Lo mejor del baloncesto femenino español en liga rusa

Elisa Aguilar, nueva jugadora del Spartak de Moscú, el equipo más laureado del continente en la última década, con cuatro títulos de Euroliga.

Elisa Aguilar, nueva jugadora del Spartak de Moscú, el equipo más laureado del continente en la última década, con cuatro títulos de Euroliga.

Por la liga rusa han pasado varias jugadoras españolas consideradas las mejores del país. La última en llegar, Elisa aguilar ha fichado por el Spartak de Moscú.

Puede que la Rusia profunda no sea de entrada el destino más apetecible para un deportista español, pero los tiempos cambian y el dinero que hoy escasea en España, no falta en Rusia, tampoco para el baloncesto femenino. “Es más cómodo quedarse en casa, pero hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Si eres competitiva, quieres seguir mejorando y tienes la oportunidad, debes lanzarte”, explica a Rusia Hoy la madrileña Elisa Aguilar, nueva jugadora del Spartak de Moscú, un equipo con cuatro títulos de Euroliga. “Si aquí no hubiese dinero, no vendríamos. Los salarios en Rusia ya no son lo que eran, han bajado con respecto a años anteriores, pero continúan siendo más altos que en España”.

Los trabajadores extranjeros en Rusia tributan sólo un 13% a partir de los 6 meses. En un sector como el deportivo donde generalmente los sueldos se negocian en neto, ese bajo tipo impositivo otorga a los clubes rusos una ventaja competitiva en el mercado europeo de jugadores. A pesar de llevar Moscú en el apellido, el Spartak tiene su sede en Vidnoe, un pequeño pueblo a unos 35 kilómetros del centro de la capital. “La organización del club es muy profesional, las instalaciones son impresionantes y hay mucha gente trabajando. Nos ofrecen todos los medios para que sólo nos preocupemos de jugar y con todas las facilidades para sentirnos unas privilegiadas. Vida social, supongo que tendré menos que en Madrid, aunque en cuanto empecemos la competición y los viajes, no habrá mucho tiempo libre”, dice Aguilar, base titular de la selección nacional, que se convierte en la tercera española que ingresa en el baloncesto ruso.

Tiene el mismo número en la camiseta que Jorge Garbajosa, Raúl López y Carlos Cabezas, quienes también pasaron por el Jimki.

La primera en llegar

Cronológicamente, la alero madrileña Amaya Valdemoro fue en 2005, la primera en jugar en un equipo ruso. Su destino entonces fue el desaparecido Samara, a 900 kilómetros de Moscú, que entonces era uno de los clubes con mayor presupuesto del continente. En la cancha estuvo a la altura: finalista de la Euroliga y mejor jugadora de Europa en 2005. Pero en 2006, la ciudad vendió el club y este pasó a pertenecer a la entidad del CSKA. Un año después, se trasladaron a Moscú. Después de tres ligas en Rusia, Amaya regresó a España en 2008. Tras una racha de lesiones, este verano ha fichado por el Tarsus Belediyesi de la liga turca: “aunque tengas 35 años siempre puedes aprender de la vida”, comenta. Rusia, como un reto La catalana Nuria Fernández entró en el Dinamo de Moscú en 2006 y allí jugó dos temporadas. “Lo pensé muchísimo antes de aceptar la oferta, pero después no me arrepentí en ningún momento. Fue una experiencia, y un reto. Estuvimos bien atendidas. El hecho de que la gente por la calle solo hable ruso hizo que se preocuparan más por las extranjeras”, confiesa la jugadora. Sobre las diferencias que existen en la cancha española como en la rusa, Nuria Fernández explica: “La liga rusa es físicamente superior, jugadoras de altura y con mucho talento. En cambio, a nivel táctico creo que en España se trabaja mejor”.

Las que dominan en el continente

Durante una década, Rusia y España han dominado el baloncesto femenino continental, con permiso de Francia y República Checa. Entre ambos países se ganaron 11 medallas en las últimas seis ediciones del Eurobasket. “Rusia es un país muy grande y hay muchas más opciones donde elegir. Siempre han tenido muy buenas jugadoras con altura en todas las posiciones, y eso a los equipos españoles no nos viene bien. Aunque últimamente les hayamos dado algún susto”, comenta Elisa Aguilar.

La bonanza económica ha convertido a Rusia en importador de talentos deportivos, al contrario de lo que sucedía antes. Las jugadoras rusas, habituales en clubes españoles a finales de los 90 y comienzos del 2000, hoy se quedan y hacen carrera en su país. Pero a pesar del actual dominio ruso-español en el basket, Turquía viene pisando fuerte en la cancha y España pierde comba por su situación económica. El caso más dramático es el Ros Casares, el conjunto valenciano se proclamó campeón de la Euroliga en abril de este año, y en mayo anunció su disolución por problemas de financiación. “Los equipos españoles en competiciones europeas ya no van a ser tan competitivos como antes”, opina Elisa Aguilar, que ve al Ekaterinburgo ruso y al Galatasaray turco como favoritos para la Euroliga 2012/13. 

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