Nombramiento de emergencia del ministro de Defensa

7 de noviembre de 2012 Leonid Zlotin, Izvestia
Serguéi Shoigú es un político con mucha experiencia, de hecho, es el único ministro que se mantiene desde los tiempos de Yeltsin. Antes de ser nombrado ministro de Defensa estuvo al frente del ministerio de Situaciones de Emergencia.
Vladímir Putin y Serguéi Shoigú. Fuente: ITAR-TASS
Vladímir Putin y Serguéi Shoigú. Fuente: ITAR-TASS

Descubrir qué fue primero: si los registros en 'Oboronservice' que destaparon un caso de corrupción que llevaron a la destitución del ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov, o si estos registros fueron provocados para poder sustituir al ministro, es en realidad desentrañar el clásico enigma del huevo y la gallina.

 

Además hay que contar con el añadido que supone 'la realidad rusa': los éxitos comerciales suelen ser una característica de todo el que posee importantes recursos en la administración, y la llegada de las responsabilidades siempre se debe a otra cosa distinta, que rara vez tiene que ver con las circunstancias o los errores cometidos directamente.

 

En el caso del Ministerio de Defensa se dan unas determinadas circunstancias la participación de este departamento en el desarrollo de un programa de 20 billones de rublos para el rearme del ejército.

 

Aunque, es esperable que este importe se incremente a medida que avance el programa. Además, el proceso de optimización económica de las propiedades del Ministerio de Defensa comenzado por Anatoli Serdiukov continuará.

 

Considerando el volumen de estas propiedades, incluidas tierras y bienes inmuebles, nos referimos a la gestión de importantes flujos financieros.Es fácil suponer que el cambio de ministro conlleve un cambio de beneficiarios, lo que difícilmente será satisfactorio para todos. En este contexto, la figura del sucesor es una elección delicada.

 

Desde este punto de vista, el nombramiento de Serguéi Shoigú, todo un peso pesado de la política y la administración, como ministro de Defensa ha sido acertado.

 

Recordemos que Shoigú es el único ministro de la administración de Yeltsin que sigue en el gobierno, y además ocupa puestos importantes. Durante su dirección, el Ministerio de Situaciones de Emergencia se convirtió en un departamento eficaz no sólo en su actividad profesional, sino también en la comercial, así como en su laboriosa tarea de relaciones públicas.

 

El ministro siempre aparecía en la televisión con su abrigo rojo. Competente y tranquilo en distintas situaciones. Y quién sabe hasta qué punto serían efectivos los servicios de su departamento, no existen criterios ni posibilidad hacer una comparativa, ya que las situaciones de emergencia y las tareas de normalización no son mensurables.

 

Sin embargo, se sabe que el ministerio se hizo influyente, comercialmente solvente y muy atractivo por las condiciones de sus empleados.

 

Desde este punto de vista, los militares deberían estar contentos por este nuevo nombramiento: su nuevo ministro no sólo es capaz de organizar el trabajo, sino que además utiliza hábilmente las capacidades administrativas, entre otras cosas, para mejorar el abastecimiento económico de la actividad de su jurisdicción.

 

Esto lo demostró también durante su corto periodo en el puesto de gobernador de la Región de Moscú. Puesto que quedará ahora vacante. Cabe esperar, al menos, que esto se lleve a cabo sin el famoso intercambio de funciones que se dio una vez con el ministro de Justicia y el fiscal general.

 

No cabe duda de que Serguéi Shoigú cumplirá las tareas económicas y comerciales con el mismo éxito que el anterior ministro. Aunque el problema de los intereses de distintos lobbies de presión en la distribución de los contratos de defensa podría ser peor, debido a que, como ya se ha señalado anteriormente, el grupo de beneficiarios podría cambiar completamente, y esto provocará un conflicto de intereses.

 

Por otro lado, no queda claro cómo se correlacionará esta nueva situación con el círculo del viceprimer ministro Dmitri Rogozin, ni cómo se construirán en términos generales las relaciones entre este, que formalmente será superior en el cargo, y el ministro Shoigú.

 

La solución de los problemas importantes del complejo militar industrial, incluyendo no sólo la modernización del equipamiento y la tecnología, sino también la formación de personal de ingeniería cualificado, es una cuestión real. No se conseguirán avances con eslóganes políticos ni con reprimendas públicas de subordinados. Esta es una situación en la que el movimiento se demuestra andando. Y aquí la experiencia administrativa y racional de Shoigú podría resultar igual de importante que la experiencia política de Rogozin.

 

Y, por supuesto, la vuelta al gobierno de esta gran figura implica también la ampliación del círculo de pretendientes al puesto de primer ministro en caso de que este puesto quede vacante.

 

Leonid Zlotin es redactor jefe del periódico Konservator, periodista y escritor 


Artículo original publicado en Izvestia

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