Gazprom en Argentina: nuevos pasos hacia el entendimiento

Equipos técnicos de Gazprom e YPF serán convocados para iniciar el análisis y evaluación de las etapas del programa de cooperación. Fuente: Itar Tass.

Equipos técnicos de Gazprom e YPF serán convocados para iniciar el análisis y evaluación de las etapas del programa de cooperación. Fuente: Itar Tass.

Durante la cumbre del G-20, ambos presidentes mantuvieron reuniones que darán un impulso a los encuentros bilaterales. El gigante ruso Gazprom y la nueva dirección de la nacionalizada YPF entrarán en negociaciones para desarrollar planes de cooperación que permitan a Argentina minimizar la importación de combustibles que, en 2011, supuso 11.000 millones de dólares. Las nuevas extracciones de gas de esquito (shale gas), entrañan dificultades técnicas en las que ya se está trabajando.

Según el gobierno argentino la principal razón para la expropiación del 51% de acciones de YPF, en poder de la española Repsol, es “la recuperación de la soberanía y control de los hidrocarburos”. De este modo, a los 90 años exactos y tras haber servido de modelo para la creación de otras petroleras latinoamericanas como la brasileña Petrobras, la peruana Petroperú, la uruguaya ANCAP y la boliviana YPFB, YPF volvió a convertirse en la principal empresa en poder del Estado argentino, recuperando un estatus legal que no ostentaba desde diciembre de 1990.

 

Durante las reuniones mantenidas por la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner con su homólogo ruso Vladímir Putin en la mexicana ciudad de Los Cabos, donde se celebró la pasada cumbre del G-20, ambos mandatarios auspiciaron el inicio de negociaciones entre ambas empresas.

 

Aunque el presidente Putin, según fuentes argentinas, le aseguró a Cristina que Rusia está en condiciones de afrontar esta tarea, lo cierto es que se requerirá mucho esfuerzo, y sobre todo mucho dinero, para revertir la situación imperante en la Argentina con respecto a la extracción y distribución de hidrocarburos.

 

Nuevas investigaciones


Desde tiempos inmemoriales se dijo que la Argentina “flota en un mar de petróleo”. Incluso se desplegaron trabajos de prospección en numerosas provincias pero el resultado fue desalentador. Salvo en la cordillerana Neuquén, en la Patagonia y en el sur de Mendoza, en el resto del país no se obtuvieron resultados positivos.

 

Sin embargo, el descubrimiento de ingentes reservas de hidrocarburos en  las cuencas oceánicas de Brasil impulsó nuevas investigaciones. Así es que se afirma que las mismas cuencas se prolongan hasta la costa bonaerense e incluso penetran hasta el sistema de sierras de La Ventana.

 

Durante mucho tiempo, en Neuquén se procuró reactivar la exploración en los más de 7.000 pozos secundarios que se encuentran cerrados. Aunque la poca precisión de reservas y las grandes inversiones necesarias para desarrollar una producción aceptable han sido los principales escollos.

 

Hacia 2010, técnicos de YPF y neuquinos anunciaron el hallazgo de un enorme yacimiento de gas de esquito por debajo de la roca madre que sustenta esos pozos. En los esquistos bituminosos situados en el subsuelo de Neuquén, Mendoza y Río Negro se calcula, en una primera estimación que no abarca a toda la superficie, la existencia de reservas cercana a un equivalente de 25.000 millones de barriles. Su explotación permitiría aumentar en un 50% todos los recursos energéticos de la Argentina y la sacaría de su actual papel importador y podría llegar a ubicarla en el rol de exportador de hidrocarburos.

 

En el caso de Vaca Muerta la inversión rondaría los 30.000 millones de dólares en varios años.  La extracción del gas de esquito implica un complejo proceso que en algunos países ha sido cuestionado por su riesgo ecológico. El método fracking se basa en la fractura de la roca madre a la que se llega por perforación vertical, con un posterior desvío horizontal en el que se inyecta agua y arena a enorme presión. Según sus oponentes, este método puede llegar a generar terremotos.

 

Otro de los puntos críticos en la explotación de este shale oil y gas es la necesidad de perforar numerosos pozos para obtener un resultado apreciable, aunque la posterior explotación de los mismos sea mucho más barata. Por lo demás, la capacidad extractora de los pozos decrece más rápido que los pozos 'comunes' y, por lo tanto, requiere trabajos complementarios.

 

Las extracciones en Rusia


En Rusia, dada la existencia de enormes yacimientos “convencionales”, no se ha desarrollado la explotación de shale oil ni de gas de esquito. Entre otras razones, por el alto coste que implica.

 

La ecuación de rentabilidad en este punto ha hecho que Exxon, por ejemplo, desista de ventajosos contratos que tenía para explotarlo en Polonia, considerada el lugar con mayores reservas de este hidrocarburo en Europa.

 

Otra gigante, Conoco Phillips, abandonó su participación en la rusa Lukoil para concentrar sus recursos en la explotación de shale en EE UU.

 

Alexéi Medvédev, presidente de Gazpromexport, la empresa integrante del holding Gazprom y encargada de todas las direcciones internacionales, ha señalado que “la extracción de shale es real”, pero la remitió al momento en que su relación con los precios sea adecuada.

 

En cualquier caso, Gazprom se ha mostrado interesada en adquirir yacimientos de shale en EE UU, donde la explotación del recurso ha provocado una especie de 'mini-revolución' en la balanza energética del país, tradicionalmente encadenado a la importación de hidrocarburos.

 

Es notable que la propia Exxon, que ha dejado de lado a Polonia por la escasa rentabilidad que presentaban sus proyectos de extracción del shale, sea una de las grandes empresas interesadas en participar en la explotación de Vaca Muerta.

 

Las recientes e incipientes conversaciones en Moscú entre altos directivos de Gazpromexport y funcionarios diplomáticos argentinos han marcado un importante camino para el desarrollo de actividades conjuntas que, por lo visto, no se circunscribe a la explotación de Vaca Muerta. Se trata de integraciones tecnológicas que permitan tanto el trabajo off shore como en el territorio, y no sólo en la Argentina. Además, se establecería la posibilidad de intercambio de activos físicos, es decir la integración societaria de Gazprom en empresas de YPF y la de YPF en empresas de Gazprom.

 

La empresa rusa, que ya tiene su representación tanto en Venezuela como en Brasil, y muy avanzados planes de explotación conjunta con YPFB en Bolivia, apunta a plantear con la empresa argentina  una actividad que conjugue todas sus acciones en la región dentro de un único mecanismo que asegure su presencia permanente en América Latina.

 

En lo inmediato, equipos técnicos de Gazprom e YPF serán convocados para iniciar el análisis y evaluación de las etapas del programa de cooperación, aunque todavía no se han definido los objetivos concretos del mismo.

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