“Hay que hacer todo lo posible para que las ciudades rusas sean obras maestras”

Serguéi Kuznetsov, arquitecto jefe de Moscú. Fuente: Iliya Pitalev / RIA.

Serguéi Kuznetsov, arquitecto jefe de Moscú. Fuente: Iliya Pitalev / RIA.

¿Quién encarga los edificios en Moscú?¿Qué ha quedado de las tradiciones soviéticas después de que cayera el “Telón de Acero” y salieran a las calles y avenidas ricos inversores con su propia visión sobre la belleza del paisaje urbano? ¿Realmente existían estas tradiciones? Lo cierto es que el nuevo Moscú se enfrenta a retos similares a los de otras megápolis mundiales. Quién mejor para hablar de estas cuestiones que Serguéi Kuznetsóv, recientemente nombradol principal arquitecto de Moscú.

En las últimas décadas en Moscú ha habido discusiones ante cualquier nueva construcción. A menudo era evidente que estas perjudicaban los edificios antiguos de la ciudad y aún así se construyeron. ¿Quién, según su opinión, es el culpable de esta situación? Y lo más importante, ¿qué hay que hacer para que no se repita?

En Moscú ciertamente han aparecido muchos edificios que no tienen ni el tamaño, ni la función que necesitan los moscovitas. Sólo hay una explicación: Luzhkóv (el antiguo alcalde) tiene mal gusto. Pero no fue él quien dibujó los planos de estas casas. Creo que los responsables son los arquitectos que tuvieron el lápiz en sus manos. No se debe confiar en los arquitectos de más de 50 años que se basan en la arquitectura soviética del tiempo de Jrushchov.

No es de extrañar que China, EE UU y Japón nos superen en la construcción de ciudades. Actualmente, la principal tarea consiste en atraer al máximo número de arquitectos jóvenes y altamente cualificados de todo el mundo. Hay que crear para ellos condiciones adecuadas, decenas de estudios para que se queden aquí y vuelvan a casa. En definitiva, hacer todo lo posible para que las ciudades rusas sean obras maestras.

Ha dicho que hay que atraer a arquitectos extranjeros...

A rusos y a extranjeros. Pero no sólo a través de concursos abiertos, de ellos no se consigue nada. La inscripción al concurso puede ser abierta y a continuación se debe pasar un proceso de calificación, al que sólo podrán llegar los mejores.

¿Qué necesitan los moscovitas para vivir cómodamente?

Para mí, una ciudad cómoda para vivir es aquella en la que los servicios que utilizas en el día a día son accesibles. Un lugar de trabajo confortable, zonas recreativas y centros culturales donde pasar tiempo con amigos y con la familia. En este aspecto, Moscú pierde en relación a otras ciudades.

 Sin embargo, las medidas adoptadas por el Gobierno de Moscú durante los dos últimos años, sin duda, son muy positivas: reformar casas, porches, patios... El proyecto más exitoso ha sido el Parque Gorki. Precisamente son estas cosas las que ayudan a que aumente la calidad de la ciudad.

Un ejemplo de esto es el parque High Line  de Nueva York construido en Manhattan sobre una antigua vía férrea. El parque reanimó la vida del barrio por completo y se ha convertido en uno de los parques más prestigiosos de la ciudad, a la vez que símbolo del desarrollo cultural. Si nosotros somos capaces de crear un parque con tanto éxito en Zariad, en Kitai Górod, se llevará a cabo un proyecto a escala global.

En la actualidad, la lucha por la imagen y el prestigio de las ciudades hacen que aumente la calidad del espacio público. No estamos hablando sólo de los parques, sino de barrios enteros en los que las personas tienen su puesto de trabajo, su lugar de residencia y hay lugares de ocio. No obstante, se debe entender que la inercia también influye en el desarrollo de una megápolis como Moscú. Es como un barco que aún habiendo apagado los motores continúa avanzando en la misma dirección y es necesario reunir fuerza y paciencia para cambiar el rumbo.

¿Desearía que reapareciese algún aspecto del Moscú de su infancia?

No había problemas de transporte como los actuales. Simplemente no había tantos coches que iban al trabajo desde la periferia al centro. En este momento tenemos que solucionar este problema basándonos en las nuevas realidades. De hecho, ya se está empezando a hacer a partir del desarrollo del metro y de la construcción y reconstrucción de las carreteras.

Además, en el Moscú de mi infancia no había anuncios y señalizaciones por todas partes. El Gobierno de Moscú se esfuerza por solucionar esta cuestión ya que para una ciudad, la señalización, los anuncios y la iluminación son parte de su imagen y dependiendo de su composición pueden hacer la ciudad más bonita, o bien deformarla.

Si hablamos de la herencia perdida, el problema no sólo reside en los objetos que se han perdido, sino en los que han aparecido en su lugar. No hay nada sorprendente en el hecho de que las ciudades se renueven. Son como personas: crecen, se desarrollan, envejecen... Pierden algunas cosas, ganan otras, es normal. Lo importante es supervisar los elementos nuevos que aparecen en las calles de tu ciudad.

¿No cree usted que la arquitectura moscovita ha sufrido en gran medida de “gigantomanía?

Esto sucede, seguramente, porque algunos de nuestros arquitectos sueñan con el 'efecto Bilbao'. Se sabe que la aparición del museo Guggenheim despertó la conciencia pública de estilo deconstructivista, a algunos les recuerda a una nave espacial, a otros a un pájaro, a un avión, a una alcachofa, e incluso a una rosa marchitándose.

En cualquier caso, se trata de uno de los primeros elementos que convirtió en famosa a la ciudad portuaria española. Sin embargo, sin el Bilbao antiguo, con sus tradiciones y su compacto entorno urbano no hubiese habido 'efecto Вilbao' alguno. En Moscú, para conseguir este mismo efecto, primero hay que restaurar lo que fue destruido. Después se debe intentar crear algo llamativo que aparezca en el fondo de la ciudad. Pero, por el momento, reitero, Moscú carece de densidad.

¿Carece de densidad? Todos dicen que Moscú está abarrotada...

No me refiero a los metros cuadrados de los edificios. Moscú carece de densidad en la red de calles y carreteras. Nueva York posee más densidad, pero gracias a la gran cantidad de calles uno no se siente incómodo en la ciudad. A nosotros nos falta desarrollar las infraestructuras y así poder vivir, trabajar y pasar el tiempo libre en un mismo barrio en vez de conducir cada día 10 ó 15 kilómetros. 

En los nuevos proyectos, ¿cree que se incluirán complejos de viviendas en el centro?

Sí, es necesario construir en el centro, ya que el 90% de los puestos de trabajo se encuentran allí y las personas que ocupan estos trabajos viven en otros varios o a las afueras de Moscú.

Se habla mucho sobre la necesidad de devolver el río Moscova a los moscovitas y hacerlo peatonal como a mediados del siglo XIX, cuando en sus orillas florecían jardines y parques...

Este es uno de los proyectos clave en los que estoy trabajando en la actualidad. El río Moscova puede utilizarse mejor como arteria de transporte para llevar mercancías de agua y pasajeros, ayudando, de esta manera, a despejar las calles de la ciudad. Por supuesto, también deben aparecer paseos peatonales en las orillas. Existe la posibilidad de construir estos paseos cerca de la renovada zona industrial ZIL, de la Isla de Oro, del distrito de Mnióvniki y del centro internacional de negocios 'Moskva-City'. ¿No se puede en París pasear y pasar agradables momentos a orillas del Sena? Pues que sea posible también en el río Moscova.

Artículo aparecido originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta. 

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