Diálogo ruso-latinoamericano en Nueva York

Serguéi Lavrov en la 67º Asamblea de Naciones Unidas. Fuente: AFP/East News.

Serguéi Lavrov en la 67º Asamblea de Naciones Unidas. Fuente: AFP/East News.

En las conversaciones de política general que tuvieron lugar en Nueva York a finales de septiembre dentro del marco de la 67º sesión de la Asamblea General de la ONU (a la que han asistido 116 jefes de Estado y de gobierno y decenas de ministros de Asuntos Exteriores), Rusia ha dedicado más atención que nunca a los países de América Latina. Muestra, por un lado, de que en la región se está creando un nuevo centro de poder en un mundo multipolar. Por otro, demuestra que la política rusa en su vertiente latinoamericana es mucho en la actualidad más emprendedora y que las propuestas de Moscú a menudo llevan un carácter multilateral o mundial.

Los países latinoamericanos han captado la actitud política de Rusia y han demostrado su disposición a intensificar tanto las relaciones bilaterales como la cooperación en el ámbito internacional. En relación con esto han adquirido un peso especial las relaciones ruso-brasileñas. A juzgar por las conversaciones entre los jefes de la diplomacia rusa y brasileña, Serguéi Lavrov y Antonio Patriota, los dos países están construyendo relaciones dentro del contexto de una asociación estratégica que abarque las principales esferas de las relaciones bilaterales. Además tienen como objetivo perfeccionar su cooperación en la ONU, 'el grupo de los veinte', y principalmente en los BRICS.

La abreviatura BRICS se ha asentado ya firmemente en el vocabulario político. La unión de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica gracias a su creciente poder económico y político, juegan un notable papel en la creación del nuevo orden mundial. Los jefes de las diplomacias se reunieron, en Nueva York, en una comida de trabajo en el restaurante River Club y confirmaron su disposición a apoyar mutuamente las iniciativas presentadas por los gobiernos del BRICS en la presente sesión de la Asamblea General de la ONU.

En general, Rusia y los países de América Latina están unidos por la cercanía de sus puntos de vista sobre cuestiones clave de la política internacional, la necesidad de garantizar que impere el derecho internacional, el reforzamiento de los mecanismos multilaterales de resolución de problemas, el mantenimiento del papel central de la ONU, la búsqueda de respuestas colectivas a las exigencias actuales.


El director del ministerio de Asuntos Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, expresó su agradecimiento a Lavrov por el apoyo a la posición de su país en la disputa con Gran Bretaña por el caso del fundador de la web WikiLeaks, Julian Assange.


No se olvidaron los ministros de dirigir la atención hacia el hecho de que las relaciones económicas entre Rusia y Ecuador están en una situación favorable, hasta el punto de que se ha abierto una línea de comercio directa de contenedores entre Guayaquil y San Petersburgo. Se han estudiado proyectos de inversión entre los que se baraja la posibilidad de que los productores de plátanos y otras frutas tropicales tengan posibilidad de aumentar su producción gracias a una inversión rusa de capital.

El encuentro con el ministro de Asuntos Exteriores y Culto de Argentina, Héctor Timerman, tuvo lugar, según relató nuestra fuente, poco antes de las negociaciones "en una atmósfera de amistad y mutuo entendimiento". Los jefes de la diplomacia de ambos países confirmaron su interés en intensificar aún más la colaboración política y económica. En concreto, la cooperación en energía atómica, tecnología espacial y de telecomunicaciones, en transporte, explotación forestal, etc.


En Nueva York también se organizó el primer encuentro ministerial de Lavrov con un grupo de representantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en la que participaron los ministro de Asuntos Exteriores de Chile, Alfredo Moreno Charme, de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y el director de la política exterior de Cuba, Bruno Rodríguez Padilla.

Rusia aplaudió la creación de la CELAC, que reflejaba la aspiración de los pueblos de América Latina por la unidad. Siguiendo el espíritu de relaciones continuas que se crearon en el formato de Rusia-Grupo de Río, las partes acordaron mantener un diálogo regular. Este, como se dice en la declaración conjunta, estará dirigido a reforzar el sistema internacional de divisas, defender los principios de la democracia y los derechos humanos, promover el desarme y la no proliferación de armas de destrucción masiva, la acción común frente al tráfico ilegal de estupefacientes, el delito transnacional organizado y otras nuevas amenazas y retos. Tan solo queda añadir la protección del medio ambiente, la necesidad de garantizar la seguridad alimenticia y energética, el apoyo al desarrollo sostenible al tiempo que se garantiza la justicia social.

Los jefes de las respectivas diplomacias acordaron realizar encuentros regulares a nivel ministerial, así como discutir sobre la posibilidad de organizar una cumbre Rusia-CELAC. Esperan que el desarrollo de las relaciones en este formato permita reforzar la cooperación económica-comercial, cientifico-tecnológica y de inversión, ampliar los contactos en el área de la educación y entre los representantes de la sociedad civil.

Los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia y de los países latinoamericanos están satisfechos con los resultados de los encuentros realizados en Nueva York. Están convencidos de que el diálogo que ha tenido lugar servirá para un posterior reforzamiento del espíritu de amistad, mutuo entendimiento y colaboración que hay entre nuestros países y pueblos.

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