Bronca de Putin a su gobierno por ignorar promesas electorales en presupuesto

El presidente ruso, Vladímir Putin, dio hoy un rapapolvo al Gobierno de Dmitri Medvédev por ignorar sus promesas electorales, en particular la mejoría del estado de bienestar, en el nuevo presupuesto para el trienio 2013-2015.

Putin criticó con dureza el hecho de que varios de los puntos contenidos en los decretos que emitió nada más asumir el cargo el pasado 7 de mayo "simplemente no han sido cumplidos" y, además, "tampoco se han presentado propuestas" alternativas.

"Si se deja todo como está (...), los decretos no se cumplirán. Ya lo estoy viendo. Si no se cumple algo de lo que ha sido planificado, alguien debe asumir su responsabilidad", apuntó, en alusión a los ministros de Desarrollo Regional, Oleg Govorún, y Trabajo, Maxim Topilin.

El jefe del Kremlin urgió al Ejecutivo a poner en práctica el contenido de esos decretos, que se centran en su mayoría en la política social y que calificó de "fundamentales" para el país.

"Les quiero decir que esto no puede ser así y que no lo será (...) Hay que cumplir las obligaciones sociales contraídas con los ciudadanos", advirtió.

En concreto, Putin aludió al programa de desarrollo de Siberia y el Lejano Oriente ruso, la concesión de hipotecas a los sectores más desfavorecidos y a la mejoría de las condiciones de la vivienda para las familias numerosas.

Putin mostró su "sorpresa" porque el proyecto de presupuesto no contemple la reforma del sistema de pensiones, piedra angular de su programa electoral y "una de las principales tareas de la economía nacional".

"Hoy es día 18. Acordamos que antes de finales de septiembre se presentarían propuestas por escrito al Gobierno para el desarrollo del sistema de pensiones. Por ahora, no las hay", dijo.

El líder ruso llamó al Ejecutivo a tener en cuenta los intereses de las regiones en lo que se refiere a la economía, política social, educación, sanidad, infraestructura, construcción de carreteras y defensa.

El proyecto presentado hoy por el Ministerio de Finanzas se plantea como objetivo para el próximo trienio reducir el déficit presupuestario el próximo año del 1,5 % del Productor Interior Bruto al 0,8 %.

Para ello, propone una considerable reducción de los gastos estatales en educación, cultura, sanidad e infraestructuras comunales.

Precisamente, Putin hizo antes de las elecciones presidenciales de marzo unas generosas promesas electorales que el Banco Central estimó en más de 170.000 millones de dólares y que los analistas pronosticaron que supondrían un gasto equivalente al 1,5 % del PIB.

Entre otras cosas, Putin garantizó una notable mejoría de su situación a pensionistas, maestros, veteranos de guerra, universitarios, médicos, soldados y familias numerosas.

Putin, que ordenó la creación de 25 millones de puestos de trabajo para 2018, hizo oídos sordos a las advertencias de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que a finales del pasado año le aconsejó que no incrementara el gasto público.

El nuevo contrato social entre Putin y el pueblo ruso incluye el gasto de 116.000 millones de dólares sólo en multiplicar durante los próximos seis años los sueldos de los profesores, uno de los sectores peor pagados, hasta duplicar el salario medio nacional

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