Ángel Gutiérrez cumple 80 años

Ángel Gutierrez con Ignacio Amestoy y Esperanda D'ors. Fuente: Yolanda Delgado

Ángel Gutierrez con Ignacio Amestoy y Esperanda D'ors. Fuente: Yolanda Delgado

El pasado 7 de septiembre, la Embajada de la Federación Rusa, con la participación de la Universidad Internacional de la Rioja, ofreció un homenaje al director del Teatro Cámara de Chéjov que inicia una nueva etapa.

Emocionado como un niño,  Ángel Gutiérrez recibió un cálido homenaje en la Embajada rusa de Madrid. El director celebró su 80 cumpleaños rodeado de familiares, actores, periodistas y amigos como Antonio Garrigues Walker, el director teatral Ignacio Amestoy, la actriz Elena Niconorova, la escultora Esperanza D'Ors, representantes del Centro Ruso y la Fundación Pushkin, que no quisieron perderse la fiesta y brindarle su afecto al director. 

 

El embajador ruso, Yuri Korchagin, elogió su trayectoria vital, llena de "desafíos y conquistas" y destacó la labor del maestro de escena "por su aportación excepcional,  puente sólido entre Rusia y España."

 

Ángel Gutierrez con embajador ruso

Yuri Korchagin.

Fuente: Yolanda Delgado

 

Y es cierto que la vida de Ángel Gutiérrez nunca ha sido fácil. Él podría compartir con Chéjov (su maestro de referencia), aquella frase que un día escribiera el autor de La Gaviota: "En mi infancia,  yo no tuve infancia".  Este niño asturiano que cumplió 80 años el pasado 28 de agosto podría afirmar lo mismo.

 

A los seis años "lo llevaron" a Rusia a bordo del Kooperatsia,  mientras España se embarcada en una guerra dolorosa. Abandonó para siempre su pueblo asturiano, Pintueles, donde él cuenta que vivía como "un niño Dios".  Este niño de la guerra pasó hambre, frío y sufrió como cualquier niño al que de pronto le arrebatan su hogar.  Ya de adolescente el destino le tendría reservado otro embate: el sitio de Leningrado. No, no ha sido fácil llamarse Ángel Gutiérrez.  Y sin embargo, cualquiera que escuche la historia de sus labios, ―memorias que ya está escribiendo y que algún día leeremos―, no oirá una sola queja del pueblo ruso, al que ama con total entrega.

 

"Allí recibí todo el amor que un hombre puede sentir. Tuve maestros que me lo entregaron todo, en ellos encontré al padre biológico que no pude disfrutar."

 

En Rusia Ángel recibió una formación teatral exquisita puesto que sus profesores habían sido discípulos de Stanislavsky,  aquel director  del Teatro de Arte de Moscú que logró que un incomprendido autor teatral llamado Antón Chéjov terminara sus días aclamado por el público.  Al hilo de la aportación de Ángel a la escena española,  el director y autor teatral Ignacio Amestoy comentó: "Ángel es para España un auténtico regalo. Su conocimiento,  sabiduría y humanidad ha sido beneficioso para el teatro desde un punto de vista espiritual y material. Él nos ha traído ese Stanilavsky puro y riguroso." 

 

Ángel también tenía preparado un discurso que con las prisas olvidó en casa. "Los artistas damos momentos de felicidad. El teatro une y reúne a personas que no se conocen en el interior de una sala. Allí todos viven una utopía, resucitan su infancia, experimentan su pureza o sus errores y caídas",  declaró el maestro. Y luego sacó una carta de felicitación que había recibido de Pedro, un espectador que le escribía: "Quisiera agradecerte los maravillosos momentos que me has regalado. Cuando salgo de tu teatro, abandono la sala amando más la vida, amando a las personas concretas que encuentro en mi camino, con el deseo de ser mejor persona. Quizás sea esa la finalidad del arte del teatro."

 

Gutiérrez abandonó Rusia, "la decisión más difícil de mi vida" y se instaló en Madrid para fundar el Teatro Cámara de Chéjov y la escuela de interpretación. 

Desde 1972, desde un pequeño escenario, "he hecho todo lo que he podido por entregar lo que mis maestros me habían dado a mí".  Sin embargo, la temporada pasada, el Teatro Chéjov no recibió ningún tipo de subvención y el proyecto de toda una vida parecía   derrumbarse con el cierre de la sala.

 

La mala noticia fue difundida por algunos medios de comunicación, también por Rusia Hoy,  y pese a los que piensan que no existen finales felices, una institución educativa, la Universidad Internacional de la Rioja recogió el testigo y en junio se comprometió a mantener vivo el Teatro Chéjov. En palabras del rector José Vázquez: "para nosotros es un enriquecimiento esta hermandad y alianza con el director teatral Ángel Gutiérrez. Supone contribuir al enriquecimiento cultural de la sociedad."

 

Esta etapa se concretará en la creación de una escuela de interpretación, una nueva sala teatral con programación estable para todos los públicos y diferentes ciclos formativos dirigidos a los alumnos de la universidad riojana especializada en nuevas tecnologías.

 

En esa noche especial, el compositor y pianista Carlos Criado, y el violonchelista Pedro Alfaro ofrecieron un concierto con piezas de Bach, Rajmánivov, Schubert y Marin Marais. Nadie quería abandonar la fiesta.  Aún puedo preguntarle al embajador cómo definiría a su homenajeado. Yuri Korchagin, no duda ni un segundo: "¡Un maestro con mayúsculas!".  Escucho de fondo la voz de Ángel: "quiero representar "Tío Vania", "La Gaviota", también "Los endemoniados", y…

 

¡El Teatro Chéjov no ha muerto! ¡Feliz cumpleaños, Ángel!

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