Un empresario propone devolver a Moscú sus palomares

La paloma de Guinea (Columba guinea). Fuente: wikipedia / Kjeuring.

La paloma de Guinea (Columba guinea). Fuente: wikipedia / Kjeuring.

El moscovita Georgui Grigorian compró una parcela en las afueras de la ciudad y comenzó a criar palomas. Actualmente tiene 800 pájaros. En breve se propone dirigirse al gobierno de Moscú para proponerles instalar palomares en los parques y patios de la ciudad.

"Yo tenía unos diez años cuando mi hermano mayor trajo a casa una bolsa con algo vivo dentro. Pensé que era un cachorro y resultó ser una paloma", nos cuenta Gueorgui. En aquel entonces vivía en el centro de Moscú. Con la ayuda de su hermano construyó un pequeño palomar en el patio. Después se tuvieron que mudar y le dieron los pájaros temporalmente a un conocido criador de palomas de la región de Moscú. Hace tres años, cuando la familia de Gueorgui adquirió una parcela en las afueras, lo primero que hizo fue construir un palomar. "Recogimos nuestras palomas, tan solo quedaban 30. Pero los pájaros se multiplican rápido y además compramos otras variedades", nos relata.

Actualmente estudia arquitectura y tiene una empresa de construcción, su palomar se encuentra en la urbanización Gorki-8 en la prestigiosa zona de Rubliovka. En un cobertizo vacío con perchas viven unas 800 palomas de diferentes especies y plumajes. En opinión de Gueorgui, la cría de palomas es un hobby caro si te dedicas seriamente. En una semana sus palomas se comen cuatro sacos de grano. Se gasta mucho dinero en medicinas, vitaminas y en las revisiones periódicas del veterinario. Gueorgui dice que muchos criadores de palomas de la antigua escuela venden las de sobra para alimentar a las que quedan: en Moscú las palomas de raza cuestan entre 1.000 y 3.000 rublos (entre unos 30 y 100 euros) cada una.

Un poco de historia 

A mediados del siglo XX las palomas eran uno de los símbolos de Moscú. Fue así gracias al sexto Festival mundial de la juventud y los estudiantes que tuvo lugar en 1957. El poder soviético quería que los extranjeros recordaran la ciudad como la ciudad de la paz. Para ello se liberó una enorme cantidad de palomas blancas. Pero los organizadores no pudieron encontrar esa cantidad de palomas en Moscú, y se impusieron la tarea de "desarrollar la cría de palomas". La población de palomas de Moscú alcanzó en un año los 35.000 ejemplares. Con el tiempo la pasión de los moscovitas por las palomas desapareció, pero estos pájaros han quedado en la memoria de los rusos hasta el día de hoy gracias a la película "Amor y palomas".

Grigorian va a su dacha varias veces por semana.Cuando no está, es su vecino Nikolái quien cuida a los pájaros. Como agradecimiento Gueorgui le ha regalado casi 100 palomas. Periódicamente los vecinos compiten y hacen carreras de resistencia, a ver cuáles son las que vuelan más tiempo. Las palomas deportistas tienen una dieta especial, no se pueden cebar.

Gueorgui demuestra con placer las habilidades de sus pupilas. Entra en el palomar, abre las compuertas del techo y las palomas se lanzan al aire. Gueorgui silba, agita una escoba y los pájaros se lanzan a lo alto.

Prácticamente todas las palomas de Georgui son volteadoras, o 'de juego'. Es una especie que da vueltas sobre su propia cabeza y se giran sobre la cola en vuelo.

Dónde se han metido los palomares

Mijaíl Korzhikov, principal juez de las competiciones del club de criadores de palomas "Golub mira", nos cuenta que  en la época soviética era complicado conseguir una licencia para construir un palomar en Moscú, el gobierno actual considera que "lo van a utilizar para beber vodka". En julio de 2012 Serguéi Sobianin propuso simplificar el procedimiento de calificación de la tierra bajo los palomares y hacer que el permiso para su instalación fuera gratuito. Pero según nos cuenta Mijáil Korzhikov, a menudo en Moscú simplemente no hay donde meter un criadero. "Hemos tenido casos en los que debido a la densidad de construcciones hemos decidido llevarnos el palomar. Las autoridades locales estaban deseosas de conceder otra parcela, pero en el barrio no había otra", nos cuenta.

 

Gueorgui explica que cada miembro de la familia tiene su paloma preferida. Por ejemplo, a su madre, Emma, le gustan las palomas blancas de la raza takla, que no entra en el palomar hasta que el resto de sus parientes no haya entrado. La paloma preferida de Gueorgui es la schekatie. Tiene el cuerpo blanco, la cabeza negra y las patas con plumas. "Las que más me gustan son las palomas con las patas con plumas. Además, mi preferida tiene un vuelo muy bonito. Y tiene suerte, más de una vez se ha escapado de un halcón. Me parece que nos parecemos", dice Grigorian.

Se lamenta del hecho de que "la  de los palomares de Moscú sean antiguos, de hierro, de la época soviética" Es más, cada poco los retiran con la excusa de que van a construir, por ejemplo, un aparcamiento. Gueorgui cree que no estaría mal construir en los parques y en los patios de la capital nuevos palomares, a ser posible, al estilo ruso-bizantino, y dar la oportunidad a los criadores de palomas de la capital de cuidar sus pájaros a los que tanto quieren.

(subtitulado)

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