En la oscuridad del mar Blanco

La medusa melena de león ártica (Cyanea capillata) es la medusa más grande que existe. Fuente: Alexander Seménov

La medusa melena de león ártica (Cyanea capillata) es la medusa más grande que existe. Fuente: Alexander Seménov

Hace un mes nos llegaron las primeras imágenes de Marte enviadas por el Curiosity. Mientras el robot sigue dando sus primeros paseos por el planeta rojo, el planeta azul aún nos reserva territorios por descubrir y conocer. “Nada es real hasta que no es observado”, dijo el físico John Gribbin. Gracias al trabajo fotográfico de científicos como Alexander Seménov, investigador de la Estación Biológica del mar Blanco, la fantástica y silenciosa vida de los mares se convierte en real. La fotografía, siempre a medio camino entre el arte y la ciencia, encuentra en estas imágenes su perfecta condición dual. ¿Cuántas obras de arte no están influenciadas por el mundo de la ciencia? Conversamos con Alexander Seménov acerca de las particularidades del mar Blanco -golfo del mar de Barents cuyas orillas bañan los territorios rusos de Carelia, Múrmansk y Arjángelsk- con la ayuda de las fotografías procedentes de sus últimas inmersiones. Los seres que en ellas aparecen, recortados sobre el fondo negro, nos recuerdan la existencia de una silenciosa galaxia líquida.

¿Cuáles son las particularidades del mar Blanco?

 

Es un punto remoto al norte de Rusia, que está helado la mitad del año. Pero su vida acuática es única y muy interesante para los investigadores. El índice de salinidad es más bajo que en los océanos. Por eso, la fauna local difiere de los otros mares del norte. Al no ser de clima ártico, las condiciones de estudio de la vida marina no son tan extremas. La Estación Biológica es un asentamiento científico al que no llega ninguna carretera, sólo se puede acceder por barco en verano o con motonieve en invierno. Aquí el ambiente que se respira es increíble y varía mucho si son días polares o noches polares. En verano es un pequeño paraíso nórdico donde se mezcla el entusiasmo de los estudiantes, la ciencia más seria y una naturaleza despampanante, bañados por un sol que nunca se pone. En junio el día dura 24 horas. Pero cuando se acaba la temporada a finales de septiembre, la estación se vacía y con la noche polar llega el silencio. Entonces es el momento perfecto para trabajar en el laboratorio. Los que quedamos aquí podemos disfrutar de las auroras boreales. Cuando cae la nieve y se congela el mar, nuestra Estación Biológica se convierte en un pueblecito fabuloso, todo cubierto por la helada y los ventisqueros. No puedes salir de la Estación sin esquís o motonieve. La nieve acumulada alcanza una altura en la que a veces te puedes hundir hasta la barbilla. Y siempre el silencio, sólo el sonido de los copos de nieve.

 

¿Cómo llegaste a esta Estación Biológica en particular?

 

Cuando estaba en el instituto visité una vez el mar Blanco y me encantó, no sólo por la belleza natural y las noches blancas, sino también por su vida submarina. En la universidad estudié el sistema vestibular de los calamares, pero me cansé un poco del tema y decidí proseguir mis estudios de posgrado en el departamento de invertebrados. Sin embargo, no me esforcé lo suficiente y no conseguí una buena nota para acceder a la escuela de posgrado. Sin embargo podía intentarlo a través de un trabajo de investigación de un año. Así que pedí una estadía en la Estación Biológica del mar Blanco y me la concedieron. Había estado antes, durante mi primer año universitario, realizando mis primeros trabajos de campo.

La fotografía acuática requiere una técnica muy depurada por las condiciones en que se desarrolla. ¿Qué particularidades tiene el Mar Blanco con respecto a otras aguas?

 

Sí, es un proceso de aprendizaje nada sencillo y en el que aún estoy inmerso. Además, siempre se puede perfeccionar. En el mar Blanco las condiciones de inmersión son duras: la temperatura del agua, la visibilidad (de 8 a 10 metros cuando en el Mar Rojo hay 60 m de visibilidad) y la falta de luz (empieza la oscuridad a los 5 m y se hace total a los 30m). Las corrientes de marea son fuertes y dan muchos problemas, obligan a inmersiones controladas entre marea y marea.

 

Me imagino que antes de hacer una inmersión uno no sabe lo que puede encontrarse. ¿Cómo se organiza una sesión? ¿Es más una cuestión de azar?

 

Depende del proyecto y de lo que te piden. Si necesitas fotografiar algo específico no te queda más remedio que bucear y buscarlo. Por ejemplo, hicimos un libro extenso sobre la vida marina en el mar Blanco y me pasaron una lista de especies a fotografiar. Necesité dos años para completarla. Pero en esta etapa profesional tengo más libertad, en gran medida fotografío lo que quiero. Esta temporada trabajé mucho el tema de las medusas porque hubo un aumento de la población. Peor sí, es lo más parecido a ir de caza. Siempre se puede encontrar algo raro y único bajo el agua, y siempre es una sorpresa. 

Hace muy poco nos llegaron las primeras imágenes desde Marte. Viendo tus fotografías creo que se reconocen ciertos vínculos entre el espacio exterior y las aguas profundas, ya no solo por esos fondos negros en los que se recortan los sujetos fotografiados, también porque tienen algo de inaccesibles. Además, a veces la fauna que fotografías se parece, de alguna manera, a muchas criaturas que hemos visto en las películas de ciencia ficción.

¿Cómo es la biodiversidad del mar Blanco?

 

Es muy rica y variada, con docenas de especies que se pueden encontrar en cada inmersión. Y la fauna cambia mucho de un lugar a otro. En aguas profundas, la fauna por debajo de la termoclina (la capa de agua donde la temperatura cae rápidamente con la profundidad) vive en completa oscuridad, los ctenóforos (“portadores de peine”, constituyen una elevada proporción de la biomasa del plácton) y las medusas flotan por encima de tu cabeza cuando estás en una columna de agua, pero cuando estás en los bosques de alga encuentras animales totalmente distintos. No hay dos lugares iguales, cada uno tiene su mosaico de hábitats y su propia fauna local. Después de unos años de trabajo, ahora me siento familiarizado con un buen número de animales, cómo viven, se reproducen y cazan. Por supuesto, tengo mis preferidos.

Hyperia galba. Fuente: Alexander Seménov

¿Qué es la belleza en el mundo submarino?

 

La belleza está en los ojos de quien mira. Por lo que a mí respecta, la veo en todas partes: en los movimientos de las medusas, en la búsqueda de ángeles de mar (pterópodos), en el crecimiento de la población de gamba esqueleto (caprellidae) y en los ojos de los anfípodos hipéridos. Todo posee su propia belleza, es única y extraña, como si fueran criaturas del espacio, como hablábamos antes. Y eso las hace todavía más bellas. Lo inusual es raro y extraño, pero esconde la belleza.

 

Cuando hice mi primera inmersión me quedé fascinado con todas criaturas que flotaban a mi alrededor. Es como otro universo con sus propios aliens, que a veces son mucho más fantásticos que lo que uno puede imaginar. El mundo submarino es un universo paralelo mucho más cercano a nosotros, y tenemos la suerte de poder explorarlo. La mente humana es una gran herramienta que nos permite volar a otros planetas o bucear a una profundidad de 11.000 metros…

 

Estación Biológica del Mar Blanco durante la época de auroras boreales. Fuente: Alexander Seménov

¿Cuáles son las principales líneas de investigación de la Estación Biológica?

 

La del mar Blanco es una de las más grandes de Rusia, fundada en 1938 para el estudio de la fauna y flora marina. Hoy es un centro moderno para la investigación y la educación y hasta aquí vienen personas de todo el mundo. La Estación está adscrita a la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú. Aquí hacen sus trabajos prácticos alumnos de biología, geología y geografía… Los alumnos de posgrado realizan sus trabajos de investigación y los investigadores utilizan todas las posibilidades técnicas de la estación y la proximidad del mar. Además se realizan cursos internacionales durante todo el año sobre distintos temas. En la temporada de campo pasan más de 600 personas por aquí. Cada cual viene con su proyecto científico. Así que hay mucho movimiento.

¿Cuál es el nivel de intercambio con otros equipos científicos extranjeros?

 

Muchos investigadores y estudiantes extranjeros hacen inmersión con nosotros y así conocen cómo funciona nuestra estación y cómo lo hacen ellos en las suyas. Siempre estamos pensando en cómo perfeccionar nuestras técnicas así que tenemos mucho que enseñar. Como es lógico, intentamos estar en la vanguardia y, para eso, tenemos que aprender también de los demás. Estamos estudiando iniciar colaboraciones con equipos de Alemania e Italia.

 

¿Existe alguna amenaza actualmente para el mar Blanco?

 

AS.- Ahora mismo está a salvo. Hacemos mucho trabajo pedagógico con la población local. La mayor parte del territorio pertenece a la Reserva Natural de Kandalaksha, y no hay mucha gente por aquí. Sólo hay dos ciudades grandes ypoco tráfico de barcos.

 

¿Planeas explorar otros mares de Rusia?

 

De momento me quedaré aquí. Me entusiasma esta naturaleza y la estación. El trabajo en el mar Blanco me permite hacer otras expediciones a otros mares, como el mar Rojo o el mar del Japón. El mar del Japón es uno de los más interesantes de Rusia. He estado varias veces y he buceado al lado de pulpos gigantes. El próximo 1 de octubre vuelvo a ir; son 9 horas de avión, parece otro país, pero sigue siendo Rusia. 

 

El fotógrafo Alexander Seménov. Fuente: Alexander Seménov

Más información en http://wsbs-msu.ru/en/ y http://clione.ru/


Todos los derechos reservados por Rossíiskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies