El caviar sostenible del Pirineo en auge

Fuente: Neoelectra.

Fuente: Neoelectra.

La globalización ha irrumpido en el mercado ruso hasta alcanzar a uno de sus productos insignia: el caviar. La reducción de la población de esturiones –actualmente es una especie en extinción y, por tanto, la pesca está extremadamente restringida- y la consiguiente bajada de la producción han dejado a los consumidores rusos casi desabastecidos de las exquisitas huevas y han abierto la puerta a la competencia exterior. Una de las empresas que ha decidido aprovechar esta oportunidad es la española Neoelectra.

La compañía se dedica, entre otras cosas, a criar esturiones en cautividad en el valle de Arán, uno de los lugares más emblemáticos del Pirineo catalán, y una parte importante del caviar que se obtiene se exporta a Rusia. Eso es exactamente así como lo están leyendo. Son los rusos los que están consumiendo caviar español y no al revés.

Caviar Nacarii (este es su nombre comercial) inicia su andadura en 1999. El biólogo de la empresa decidió cambiar la cría de trucha por la de esturión y seis años más tarde, en 2005, se puso a la venta la primera producción de caviar. El producto tuvo muy buena acogida en el mercado español (y, concretamente, en el catalán) y esos primeros 60 quilos se vendieron enseguida.

Esto animó a la empresa a aumentar la producción hasta los actuales 800 quilos anuales, pero el mercado interno rápidamente tocó techo. Buscaron la salida al producto en la exportación. Exploraron varios países –entre ellos Japón, donde cuentan con una clientela muy importante y muy fiel-, pero, tratándose de caviar, parece bastante lógico que acabaran llamando a la puerta de la Federación Rusa. De hecho, Neolectra presume de ser la segunda empresa extranjera que ha conseguido vender caviar en Rusia.

Estamos hablando de un mercado inmenso, con millones de consumidores, con una economía en expansión, con tradición de consumir caviar y con problemas para poder conseguir este producto en estos momentos. “Es como si a nosotros de repente nos prohibieran comer jamón”, señala gráficamente Sara Morales, directora comercial y de marketing de Caviar Nacarii.

Gracias al acuerdo con un importador de San Petersburgo y después de superar no pocas trabas burocráticas, se envía a Rusia el primer envío de caviar, consistente en 10 quilos, hace tan solo unos meses, en noviembre de 2011. Ante la buena acogida, el siguiente envío es de 50 quilos y después de 60. En estos momentos, el compromiso de la empresa catalana es de enviar anualmente a Rusia 150 quilos de caviar, pero la previsión es de subir a 400, cifra que representa la mitad de su producción total actual.

El cliente ruso está “encantado” por haberse “reencontrado” con el caviar –afirma Sara Morales-, si bien es cierto que la primera reacción es una mezcla de “extrañeza” por tratarse de un producto español y una cierta “contradicción” por no poder consumir caviar ruso.

Compromiso con el entorno

Neoelectra es una empresa peculiar. Muy arraigada en las zonas rurales donde están instaladas sus plantas y donde participa en diversos proyectos sociales, su actividad principal es la producción de electricidad. El CO2 que se requiere para generar la energía, se retiene, se recicla, se limpia y se obtiene CO2 carbónico apto para el sector de la alimentación que se vende, básicamente, a las empresas que fabrican bebidas con gas.

El agua que se utiliza en todo este proceso, en vez de echarse al río, se utiliza para atemperar el agua de la piscina, donde se crían los esturiones, que son de la misma variedad que los del lago Baikal. Estos peces, por cierto, necesitan al menos tres años para definir su sexo. Solo las hembras, obviamente, son aprovechables para el caviar, mientras que los machos se destinan directamente al consumo. “Se trata de una industria sostenible, donde se aprovechan todas las fuentes de energía”, concluye Morales.

Esturiones en el delta del Ebro

También se dedica a la producción de energías renovables otra empresa que también ha decidido criar esturiones y producir caviar desde Cataluña. Se trata de Proyectia, que ha elegido otro paisaje natural -que no tiene nada que envidiar al Pirineo- para instalar su piscifactoría, el delta del Ebro.

A pesar de que el nombre con que comercializan su caviar –Tsar Nikolay- evoca claramente la sofisticación de la antigua corte imperial rusa, Proyectia no exporta a Rusia. “De momento”, advierte el presidente director general de la compañía, Arthur Harutian, quien explica que este es el primer año en el que han podido producir caviar, ya que hasta ahora los peces todavía eran jóvenes.

La empresa está “muy interesada” en el mercado ruso, aunque de momento se tienen que conformar con haber hecho algunos contactos con ciudadanos de esta nacionalidad que han agasajado a sus invitados con “Tsar Nikolay” en sus fiestas particulares. Y dicen que este caviar ha hecho las delicias de los paladares rusos más sofisticados.

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