Rosatom reclama a Bulgaria 1.000 millones de euros

La central nuclear de Tianwan (China) está considerada una de las más seguras del mundo. Fuente: Servicio de prensa.

La central nuclear de Tianwan (China) está considerada una de las más seguras del mundo. Fuente: Servicio de prensa.

En el contexto de la crisis en Europa, Bulgaria se arriesga a desperdiciar, como mínimo, 1.000 millones de euros. Rosatom (la corporación estatal rusa de la energía nuclear) reclama esta suma a la compañía nacional eléctrica búlgara por el proyecto de la central nuclear 'Belene'. Tras el exitoso lanzamiento del proyecto en 2006, Sofía ha renunciado este mismo año.

La decisión de construir la central nuclear 'Belene', de diseño soviético y con una potencia de más de 2 HWt, se tomó en 1981. Aunque en 1990  el proyecto se congeló.

 

La construcción se reanudó en 2002 y en el 2006, como resultado de una licitación internacional la empresa rusa 'Atomstroyexport' y  la compañía nacional eléctrica de Bulgaria firmaron un contrato para la construcción de la central.

 

Pero tras la llegada al poder en Bulgaria del derechista Boyko Borisov el proyecto se estancó. Las partes negociaron sobre el coste y las condiciones de la construcción. Tras casi cinco años de duras negociaciones, en marzo de 2012 Rusia perdió finalmente el proyecto, valorado en 6.300 millones de euros. El primer ministro búlgaro, Boyko Borisov, justificó el cierre por su elevado coste y por la ausencia de inversor.

 

La central nuclear de Belene era casi un símbolo nacional en Bulgaria, ya que el país la veía como una esperanza para recuperar el papel de líder energético en los Balcanes. El propio proyecto obtuvo en 2007 el requerido certificado de las organizaciones explotadoras europeas de energía nuclear.  Conviene señalar que por exigencias de la propia Unión Europea los cuatro reactores de la central nuclear 'Kozloduy', construida en tiempos soviéticos, se detuvieron paulatinamente por considerarse inseguros, lo que provocó indignación en el país.

 

La cancelación del proyecto de Belene ha provocado protestas en Bulgaria. En verano  más de 700.000 personas firmaron una petición que presentaron al gobierno con la exigencia de celebrar un referéndum para la reanudación de la construcción, hecho  sorprendente en un periodos 'post-Fukushima'.  El principal argumento por parte del gobierno para renunciar a la construcción de la central nuclear fue la supuesta falta de dinero en el presupuesto.

 

Este argumento resulta extraño ya que la propia Rosatom anunció unos claros mecanismos de financiación. Estaba dispuesta a otorgar entre el 70% y el 100% de la cantidad exigida. Además, la realización del proyecto podía convertirse en el principal factor de desarrollo de la economía búlgara ya que Rosatom estaba dispuesto a localizar hasta un 70% de los trabajos para la construcción de la central.

 

Se crearían miles de nuevos puestos de trabajo, lo que permitiría reducir considerablemente las cifras de desempleo. Europa en su conjunto está muy necesitada de grandes proyectos que permitan crear nuevos empleos y atraer inversiones extranjeras. Incluso la central nuclear Belene podría convertirse en un proyecto que en el futuro podría participar en la industria nuclear española. 

 

España no renuncia a la energía nuclear, ya que esto garantiza la seguridad energética del país, y no hay ningún tipo de presión exterior que pueda convencer al país para que cierre sus centrales nucleares o no construya nuevas unidades de generación eléctrica.

 

De hecho, la decisión de no seguir adelante con Belene estuvo motivada políticamente y podría conducir al colapso de la energía nuclear búlgara y a la salida del país a la periferia energética de Europa. De esta forma Bulgaria se condena a sí misma a  'la escasez energética' y como consecuencia se verá obligada a importar energía eléctrica de los países vecinos, con centrales nucleares.

 

Rosatom tiene motivos para exigir a Sofía 1.000 millones de euros. Durante el tiempo transcurrido desde el inicio de realización del proyecto los rusos han llevado a cabo numerosos trabajos preparativos y de construcción en la zona destinada a la central.  Además, se produjo parte del equipo técnico, como el armazón del primer reactor.

 

 Rosatom denunció en varias ocasiones que la Compañía Nacional Eléctrica no pagó lo que le correspondía por los trabajos en la central, y por lo tanto, los trabajadores rusos tuvieron que acogerse a créditos. En caso de una victoria de Rosatom en los tribunales, Bulgaria podría quedar al borde de la quiebra. 

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