Moscú hace bajar en la lista

Fuente: Kommersant.

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El ranking Doing Business del Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional analiza cómo la regulación gubernamental afecta a la actividad de pequeñas y medianas empresas. En la clasificación a nivel global de 2012 Rusia obtuvo el puesto 120 de 183, situándose entre Cabo Verde y Costa Rica.

Los índices de rendimiento de este año se han convertido en las directrices del gobierno para mejorar el clima de inversión: el presidente Vladímir Putin firmó un decreto que pretende llevar a Rusia al vigésimo puesto en el 2018.

Por segunda vez se ha llevado a cabo el ranking nacional y la lista de ciudades participantes se amplió de 10 a 30. El líder del 2009, Kazán, ocupó en esta ocasión el 5º lugar y Tver pasó del 2º al 18º puesto. La ciudad que cierra la lista es Moscú.

La clasificación se basa en cuatro indicadores (el ranking internacional lo hace en diez): la dificultad que supone registrar una compañía,  el derecho de propiedad del edificio adquirido, cómo recibir el permiso de construcción y las maneras para conectar el objeto a la red. “Rusia tiene serias dificultades con este punto”, comenta el director del grupo del Banco Mundial, Augusto López-Claros, que explica que en esta sección de Doing Business Rusia ocupa el último lugar.

Las ciudades que tienen la mayor contribución al PIB, normalmente las capitales, son las que representan a sus países en el ranking global. Si a Rusia no la representase Moscú, se encontraría en puestos más altos. Por ejemplo, si Saransk hubiese determinado la facilidad de conexión de electricidad, se encontraría en el puesto 154, por delante de Canadá.

Según la facilidad a la hora de recibir el permiso de construcción Rusia se encuentra en el puesto 178: en Moscú es necesario pasar por 47 procedimientos que toman 392 días y que cuestan el 171,5% del ingreso medio. Surgut podría hacer que Rusia ascendiese 82 puestos: allí sólo hacen falta 17 procedimientos que toman 150 días.

La situación en las regiones


“Se podría cambiar la capital cada año: si la capital fuera Uliánovsk, se hubiese cumplido el propósito del presidente”,  bromea el ministro de Desarrollo Económico, Andréi Belousov. Este es uno de los aspectos más agradables de las investigaciones nacionales, reconoce López-Claros: “Si las prácticas y las leyes efectivas funcionan en las regiones, ¿por qué no llevar estas prácticas a las ciudades?”

 El vicealcalde de Moscú, Andréi Sharónov encuentra razones objetivas por las que la capital se encuentra en un puesto tan bajo: “Moscú es una gran ciudad, aquí todo es más complicado. México, por ejemplo, también ha ocupado uno de los últimos puestos”.

Según los criterios de Doing Business, el lugar de edificación debe estar vacío, lo que en Moscú es muy complicado debido a las redes, las comunicaciones o el metro, dice Sharónov, añadiendo que en 2011, mientras se estaba elaborando el ranking las autoridades crearon un estado de protección de intereses y leyes para los empresarios. Se obtuvieron resultados, por ejemplo, el plazo de conexión de objetos mercantiles no-estacionarios pasó de 3-6 meses, a 15 días y la obtención del permiso de construcción disminuyó 1,5 veces.

Ninguna de las ciudades cumple los cuatro criterios. El lugar en el que es más sencillo abrir un negocio es  San Petersburgo, pero registrarse lleva mucho tiempo y es complicado (puesto 27). En Surgut, el periodo de espera para recibir el permiso de construcción es comparable a la media de los países OECD, pero lo más complicado es abrir el negocio.

El líder, Uliánovsk, no se haría con el primer puesto en el ranking en ninguno de los criterios, sin embargo, es la única ciudad en la que los indicadores son estables y altos. “Estaré presente en la reunión del gobierno y decidiremos qué hacer para que todos los criterios estén en el primer puesto”, prometió el gobernador de la región de Uliánovsk, Serguéi Morózov.

El caso de Uliánovsk


Las autoridades regionales se ocupan de la mejora de las condiciones del entorno empresarial desde hace diez años. En 2001 apareció en la región una figura dedicada a la defensa de los derechos de los empresarios, explicó Morózov a 'Védomosti'.

A principios del 2000 la región se había ido a la quiebra. “Había que tomar una decisión. O empezábamos a ocuparnos del mercado, de la competencia económica o nos uníamos a nuestros vecinos más fuertes: la región de Samara o Tatarstán”.

Las tres principales direcciones a tomar, según Morózov son:  tener en cuenta la opinión de los negocios en la actividad legislativa, el apoyo del gobierno donde sea necesario, y, lo más importante, bajar los impuestos. Reduciendo las tasas de interés en un sistema simplificado de tributación hasta el 5%, aparecieron 4.000 nuevas empresas y el crecimiento de los ingresos de las pequeñas empresas se incrementó en una cuarta parte.

En 2011 el volumen de las inversiones en la región superó el doble del presupuesto regional. “Si esa ideología impregnara el trabajo de los gobiernos a todos los niveles, tendríamos éxito”, dice Morózov. Las empresas de la región tienen menos problemas que el resto, confirma el propietario de la compañía TI de Uliánovsk 'Desarrollo creativo', Ruslán Fazliev.

Aunque no todo es perfecto: “Nosotros, por ejemplo, compramos un edificio sin terminar de construir, pero todavía no hemos podido obtener el derecho de propiedad, se nos niega bajo el argumento de que mi socio de negocios y yo no somos familia”.

El diputado del parlamento de Uliánovsk y hombre de negocios, Guennadi Budarin quedó sorprendido por el ranking: “Al parecer, hay algo que ellos no saben”. Al abrir una empresa en Uliánovsk nos encontramos con un problema: cómo desarrollarla. “Debemos invertir, pero en esta ciudad pocos pueden hacerlo. La ciudad apenas tiene dinero”.

Un nuevo empresario puede obtener una ayuda de 300.000 rublos (unos 9.300 dólares), pero con este dinero no puedes empezar la producción y un préstamo es demasiado caro. Budarin continúa: “La única opción consiste en comprar algo en otra ciudad y luego venderlo en Uliánovsk”.

Kazán es otro de los lugares que mejoraría la clasificación. En otras regiones las autoridades locales se están quejando mucho más, dice el dueño de la empresa de Kazán 'Danaflex' Airat Bashírov. En estos últimos dos años la burocracia ha disminuido, declara Natalia Resniánskaya, propietaria de la red de Kazán de jardines de infancia 'Egoza': “La aparición de servicios electrónicos del gobierno ha facilitado el trabajo”.

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