La crisis siria se ha convertido en una prueba para la ONU

Sesión de la Asamblea General de la ONU. Fuente: AP.

Sesión de la Asamblea General de la ONU. Fuente: AP.

El debate sobre el problema sirio y en la última sesión de la ONU todavía no ha sobrepasado los límites del duelo propagandístico Pero esto es solo a primera vista. En realidad, la discusión se centra alrededor de, hasta qué punto es efectiva o hasta qué punto es satisfactoria la ONU como árbitro en los principales conflictos de la política internacional.

Los ministros de Asuntos Exteriores llegaron a Nueva York para la Asamblea General de la ONU   en un momento en que los esfuerzos diplomáticos para la resolución de la crisis siria habían entrado en un callejón sin salida. Rusia y China han vetado hasta tres resolucionesque permitían la intervención militar externa en los asuntos sirios. El plan del enviado especial de la ONU, Kofi Annan, resultó incumplido ya que la oposición no llegó a dialogar políticamente con el régimen de Bashar el Assad.


Sobre el papel quedan los acuerdos de Ginebra, según los cuales los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU recomendaron crear en Siria un gobierno de transición, revisar la constitución sobre la base de un diálogo nacional y realizar unas elecciones multipartidistas.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov señaló: "Hay una parte de nuestros socios que querrían volver a revisar estos acuerdos e ir por el camino de la presión unilateral, sin tener en cuenta que en Siria están luchando entre sí grupos de personas bien armados".

En la intervención de la secretaria de Estado Hillary Clinton en el Consejo de Seguridad de la ONU el 27 de septiembre, se aprecia con claridad qué se entiende por presión unilateral. "Estamos a favor de que haya cambios políticos en los que no participe Assad", señaló. La dimisión, la salida del país, la emigración de Assad es clave y, en realidad, es la única tesis de los ataques retóricos que se lanzan desde Europa y Oriente Próximo hacia Damasco.

Existe otra lógica

Está claro que Assad no se encuentra entre los niños mimados de Moscú o Pekín. "No estamos diciendo que este sea el hombre que pueda dirigir la nueva Siria", declara en los pasillos de la Asamblea General Lavrov, "y no buscamos a quien pueda reemplazarlo. La persona no es lo importante". Según Lavrov, "para nosotros es más importante que en el país se respeten los derechos de todos los que viven allí, sunitas, chiitas, alauitas, drusos, cristianos, kurdos, tanto su seguridad, como sus derechos económicos, políticos y sociales. Esto es mucho más importante que la búsqueda de un solo hombre", dice la cabeza de la diplomacia rusa.  

 

Moscú propone que los protagonistas externos "presionen" a todas las partes y les obliguen a detener al mismo tiempo los enfrentamientos y pasar al diálogo político. Esta posición es compartida por los demás miembros del BRICS. Sin embargo la oposición recibe, como mínimo, apoyo moral por parte de Occidente y la guerra civil en Siria se lleva cada día cientos de vidas.

 

En este contexto se oyen llamamientos desde la tribuna de la ONU para que se ignore a la propia organización. El emir de Qatar, el jeque Hamad bin Jalifa Al Thani, declaró que a los países árabes más les valía pensar en una intervención militar en Siria.

Recordó que existe un precedente: en 1976 por decisión de la Liga Árabe se enviaron tropas a Líbano para que pusieran fin a la guerra civil. "Esta intervención fue efectiva y útil", señaló. Explicando por qué los países árabes deberían tomar la iniciativa en la resolución del problema sirio, declaró que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU no consiguen llegar a una opinión común sobre esta cuestión.

 

Es como si la secretaria de Estado hablara sobre lo mismo: "En un momento como este, en que vemos cada vez más derramamiento de sangre, el Consejo de Seguridad no hace nada. Hago de nuevo un llamamiento para que encontremos la manera de alcanzar un acuerdo que ponga fin a la violencia", aclaró.

 

La actuación del Consejo de Seguridad recibió una critica aún más dura por parte del Primer Ministro británico David Cameron. Pero hay un matiz importante. Aquí lo importante no es escuchar de nuevo críticas dirigidas a Moscú y Pekín. Lo importante es que EE UU, Gran Bretaña, Francia y la mayoría de los países árabes están dispuestos a actuar sin tener en cuenta a la ONU, sin un mandato de esta organización internacional.

 

EE UU ya ha realizado operaciones militares en Irak sin el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU. El estatus de autoproclamada 'Coalición de la voluntad' no añadió a las fuerzas estadounidenses y de Gran Bretaña, ni legitimidad internacional ni autoridad a los ojos de los iraquíes. La rápida victoria militar se convirtió en un fracaso político y en desprestigio.

 

Es difícil negar la idea de que la trágica muerte del embajador norteamericano en Libiaesté relacionada con la tergiversación del espíritu y la letra de la resolución del Consejo de Seguridad, que permitía solo la implementación de una zona de exclusión aérea sobre este país, y que de hecho se convirtió en una intervención. Sin embargo no es la única y puede ser que tampoco sea la última víctima de la aventura libia.

 

La alternativa es un consenso sin reservas y una acción conjunta, precisamente estos principios son los que se encuentran en los mecanismos de la ONU. Todavía no hay otros. Lavrov, previendo lo que iba a ocurrir en Nueva York, declaró en una entrevista la víspera de su partida hacia la Asamblea General: "Parafraseando la conocida frase de Churchill sobre la democracia, puedo decir que la ONU es imperfecta, pero es lo mejor que ha podido inventar la humanidad".

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