ONG más veterana rusa boicoteará ley que la calificará de "agente extranjero"

"No puedo permitir que el grupo al que he dado 36 años de mi vida sea reconocido como agente de un Estado extranjero. Nunca hemos defendido los intereses de ningún otro Estado sino sólo del nuestro propio", manifestó Alexéyeva.

La veterana activista que cumplirá 85 años en unos días dijo sentirse humillada con el proyecto de ley, promovido por el partido del presidente ruso, Vladímir Putin, que prevé considerar como "agentes extranjeros" a las ONG que reciban financiación de otros Estados o sus instituciones, organizaciones o ciudadanos de otros países.

La ley, que se debatirá en primera lectura por la Duma a finales de esta semana, según anunció hoy el presidente de la cámara baja del Parlamento ruso, Serguéi Narishkin, obligará de ser aprobada a las ONG calificadas de "agentes extranjeros" a inscribirse en un registro creado a tal fin, como una lista negra.

Las propias ONG que reciban financiación del exterior deberán inscribirse en el registro en el plazo de 90 días tras su entrada en vigor bajo la amenaza de multas y de que su actividad sea paralizada hasta seis meses en caso de no hacerlo.

La líder de GHM, que recibe fondos de la Comisión Europea, el Fondo McArthur y la Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense, se niega tajantemente a pasar por el humillante trámite que le quieren imponer las autoridades rusas.

"No sé qué habrá que sacrificar y hacer para lograrlo, pero mientras esté viva no lo consentiré", dijo Alexéyeva.

La presidenta de la ONG cree que Rusia Unida, la formación oficialista que goza de la mayoría absoluta en el Parlamento, prepara la ley "para humillar" a los activistas de los derechos humanos y "para poner en nuestra contra a nuestros ciudadanos".

"Desgraciadamente en nuestro país persiste la idea de que vivimos en una fortaleza asediada. Es algo que arrastramos desde los tiempos de la Unión Soviética. Y de estos sentimientos de muchos de nuestros ciudadanos quiere aprovecharse la ley que preparara el Parlamento", lamentó Alexéyeva.

Ni en tiempos de la URSS, en los que nació GHM, se había planteado nada tan humillante para esta organización, se quejó la activista.

"Siempre nos culparon de todos los pecados, pero a nadie se le había ocurrido oficializarlo por ley. Solo eran humillaciones en la prensa, pero lo que quieren hacernos ahora es una auténtica canallada", apuntó.EFE

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