Oda al tren ruso en su 175 cumpleaños

El 30 de octubre de 1837 se inauguró oficialmente la primera línea de ferrocarril en el país. Fuente: Oleg Serdechnikov.

El 30 de octubre de 1837 se inauguró oficialmente la primera línea de ferrocarril en el país. Fuente: Oleg Serdechnikov.

¿Qué sería de Anna Karénina, el Doctor Zhivago o Miguel Strogoff sin los ferrocarriles rusos? ¿Cómo hubiera muerto Lev Tolstói? ¿Se hubiera hecho la Revolución sin la llegada de Lenin a la estación de Finlandia aquel 3 de abril de 1917? Según Churchill, el líder bolchevique fue metido en un tren desde Alemania a Petrogrado como quien envía “la peste”.

En 1835 el ingeniero austríaco Franz von Gerstner fue encomendado a construir la primera línea de ferrocarril del imperio ruso. Las obras comenzaron en marzo de 1836 y medio año más tarde, el Zar y su familia ya se montaban en la primera máquina a prueba en un simbólico trayecto de 5 kilómetros.

Sin embargo, no sería hasta el 30 de octubre de 1837 cuando quedaba oficialmente inaugurada la línea San Petersburgo – Tsarskoe Seló de 26 km. El tren circulaba entonces a 60 km por hora y ya tenía 8 vagones.

Tras el éxito del proyecto, el Zar encargó la construcción de la línea San Petersburgo – Moscú. Él mismo trazó el recorrido sobre el mapa: cogió un lápiz y una regla, y dibujó una línea recta entre las dos ciudades. Los 647 km de distancia no se completarían hasta 1851, con un tren que entonces tardaba 22 horas. Más tarde, entre 1866 y 1899, la red de ferrocarril rusa pasó de 5.000 km a 53.200 km

El otro gran proyecto ruso, el Transiberiano,  comenzó en 1891 por iniciativa del Zar Alejandro III. Los ingenieros, obreros y presos rusos encargados de su construcción tardaron 25 años en completar los 9.288 km de distancia entre Moscú y Vladivostok (8 usos horarios, 7 días de viaje, 91 paradas).

Fuente: Oleg Serdechnikov

Hasta la invención del ferrocarril, las comunicaciones en Rusia se realizaban a través de una precaria red de canales y ríos. Un viaje de Astraján a San Petersburgo (algo más de 2.000 km) tardaba dos años. Los caminos eran aun más tormentosos, como contaron Gógol o Alexánder Radischev. De hecho, la primera carretera con pista dura entre Moscú y San Petersburgo sólo se completó en 1834 y el coche de caballos tardaba unos diez días en recorrerla.

Actualmente Rusia tiene más de 85.000 km de vías de ferrocarril, por las que pasan más de 1.000 millones de personas y más de 1.300 millones de toneladas de mercancías al año, según Alexánder Retyunin. De acuerdo con el editor de la revista ferroviaria Gudok, el gobierno ruso tiene previsto mejorar la red de alta velocidad de cara a los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi 2014 y al Mundial de Fútbol de 2018.

La compañía de ferrocarril emplea a casi un millón de personas en Rusia. Alrededor del 2.4% del presupuesto de la federación está dedicado a este servicio, aunque en los últimos años ha habido una privatización progresiva de la empresa. Según Reuters, el gobierno está negociando la venta del 25% de las acciones que controla el estado al oligarca Vladímir Lisin, quien ya posee el otro 75% restante. El valor de dichas acciones estaría en torno a los 50.000 millones de rublos (más de 1.000 millones de euros). 

El servicio de trenes en Rusia es relativamente barato y rápido. Las vastas distancias entre ciudades han contribuido a su popularidad y han creado ciertos rituales y curiosas experiencias de convivencia. Las conversaciones, el vodka, el pescado ahumado, los pepinillos en vinagre, coupé o plaskart, las lecturas, el vecino que ronca, alguna pelea y los paisajes infinitos… una buena historia rusa parece que siempre empieza con el pitido de un tren.

 

El primer dibujo de animación de Cheburashka fue en el año 1969 y todavía es una figura muy popular en Rusia.  El tierno personaje tiene amigos como el cocodrilo Gena y la Vieja Shapokliak.

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