Rusia registrará como "agentes extranjeros" a ONG financiadas en el exterior

En una iniciativa sin precedentes en la historia del parlamentarismo ruso, las enmiendas al proyecto de ley presentado por seis diputados del partido del presidente del país, Vladímir Putin, fueron firmadas por los 237 miembros del grupo parlamentario de esa formación oficialista, Rusia Unida, según las agencias locales.

El proyecto de ley prevé reconocer como "agentes extranjeros" a aquellas ONG que reciban financiación de otros Estados o sus instituciones, organizaciones foráneas o internacionales o ciudadanos de otros países y que, al mismo tiempo, participen en la actividad política.

La ley considera políticamente activas a "las ONG que, independientemente de sus fines declarados, financien u organicen acciones políticas que persigan influir en la toma de decisiones de instituciones estatales" y participen en la formación de la opinión pública con dicho objetivo.

Los llamados "agentes extranjeros" serán inscritos en un registro creado a tal fin, tras lo cual deberán rendir cuentas a través de una auditoría contable anual e informes semestrales sobre su actividad.

Las propias ONG que reciban financiación del exterior deberán inscribirse en la "lista negra" en el plazo de 90 días tras la entrada en vigor, bajo la amenaza de multas o incluso penas de prisión.

Así, los responsables de las organizaciones que se nieguen a presentar la documentación para ser incorporadas al registro podrán ser sancionados con multas de hasta 300.000 rublos (9.200 dólares), 480 horas de trabajos comunitarios e, incluso, penas de prisión de hasta dos años.

Las ONG que participen en la vida política del país siendo "agentes extranjeros" sin figurar en el registro recibirán otras sanciones: multas de hasta 500.000 rublos (15.350 dólares) para sus responsables y de hasta un millón de rublos (30.700 dólares) para las personas jurídicas.

"Esto es el retorno a los métodos del Estado totalitario del siglo pasado", declaró el líder del partido liberal Yábloko, Serguéi Mitrojin, al comentar el polémico proyecto de ley.

La líder histórica del Grupo de Helsinki de Moscú (GHM), Ludmila Alexéyeva, dijo a Efe que esa ONG boicoteará la ley que prepara el Parlamento ruso para dar un estatus de "agentes extranjeros" a las organizaciones civiles que se financien desde el exterior y participen en la vida política.

La dirigente de GHM, que recibe fondos de la Comisión Europea, el Fondo McArthur y la Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense, se negó tajantemente a pasar por ese trámite.

"No sé qué habrá que sacrificar y hacer para lograrlo, pero mientras esté viva no lo consentiré", aseguró Alexéyeva.

La jefa de la rama rusa de Transparencia Internacional, Yelena Panfílova, señaló en declaraciones publicadas hoy por el periódico "The Moscow News" que las autoridades rusas "necesitan con urgencia hallar un chivo expiatorio, un agente extranjero".

Según Panfílova, el proyecto de ley no sólo es una señal para presionar a las ONG, sino que muestra también que las autoridades no han superado los "problemas psicológicos" que les crearon las protestas masivas de los últimos meses.

"Esta ley está más allá del campo de la jurisprudencia: entra en el campo de la psiquiatría", afirmó por su parte Alexandr Cherkásov, director de la organización de defensa de derechos humanos Memorial. EFE

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