Hacia una reforma de la industria espacial

Proton M que se desarrollaba durante la era soviética. Fuente: AP

Proton M que se desarrollaba durante la era soviética. Fuente: AP

Las recetas soviéticas de control de calidad y la responsabilidad financiera de Roskosmos por todos los fracasos ayudarán a prevenir una crisis sistémica de la cosmonáutica rusa, dice el primer ministro, Dmitri Medvédev. En la propia Agencia están seguros de que el problema se puede resolver mediante el aumento de personal, concretamente, de "directores cósmicos".

La próxima reunión entre el primer ministro y la dirección de la Agencia Espacial Rusa y los directores de las compañías nacionales espaciales más grandes fue convocada para responder a la pregunta de cómo vencer la situación en el programa espacial ruso después de una serie de ruidosos accidentes entre 2011 y 2012, cuando se hizo evidente que el espacio ruso se enfrentaba a una crisis sistémica .

Los temas principales de la última reunión fueron las decisiones de personal y posibles cambios en el sistema de gestión del sector. El desbarajuste en el programa espacial ruso ya ha dado lugar a la rescisión del cargo de unos cuantos directores de empresas del sector militar espacial. Sin embargo, no se consiguió vencer la tendencia. El primer ministro, Dmitri Medvédev sugirió algunas recetas para salvar la cosmonáutica. Una de ellas es la mejora de la calidad de los productos a través de una estricta disciplina.

"La rígida disciplina nadie la ha anulado, así era en la época soviética, y así debe  ser hoy", dijo el jefe del Gobierno. Además, manifestó que la estructura de Roskosmos debe asumir la responsabilidad financiera por los fracasos del sector como personas jurídicas. Es decir, la responsabilidad por los fallos debe asumirla no solo la dirección de las empresas, sino también el colectivo. "Estamos hablando de la responsabilidad financiera de las personas jurídicas por los productos de mala calidad y trabajos relacionados", añadió.

El director de Roskosmos, Vladimir Popovkin, se ha quejado de que en su departamento hay 200 personas empleadas, lo cual no es suficiente para controlar la industria. En respuesta, Medvédev se plantea si ampliar el equipo el doble, eliminará los problemas de calidad. Popovkin aseguró que en este caso no habrá problemas. Sin embargo, el jefe de Roskosmos ya había resaltado que el organismo necesita gestores cualificados.

El último gran fracaso de la industria espacial rusa tuvo lugar el 6 de agosto de este año, cuando, debido a un fallo del propulsor Briz-M del Centro Jrúnichev de Rusia perdieron el satélite ruso de comunicaciones Express-MD2 y el indonesio Telkom 3. La pérdida de estos aparatos  continuó la serie de reveses ya iniciada en el 2011 para la industria espacial rusa. Además dos de las cinco situaciones extremas del año pasado ocurrieron a causa de tecnología defectuosa, desarrollada en el Centro Jrúnichev.

Ante la serie de accidentes, Roskosmos reaccionó con la propuesta de una extensa reforma de la industria. De acuerdo con el plan de la Agencia, en la industria espacial, en lugar de las actuales 15 estructuras se integrarán siete. Los autores del proyecto consideran que la aplicación del programa de reformas evitará la duplicación de funciones en el nivel de desarrollo y producción. Además, la empresa recibirá una carga adicional, ya que en la actualidad es de un promedio del 35%.

Algo similar tenía previsto aplicar el último jefe de Roskosmos, Anatoli Perminov. También trató de crear grupos financieros, pero los formó sin una clara separación de funciones. Esto condujo a la creación de productos idénticos. Por ejemplo, entonces desarrollaron enseguida dos misiles similares Angara (Centro. Jrúnichev) y Rus-M (RKK Enérgiya), lo que llevó a un aumento en los costos.

Los expertos reconocen que la eficacia de la reforma propuesta depende de que Roskosmos consiga mantener los compromisos adquiridos con el jefe del Gobierno y los ministros. Al final de este abril, Roskosmos presentó al Gobierno para su examen una “estrategia de desarrollo espacial para 2030", la cual está repleta de audaces planes: la creación de nueva tecnología variada- tanto tripulada como automatizada; el desarrollo de todas las posibles tecnologías para la expansión del conjunto de los servicios espaciales"; vuelos de astronautas a la Luna, estaciones de despliegue en Marte, investigaciones en Venus y Júpiter. Hacia el año 2030 los vehículos espaciales rusos están obligados a satisfacer las necesidades de la esfera socioeconómica, científica y militar en un 95% frente al 40% de 2011.

Sin embargo, una estación en Marte es un plan para el futuro. Mientras que Roskosmos, obviamente, temiendo una repetición del accidente con la nave Phobos-Grunt, decidió cerrar 15 (!) programas de estudio de los planetas del sistema solar. En lugar de esto se propone un proyecto de crear un sistema cósmico polivalente Árktika. Prevé la creación y lanzamiento de varios satélites que se puedan utilizar para monitorear continuamente los territorios árticos.

Los expertos mantienen una actitud escéptica ante la idoneidad del Árktika. Así, el director del Instituto de Política Espacial Iván Moiséyev señala que "no existe un sistema especial de control de las regiones polares, no es necesario, porque todos los satélites de teledetección terrestres pasan por encima de los polos. Si existe la necesidad de controlar precisamente las regiones polares, se puede encargar la información a las unidades existentes".

En este caso, la financiación, es uno de los principales problemas de la industria espacial. Un tercio de las empresas en este ámbito están, de hecho, en bancarrota, las inversiones en investigación y desarrollo en Rusia es 10 veces menor que en los países desarrollados. Y las inversiones en capital fijo y los costos de personal son 5 veces menores.

 "Más del 70% de las tecnologías para las necesidades de producción están física y moralmente obsoletas. Más de la mitad de los equipos de maquinaria han sido usados al 100%. El promedio de edad de los empleados es de más de 50 años, y en los institutos de investigación de Defensa cerca de 60 años", destaca el general de división retirado, Vladímir Dvorkin, que anteriormente dirigió uno de los institutos de investigación científica del Ministerio de Defensa responsable del desarrollo de programas de perfeccionamiento de las Fuerzas Nucleares Estratégicas.

Si en lugar de esforzarse, en el plano técnico, y lanzar al menos una modesta sonda a la Luna, y en el plano político, desarrollar -según el ejemplo claramente exitoso del programa espacial estadounidense- la cosmonáutica particular, seguimos inflando el personal directivo, instando a los turistas al espacio y presumiendo de programas míticos, la cosmonáutica nacional se quedará atrás irremediablemente, por muchas reuniones que se hagan.

Todos los derechos reservados por Rossíiskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies