La alternativa atómica al pozo petrolífero

Central nuclear de Leningrado, en la región de San Petersburgo. Fuente: RIA Novosti/ Serguéi Piatakov.

Central nuclear de Leningrado, en la región de San Petersburgo. Fuente: RIA Novosti/ Serguéi Piatakov.

A pesar de los negros pronósticos para la energía atómica civil que desató el accidente en la central nuclear de Fukushima, la corporación atómica rusa, Rosatom, ha duplicado prácticamente su cartera de pedidos para la construcción de centrales nucleares a largo plazo.

En opinión de su presidente, Serguéi Kirienko, esto es consecuencia de "la creciente confianza en la tecnología atómica rusa, tanto dentro como fuera del país". Kirienko hizo estas declaraciones en el fórum internacional "Atomexpo 2012", que reunió a principios de junio en Moscú a más de 1.300 expertos en materia nuclear de 53 países.

No menos interesantes fueron las apreciaciones que hizo en una entrevista para Rusia Hoy el subdirector de Rosatom, Kiril Komarov. Tras el accidente en la central japonesa el año pasado, algunos países congelaron sus  programas de desarrollo de energía atómica. El caso más conocido es el de Alemania. "Sí," asiente  Komarov, "en Alemania hubo y hay bloques atómicos en funcionamiento. Sin embargo, a lo largo de los últimos treinta años no se han llevado a cabo  proyectos para la construcción de nuevas centrales".

Mientras tanto, el resto de estados con planes de desarrollo de energía atómica han confirmado su continuidad. Entre estos se encuentran China, India, Vietnam y otros países del sudeste asiático, además de Turquía y prácticamente todos los estados de Europa Central y Oriental, así como Sudáfrica, Argentina, Brasil, EE UU, Francia y el Reino Unido. El caso más  llamativo es el de EE UU, que por primera vez en 30 años ha otorgado una licencia para la construcción en su país de dos bloques de una central nuclear.

Rusia ofrece en el mercado mundial proyectos que se denominan como 'generación tres más'. Se trata de construcciones que cuentan con todo tipo de sistemas de seguridad para proteger la central, incluso en caso de terremoto, tsunami o corte de electricidad. Esto significa que si se apagara el reactor en un régimen normal, no emitiría radiación ni se convertiría en una amenaza para la vida o la salud, tanto del personal de la central como para la naturaleza.

Para finales de 2011 la cartera de pedidos de Rosatom contaba con 21 bloques fuera de Rusia, además de otros nueve que se están construyendo actualmente en el país. Nadie en el mundo está edificando tanto. En China, donde se han fundado dos empresas atómicas estatales,  están montando 25 reactores.

En los próximos años, según las apreciaciones de los especialistas de Rosatom, el sector crecerá. Puede que para 2030 se construyan en el mundo unos 350 bloques de energía nuclear. Esta previsión la confirman tanto la OIEA como la WNA (World Nuclear Association), aunque es un poco más baja que la realizada por Rosatom antes del accidente de Fukushima. En cualquier caso, Rusia cuenta con mantener la actual cuota, del 25%, en la construcción de centrales nucleares en el mundo.

A menudo se considera que Rusia no es más que un proveedor de materias primas en el mercado mundial: gas, petróleo, aluminio y otros metales. La alta tecnología de la energía atómica proporciona una oportunidad para reconsiderar esta opinión.

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