Anatoli Chubais augura nuevas protestas

"Que las últimas protestas hayan reunido a 30.000 personas en lugar de 100.000 no significa que se haya apagado la llama. Habrá diez mítines más con 3.000 personas, pero luego saldrá medio millón. Estoy seguro al cien por cien", dijo el hombre que ocupó el cargo de viceprimer ministro ruso en tres ocasiones.

Chubais, uno de los políticos más odiados en Rusia por dirigir a comienzos de los noventa la privatización de las empresas estatales de la URSS, la reforma más polémica de la Presidencia del Boris Yeltsin, cree que las demandas políticas de la población no van a cesar.

"Este tren no tiene vuelta atrás. Puede frenar a causa de múltiples factores, empezando por el clima o la estación del año y terminando por la crisis económica. Pero ya es una realidad, que aunque puede que se desarrolle muy lentamente ya se mueve", apuntó el actual dirigente de la corporación estatal de nanotecnologías.

Chubais cree que los avances económicos y la estabilidad que se han conseguido en la etapa del actual presidente ruso, Vladímir Putin, serán un asunto secundario para los ciudadanos.

"Los principales frenos no están en la economía, sino en la política. La corrupción, una Justicia injusta y otras desgracias bien conocidas. La Bolótnaya (plaza que congregó las protestas en Moscú) no es una excepción, sino la manifestación de profundos cambios sociales en el país", agregó.

El padre de la privatización, que siempre estuvo al lado de Yeltsin y nunca dejó de ejercer cargos públicos, incluso con Putin, explica el cambio con la aparición de una clase media en las ciudades más cosmopolitas de Rusia.

No está seguro no obstante de que los actuales líderes de las protestas ciudadanas lo sigan siendo en un futuro próximo.

"Todo es posible, desde una evolución tranquila de las instituciones democráticas hasta las agitaciones sociales de los noventa. A pesar de la clara apuesta de las autoridades por la dureza, me inclino a pensar que las posibilidades de una evolución no están agotadas", concluyó.

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