Borodinó: el campo de batalla en el que chocaron emperadores

La batalla de Borodinó. Fuente: Serguei Kuksin

La batalla de Borodinó. Fuente: Serguei Kuksin

El lugar donde los ejércitos ruso y francés chocaron el 7 de septiembre de 1812, es conocido en todo el mundo por la incomparable descripción de la batalla que hizo Lev Tolstói en Guerra y Paz. En Rusia, sin embargo, este campo de batalla ha adquirido un significado casi espiritual y ha sido conservado como un santuario nacional.

La batalla de Borodinó, conocida por los franceses como la batalla de Moscú, está considerada como una de las más sangrientas de todas las guerras napoleónicas, superando incluso a la de Waterloo. Los franceses ganaron una victoria táctica, sin embargo no consiguieron destrozar a las fuerzas rusas bajo las órdenes del Príncipe Mijáil Golenischev-Kutúzov (1745-1813). A pesar de que la retirada del ejército ruso, después de Borodinó, tuvo como consecuencia la destrucción de gran parte de Moscú, la ocupación de la capital no condujo a la derrota rusa, sino a la desintegración de la Grand Armée francesa.

El acceso habitual a Borodinó es a través de la ciudad de Mozhaisk, situada a 90 kilómetros de Moscú, y el conjunto de monumentos que forman el monumento conmemorativo, comienza a unos kilómetros al oeste con un obelisco en la ciudad de Gorki. Aquí fue donde Kutúzov tuvo su cuartel general durante la batalla. El obelisco, erigido en 1912, tiene una espada dorada envainada y está coronado con la figura de un águila en vuelo con las alas extendidas. En la base hay un bajorrelieve de Kutúzov rodeado de sus colaboradores más cercanos.

A poca distancia, detrás del monumento al general, la carretera pasa junto a la elegante iglesia del Icono de la virgen de Smolensk, que domina una de las esquinas del campo de batalla. Dedicado en un principio a la Natividad de Cristo, la estructura de ladrillo encalado fue construida en 1697-1701 en un estilo decorativo que recuerda a la arquitectura del siglo XVI. La iglesia tiene dos pisos, el más bajo está dedicado al Icono de la virgen de Smolensk, que es venerado como protector de los enemigos de Rusia que vienen del oeste; la parte superior de la iglesia sigue dedicada a la Natividad. Aunque fue destrozada durante la época soviética, los dos pisos han vuelto a tener uso, con nuevos frescos e iconos. La iglesia está coronada por una cúpula y una cruz enormemente decorativa. En el extremo occidental hay un campanario octogonal. Durante la batalla de Borodinó, la cúpula de la iglesia fue alcanzada por la artillería.

Haz click sobre la foto para ver la imagen más grande

En la ladera que hay bajo la iglesia, se alza una gran casa de madera (o un pequeño palacio) construido por la familia imperial en 1839, después de que compraran Borodinó en 1837. La estructura fue convertida en hospital militar a finales del siglo XIX y quedó enormemente dañada durante la ocupación alemana de esta zona en el otoño de 1941. Hoy en día, ha sido reconstruida dentro de los preparativos para el bicentenario de la batalla de Borodinó.

Detrás de la iglesia y el palacio, la carretera gira hacia el monumento conmemorativo del principal campo de batalla, que contiene un pequeño museo que ha sido reformado. El campo en sí mismo, está dominado por un enorme obelisco de 27 metros de altura, que es el principal monumento a los soldados rusos que participaron en la batalla. El monumento fue diseñado por el arquitecto Antonio Adamini y fue inaugurado, en presencia del Zar Nicolás I, en julio de 1839. En 1932 fue destruido por el régimen soviético porque se asociaba a la época zarista y a la Iglesia Ortodoxa. La Catedral de Cristo Salvador de Moscú, que fue construida para conmemorar la victoria sobre Napoleón, fue destruida más o menos en esta época. Sin embargo, después de que la Alemania nazi atacara el campo de Borodinó en octubre de 1941, el espíritu de 1812 revivió y se alzó en defensa de Moscú. Posteriormente se instaló un tanque T-34 en un pedestal un poco más abajo del monumento principal. 

El centro del campo de batalla está ocupado por el convento de Spaso-Borodinó. Este monasterio restaurado, surgió a partir de una comunidad religiosa durante los años 20 del siglo XIX y adquirió el estatus de convento en 1838, gracias a la iniciativa de Margarita Tuchkova, viuda del General Alexánder Tuchkov, que murió en el campo de batalla a la cabeza de su regimiento en una furiosa carga para retomar una posición capturada por los franceses. Es especialmente conmovedor un monumento de granito basto que hay un poco al noroeste del convento. Fue desde aquí desde donde el general Tuchkov guió su última y desesperada carga.

Haz click sobre la foto para ver la imagen más grande

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el convento de Spaso-Borodinó se convirtió en un santuario del valor militar ruso. La catedral principal está dedicada al Icono de la virgen de Vladímir, que se cree que provocó la milagrosa retirada del conquistador Tamerlán de Rusia en 1395. La cercana iglesia de la decapitación de Juan Bautista, está considerada como un monumento conmemorativo a los soldados que perecieron en la batalla. En 1867 Lev Tolstói visitó el convento y se quedó una noche en su hostal.

En el principal campo de batalla hay monumentos desperdigados por todo el campo de Borodinó, la mayoría de ellos (33) fueron erigidos para honrar a valientes unidades militares durante la celebración del centenario de 1912. Muchas de ellas están fechadas el 26 de agosto, ya que ese es el día de la batalla en el antiguo calendario juliano. Dos años después de este significativo centenario de Borodinó, las armas de agosto de 1914 trajeron un cataclismo cuyos ecos resonarían durante todo el siglo XX. Afortunadamente esto hoy parece una memoria distante. Pero este campo recuerda a los visitantes el imperecedero poder del pasado.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies