La protección del rublo ante una posible caída

El precio del petróleo es difícil de predecir y el cambio de divisas suele depender de este hecho. Fuente:  AP.

El precio del petróleo es difícil de predecir y el cambio de divisas suele depender de este hecho. Fuente: AP.

La economía rusa podría sobrevivir a una caída abrupta de los precios del petróleo, hasta los 60 dólares por barril, aunque esto también haría tambalear la cotización del rublo y socavaría los ingresos de la población, según la opinión de la mayoría de expertos. Probablemente, una caída en picado en la cotización de las materias primas no pueda ser duradera. El “colchón de seguridad” sería suficiente, al menos para un año, explican los analistas. Y advierten: el precio del petróleo es difícil de predecir, y la economía de Rusia está amenazada por graves y persistentes problemas, incluso en una situación relativamente favorable en el mercado de las materias primas.

Hace poco, en los medios de comunicación, han aparecido informaciones acerca de que el Gobierno está considerando los posibles escenarios de crisis para la economía rusa. La variante más dura supondría una drástica caída en los precios del petróleo debido al colapso de la eurozona, la devaluación del rublo y la disminución de ingresos de la población.

 

Pero este pronóstico no se ha hecho público y no ha sido confirmado por fuentes oficiales. Conforme a los cálculos preliminares del Ministerio de Desarrollo Económico, los precios del petróleo podrían caer incluso por debajo de los 60 dólares por barril. La moneda nacional sin apoyo del Banco Central se debilitaría hasta el punto de que la cotización del dólar se elevaría hasta los 46 rublos. La inflación alcanzaría el 12%. Los ingresos reales de la población caerían. Pero la economía se recuperaría con mayor rapidez que la pasada vez: ya en 2014, el crecimiento podría ser de entre un 2 y 2,9 %.

 

De acuerdo a una variante más 'suave', los precios del petróleo caerían hasta los 75-80 dólares y luego comenzarían a subir de nuevo. La cotización del dólar se elevaría hasta los 37 rublos, y la inflación hasta el 8,6%, pero luego estos indicadores se corregirían. El crecimiento económico se ralentizaría al principio hasta el 0,5-1,2%, pero con bastante prontitud escalaría al 3-3,7% anual. En ambos casos, se propone sostener la economía a cuenta de inyecciones presupuestarias a gran escala, que alcanzarían como máximo 1,5 billones de rublos.

 

No obstante, en la prensa se ha filtrado el rumor de que, según otros departamentos, y, en primer lugar, el Ministerio de Finanzas, ambos escenarios de crisis no son lo suficientemente pesimistas, pues consideran que la crisis durará varios años.

 

El peor escenario es el que prevén también los expertos de ‘Rossíyskaya Gazeta’. No sólo se corren riesgos en relación con la Eurozona,  sino también con los problemas en los Estados Unidos y los acontecimientos geopolíticos en Oriente Medio, advierte el consejero del Instituto del Desarrollo Moderno, Nikita Máslennikov.

 

El especialista considera que, debido a la coyuntura en Oriente, el precio del petróleo podría subir hasta los 140-160 dólares y luego caer bruscamente por debajo de los 60 dólares. La cotización del rublo se desmoronaría entonces casi un tercio de su valor. Pero ese shock no se prolongaría durante más de dos trimestres, afirma convencido Máslennikov.

 

Es poco probable que los precios del petróleo se mantengan durante mucho tiempo en los niveles más bajos: para equilibrar los presupuestos y cumplir con sus obligaciones sociales, los países basados en la industria petrolera tratarán de no dejar caer el precio del barril por debajo de los 100 dólares, y el precio del petróleo ruso Urals subiría a 80-90 dólares. Incluso con ese precio del barril, la inflación escalaría hasta el 12%, vaticina Máslennikov. Su subida estaría causada no sólo por la devaluación, sino también por el aumento de las tarifas y las distorsiones estructurales de la economía.

Teniendo en cuenta las necesidades de los bancos, que ahora no pueden subsistir sin los créditos del Banco Central, el importe de las medidas anticrisis rondaría los 5-6 billones de rublos, añade Máslennikov. El Centro de Investigación Macroeconómica de Sberbank, tras calcular las consecuencias de una precipitada desintegración de la Eurozona, obtuvo las siguientes cifras: el barril de Brent caería hasta los 80-85 dólares y el rublo caería en la canasta de moneda doble un 10%, explica el analista jefe del Centro, Andréi Sinyakov.

 

En el horizonte del presente año, tras el colapso de la Eurozona, el crecimiento de la economía bajaría hasta el 2,1% y el desempleo crecería hasta el 7,3%. Pero ajustar las cuentas del presupuesto será complicado, pues el déficit no relacionado con el petróleo ya roza el 10%.

 

La mayoría de expertos, no obstante, se inclinan por que se consiga apaciguar el tsunami europeo. Pero el escenario del que hablamos incluso se daría al margen del colapso de la Eurozona. “Además de las graves complicaciones externas, nos enfrentamos a serios desafíos estructurales”, señala Máslennikov.

 

Tenemos que hacer un tránsito a la economía global en un nuevo estadio, los países en desarrollo necesitan potenciar el consumo interno y aumentar la oferta en los mercados exteriores. Es un camino complejo y su consecución todavía llevará tiempo. Esta transición puede alargarse hasta el final de la década, el crecimiento económico mundial será aproximadamente un 1,5 menor que en el año 2000.”

 

Pero de momento no está claro si Rusia está preparada para insertarse en el nuevo modelo de la economía global. Tras centrarnos en los problemas europeos y en una posible caída del precio del petróleo, nos estamos preparando para la última guerra, advierte el Director de Estudios Macroeconómicos en la Alta Escuela de Economía de Moscú, Serguéi Aleksashenko. “Pero la crisis en Rusia puede estar relacionada con el hecho de que con un precio del petróleo suficientemente alto en el país se frene la inversión privada y deje de crecer la economía.” Además, según declara Aleksashenko, nos hemos situado demasiado cerca de ese umbral. La salida de capitales desde septiembre del año pasado ha ascendido ya a casi 100.000 millones de dólares y la tasa de crecimiento de la economía suma ya cuatro meses consecutivos de ralentización.

 

Entretanto, con los paquetes de medidas anticrisis existentes, nos topamos con un efecto de ‘déjà vu’”, lamenta Máslennikov. “La pasada vez, Rusia resistió los embates de la crisis, pero no aprovechó la ocasión para sanear el sistema: no se redujo el número de empresas ineficaces y todas las medidas estructurales se aplazaron.”

 

La probabilidad de un nuevo incendio mundial no depende de nosotros, y las crisis en la economía de mercado son algo normal, así que, a pesar de sus expectativas, hay que actuar conforme a un plan: marcar unas reglas presupuestarias, reformar la acción del Gobierno  el sistema de pensiones, la sanidad pública y la utilización de 'hojas de ruta' para mejorar las condiciones en la gestión de negocios”, expone Máslennikov.

 

Antes de que sea demasiado tarde, es preciso introducir un programa a gran escala de apoyo a las pequeñas y medianas empresas. Si, a pesar de todo, estalla la crisis, dada la situación actual de la política interna, las autoridades tendrán que explicar a la sociedad cada uno de sus pasos, ninguna medida anticrisis se realizará fuera del contexto social, y el efecto depende de hasta qué punto se entienda y confíe en la gente”, concluye Máslennikov.

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