Mstislav Rostropóvich: músico y ciudadano

Este año, el mundo de la música conmemora el 85º aniversario del nacimiento y 5 años del fallecimiento del legendario violonchelista

Infancia

 

Cuando uno se oye por primera vez historia del nacimiento del músico, es fácil imaginar que su vida, y laureada trayectoria musical, simplemente podrían no haber sido….

 

En una entrevista para la revista Gramophone, en marzo de 2007, el músico relataba: "Mi madre, Sofía, era de Orenburg, una ciudad antigua rusa. Su familia era muy simple, adoraban la música y su padre era director de un coro de iglesia. Ella se graduó como pianista en el Conservatorio de Moscú. Un día mi padre, Leopoldo, que era un famoso violonchelista, vino a Orenburg e invitó a mi madre a ser su acompañante. Pronto se casaron, y, en 1925, se fueron a Sarátov. Allí nació mi hermana Verónica. Cuando ellos se mudaron a Bakú (Azerbaiyńa), mi madre comprendió que estaba embarazada por segunda vez. Mis padres decidieron que iban a abortar, porque ya tenían una niña pequeña. Mi madre empezó a luchar en mi contra, pero yo he ganado esta guerra”.

 

Slava tuvo anormalidades desde su nacimiento: nació tras diez meses de gestación. Una foto de familia lo muestra durmiendo en la caja del violonchelo de su padre, pero lo que aprendió a tocar primero fue el piano.

 

"Empecé a los cuatro años, por mi cuenta. Escuchaba música permanentemente, porque mis padres ensayaban todo el tiempo”, recordaba Rostropóvich.

 

Biografía

Mstislav Rostropóvich nació el 27 de marzo de 1927 en Bakú, Azerbaiyán. A los 16 años ingresó al Conservatorio de Moscú. En 1950, a la edad de 23 años, le otorgaron el Premio Stalin, considerada la mayor distinción en la antigua Unión Soviética. Con su mujer, Galina Vishnevskaya, creó una fundación a favor de los niños y fue un representante especial del programa de la ONU en la lucha contra el SIDA.

Falleció de cáncer el 27 de abril de 2007. Está enterrado en el Cementerio de Novodevichi, en Moscú, donde también se encuentran las tumbas de sus maestros: Dimitri Shostakóvich y Serguéi Prokófiev.

 

Los primeros pasos hacia la gloria

 

Cuando Slava tenía ocho años, su padre le dijo: “Ahora es el momento de enseñarte a tocar el violonchelo”. Él contestó: “Realmente, me gustaría ser director de orquesta". “No”,  insistía el padre, “antes tienes que aprender el cello”.

 

Así fue como que el padre se convirtió en el primer profesor de su hijo. En 1943 Mstislav ingresó en el Conservatorio de Moscú, donde se formó en diferentes varias disciplinas a la vez: piano, composición, dirección orquestal y cello.

 

El comienzo de su carrera coincidió con la represión estalinista contra los músicos.

 

“Al principio, durante los años de estudio, yo asumía el estilo de vida en aquella Rusia como algo positivo. Me gustaba la sociedad comunista. Esto prosiguió hasta el año 1948, cuando Stalin sancionó una ley dirigida contra el formalismo en la música. Desde ese momento era imposible escuchar la música de Prokófiev y Shostakóvich en las salas de concierto. Vivía cerca de la casa de Prokófiev, por eso nos encontrábamos muchas veces y hablábamos de los procesos políticos. Todas estas charlas originaban mi odio hacia el régimen comunista”.

 

El conflicto con  los dirigentes del Estado tuvo su apogeo en 1968, cuando  Rostropóvich y su esposa, la célebre cantante de ópera Galina Vishnevskaya, invitaron a vivir a su casa al escritor disidente Alexánder Solzhenitsin.

 

Después de esto, se anularon todos sus tours al extranjero y los conciertos en Moscú y Leningrado. Finalmente, el músico fue obligado a abandonar la Unión Soviética y en el año 1974  emigró a Estados Unidos. 

 

 

Susamigos en el mundo hispánico

Debido a su alegre carácter y buen corazón, Mstislav Rostropóvich siempre estuvo rodeado de numerosos amigos por todo el mundo. Una de sus grandes amistades fue la Reina Sofía de España. Rostropóvich realizó viajes como instrumentista y director de orquesta por todos los rincones de España, presentando  su música en el Auditorio Nacional de Madrid, en el Festival de Perelada y en el Palau de la Música de Valencia, siendo premiado en este último con su primera medalla en 1997. 

 

El chelista mexicano Carlos Prieto  recuerda al Maestro: “Conocí a Rostropóvich en 1959, cuando vino a México al primer Festival de Música Pablo Casals. Tenía 33 años, estaba muy delgado y era de una gran vitalidad. Me invitó a su camerino y tocó unos movimientos de las Suites de Bach. Después fuimos a la Embajada Soviética, donde, tras algunas copas de vodka, causó sensación tocando una pieza de piano en tres posturas diferentes: sentado frente al piano, sentado de espalda al piano y, finalmente, acostado bajo el piano.”

 

 

El Maestro fue nombrado visitante ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en abril de 2001.

“Recibo esta condecoración con gran orgullo”, dijo aquella vez. Rostropóvich había donado sus honorarios y lo recaudado por una función de Lady Macbeth de Mtsensk de Shostakóvich en el Teatro Colón a la Cooperadora del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, institución a la que el artista le había brindado ayuda una década antes.

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