Una pacifista rusa opta al Premio Nobel

Sharp, un teórico de la no violencia y fundador del Instituto Albert Einstein, ha ejercido gran influencia en movimientos de todo el mundo, entre ellos la denominada "Primavera árabe".

Ya figuraba el año pasado entre los favoritos, pero en su contra puede jugar que hace apenas dos semanas la fundación Right Livelihood Award le otorgó el denominado Nobel Alternativo.

Lo mismo puede decirse de Sima Samar, la ex relatora de la ONU para Sudán y ex ministra de la Mujer en Afganistán, ahora presidenta de la Comisión Afgana Independiente de los Derechos Humanos (AIHRC) y que desde hace años que es nombrada como aspirante al Nobel de la Paz.

Suena con fuerza en Oslo el nombre de Maggie Brown, una copta egipcia fundadora de la ONG "Stephens Children" y a quien en su país la minoría cristiana considera como una especie de "madre Teresa", la célebre misionera que obtuvo el Nobel de la Paz en 1979.

Y también aparece situada en los primeros lugares de las casas de apuestas Svetlana Gánushkina, fundadora de la organización de derechos humanos rusa Memorial.

Pero al igual que con el activista Serguéi Kovaliov y la abogada chechena Lidia Yusúpova, en el caso de Gánushkina puede perjudicarle que el secretario del comité Nobel noruego, el ex primer ministro Thorbjørn Jagland, lidere también el Consejo de Europa, por lo que no le interesaría enemistarse con Rusia.

Aunque la polémica ha rodeado siempre al Nobel de la Paz, esta ha aumentado considerablemente en los casi cuatro años que Jagland está al frente del Comité Nobel, con decisiones muy controvertidas, especialmente la del galardón para el presidente de EEUU Barack Obama en 2009.

Yusúpova, como la activista china uigur Rebiya Kadeer, tiene a su favor haber obtenido el premio de derechos humanos de la fundación noruega Rafto, otorgado este año al nigeriano Nnimmo Bassey.

Ganadores del Rafto como la activista birmana Aung San Suu Kyi; el ex presidente de Timor Oriental, José Ramos Horta; el coreano Kim Dae-Jung y la abogada iraní Shirin Ebadi fueron premiados años después con el Nobel de la Paz.

El disidente cubano Óscar Elías Biscet, el filántropo paquistaní Abdul Sattar Edhi, el activista turco Ragip Zarakolu, la india Anna Hazare, la emisora Democratic Voice of Burma y el soldado Bradley Manning, que filtró documentos de la inteligencia estadounidense a WikiLeaks, también suenan en las quinielas al Nobel de la Paz.

WikiLeaks y su fundador, Julian Assange, están entre los nominados, al igual que el vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno; el venezolano José Antonio Abreu; el ex director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza; la Fundación Vicente Ferrer y las Abuelas de la Plaza de Mayo.

La presencia en la lista de candidatos -que pueden ser nominados por catedráticos de Universidad en Derecho o Ciencias Políticas, parlamentarios o antiguos laureados de todo el mundo- sólo se puede conocer si quienes lo han propuesto lo hacen público.

El Comité Nobel no difunde la lista hasta pasados 50 años, y lo único que confirma ahora es el número de candidatos, que este año ha alcanzado la cifra de 231, de ellos 43 organizaciones.

Así se sabe también que figuran en la lista inicial el bielorruso Ales Beljatskij, la tunecina Lina Ben Mhenni, el canal de televisión Al Yazira, el congoleño Denis Mukwege, el nigeriano John Onaiyekan, la somalí Hawa Abdi, Human Rights Watch, la Campaña para el Control de Armas, la UE y el ex canciller alemán Helmut Kohl, entre otros.

Pero no será hasta mañana a las 11.00 horas (9.00 GMT) cuando el Comité Nobel revele quién sucede a la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf; la también liberiana Leymah Roberta Gbowee y la yemení Tawakul Karman, ganadoras el año pasado por su lucha por la seguridad de las mujeres y su derecho a participar en la paz.

El Nobel de la Paz es el único que se otorga y se entrega fuera de Estocolmo, por decisión expresa del creador de los premios, el magnate sueco Alfred Nobel, ya que en su época Noruega formaba parte del Reino de Suecia.

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