Homenaje en el Kremlin a los intérpretes simultáneos

Kremlin. Fuente: Flickr / koraxdc

Kremlin. Fuente: Flickr / koraxdc

El pasado miércoles se llevaron a cabo diversos actos en el Kremlin con motivo del Día Internacional del Traductor.

Al Kremlin llegaron, o más precisamente, volvieron, los intérpretes de los altos cargos de la URSS y Rusia. Posaron para la exposición de fotos 'La Historia a través de la traducción' en la que aparecen los líderes mundiales acompañados de los participantes en la celebración. 

 

Entre los asistentes estuvo Andréi Tsibenko, que trabajó para Vladímir Putin y Dmitri Medvédev. En la mesa redonda que dirigió la periodista de televisión Natalia Metlina, Tsibenko recordó el episodio más difícil de su carrera, cuando tuvo que traducir la conocida respuesta de Vladímir Putin sobre el submarino 'Kursk en la que se limitó a decir: 'Se hundió' en un programa para la cadena estadounidense CNN. Entonces dejaron a Tsibenko en una habitación separada con unos auriculares. Esa fue la primera frase que escuchó por lo que hubo de imaginarse cuál era el contexto.

 

El intérprete, además, dio un consejo para todos aquellos que quieran seguir su camino: “Lo más importante es estudiar y reciclarse. Nunca sabes qué es lo que te hará falta saber. En la Universidad Estatal Lingüística de Moscú estudiamos la historia del Kremlin y más tarde íbamos al Kremlin con invitados importantes. En ocasiones se daban pausas que podían resultar algo incómodas. Yo las rellenaba con historias sobre el el propio lugar o con historias bíblicas para que los visitantes conociesen datos del espacio en el que se encontraban”. 

 

El Día Internacional del Traductor se celebra cada 30 de septiembre desde 1991. Se conmemora el fallecimiento de Jerónimo de Estridón, traductor de la Biblia. Su celebración fue promovida por la Federación Internacional de Traductores. Este año los traductores rusos se reunirán en Kazán donde tendrá lugar el 4º Fórum de empleados y directivos del ámbito. En este acontecimiento participarán alrededor de 500 personas.

El legendario traductor Víctor Sujodrióv, que trabajó para Nikita Jrushchov y Leonid Brézhnev, compartió su visión sobre cómo tiene que ser el intérprete ideal. Según él, lo fundamental es “traducir correctamente y de forma exacta. Para ello hace falta conocer a la perfección la lengua materna, no tener miedo escénico y saber tomar decisiones en pocos segundos”.

 

Víctor Sujodrióv fue el primer galardonado con el premio 'Intérprete del año'. La Compañía Rusa de Traducción organizó el evento que fue presentado el miércoles en Kremlin. El galardón a la “Contribución del prestigio de la profesión de intérprete” se entregó a Teimuraz Pamishvili, director del Departamento Lingüístico del Ministerio de Asuntos Exteriores.

 

Sujodrióv recordó una triste historia de la vida del líder soviético: “En 1979, Brézhnev ya no hablaba y sólo leía textos redactados con antelación. Durante un encuentro con el presidente estadounidense, Carter, le iban a formular algunas preguntas. Las respuestas se habían preparado con anterioridad, pero se desconocía el orden en el que se harían. Yo tenía que deslizarle el papel con la respuesta adecuada. Estas podían ser largas o cortas, dependiendo de cómo formulase Carter las preguntas. Entonces, el presidente norteamericano hizo una pregunta corta, por lo que taché la respuesta larga. Le pasé el papel a Leonid. Brézhnev lo miró y me preguntó: '¿Y el resto no tengo que leerlo?' Yo le dije: 'no hace falta'. La verdad es que lo dije muy alto porque Brézhnev oía muy mal. Fue un poco vergonzoso”.

 

Sujodrióv también habló de otros líderes de la URSS. Señaló que “el más intelectual y con más formación académica” de todos los miembros de alta nomenclatura fue Kosiguin (reformador de la economía y estadista durante décadas).

Tenía muy buenas relaciones personales con Jrushchev, “sin tener en cuenta la falta de formación del último”. Por cierto, apunta que era el más difícil de interpretar. Normalmente comenzaba leyendo el principio del texto preparado anteriormente, pero después comenzaba a hablar sin guión y añadía a su discurso refranes, frases hechas y palabras regionales que siempre resultan difíciles de verter a otro idioma.

 

En la mesa redonda también se habló sobre las diferencias del trabajo como intérprete en la época soviética y en la actualidad. Según Víctor Sujodrióv, antes era más complicado, ya que los viajes de negocios eran más largos lo que implicaba trabajar de manera seguida durante varias horas cada día, lo que resulta agotador. En cambio, creen que lo más complicado  actualmente resulta el comportamiento de numerosos miembros del estado, que creen que saben idiomas extranjeros pero, en realidad, no es así.

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