Las legislativas en Bielorrusia son una farsa, según el anterior presidente

Las elecciones parlamentarias del domingo en Bielorrusia, la última dictadura de Europa según Occidente, son una farsa, aseguró hoy a Efe el anterior jefe de Estado bielorruso, Stanislav Shushkévich.

El opositor, que dirigió a la antigua república bielorrusa durante sus primeros tres años de independencia (1991-94) antes de la llegada al poder de Lukashenko, recordó que menos del 1 % de los miembros de las comisiones electorales son representantes de la oposición.

"Lukashenko tiene más poderes legislativos que el Parlamento. La cámara de representantes (cámara baja) no decide nada. Es un órgano decorativo", dijo.

Shushkévich recordó que Occidente y, en particular, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), nunca han reconocido como democráticas unas elecciones en Bielorrusia desde que su presidente es Lukashenko.

La formación que "lidero, el Partido Socialdemócrata de Bielorrusia, boicoteará las elecciones. Es nuestra forma de protestar contra el régimen. Toda la oposición debería secundar el boicot", dijo.

Shushkévich opinó que la oposición está unida en su rechazo al régimen dictatorial y su deseo de cambiar el sistema político, pero está dividida sobre la estrategia a seguir para alcanzar al poder.

"Ya son 18 los años que Lukashenko lleva en el poder. Hitler y Stalin estuvieron aún más años. Él no es más que un pequeño dirigente estalinista. Ya le llegará su fin, aunque parece que tendremos que esperar un poco", apuntó.

Shushkévich aseguró que el "pueblo bielorruso está enfermo y confundido", por lo que no le culpa de que mantenga su fidelidad a Lukashenko.

"La responsabilidad es de la gente culta de la sociedad, que coopera con el régimen y aún no ha entendido su papel histórico", dijo.

Varios partidos opositores bielorrusos han retirado en el último momento a sus candidatos en señal de protesta contra lo que consideran será una votación fraudulenta y la permanencia en las cárceles bielorrusas de varios presos políticos.

Esos políticos y activistas bielorrusos en prisión fueron detenidos durante las violentas protestas contra el fraude electoral que estallaron tras los comicios presidenciales de diciembre de 2010, en los que Lukashenko resultó reelegido.

La Comisión Electoral Central criticó el boicot opositor al considerar que es "una falta de respeto con los votantes".

En las anteriores elecciones legislativas de septiembre de 2008, que no fueron reconocidas como democráticas por Occidente, la oposición no logró ningún acta de diputado.

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