Una vuelta de tuerca a la literatura rusa

Presentación de la editorial Automática. Fuente: Ferran Mateo

Presentación de la editorial Automática. Fuente: Ferran Mateo

¿Qué tienen en común un filósofo y gestor cultural empleado en Emiratos Árabes y en China, una licenciada en comunicación audiovisual y coordinadora de una librería de viejo en Londres y una filóloga hispánica, profesora de literatura y librera de Pamplona…? ¡Ahora os lo digo, esperad, que recupero el aliento! Pues la respuesta es muy simple: algo tan motivador e ilusionante como la apuesta por la literatura de calidad. Y, además, procedente de cualquier latitud, ya sea Rusia, India o China. Estos tres colegas se han juntado para ofrecérnosla en una aventura editorial que han bautizado con el nombre de Automática, aunque como lectores no tienen nada de autómatas. Definen sus gustos literarios como algo atípicos, por haber vivido tanto tiempo fuera de España. Fue justamente el hecho de no ver representados en las librerías patrias los títulos que más les atraían lo que les empujó a montar su propio sello. Una tarde de junio, en la madrileña librería bar Tipos Infames, los editores nos presentaron los títulos rusos de su catálogo.

 La trilogía autobiográfica de Gorki


Como muestra de lo cercana que les resulta la literatura rusa, se estrenaron con el primer volumen de las memorias de Gorki, ‘Infancia’. El director de esta casa editora, Darío Ochoa de Chinchetru, nos explica por qué se animaron a publicar el testimonio del autor de Nizhni Nóvgorod, cuya traducción anterior se encontraba descatalogada hace décadas en España: «La trilogía autobiográfica de este gigante ruso supone toda una declaración de intenciones por nuestra parte. La apabullante capacidad de esfuerzo y de empatía humana que Gorki despliega en estos tres volúmenes son, a nuestro juicio, un ejemplo de superación personal cautivador y muy vigente en las circunstancias que nos ha tocado vivir. Al mismo tiempo, supone un ejercicio de sinceridad en que el autor, despojándose de todo velo ideológico, nos muestra el retrato de una época».

Por su parte, la editora Lucía Barahona, añade: «Quisimos que fuera precisamente este libro con el que nos diéramos a conocer ya que establece muy bien algunos de los rasgos que definen Automática. Nuevas traducciones, directas del idioma original, que, junto con un diseño cuidado, ayuden a acercar textos imprescindibles y de gran valor a una generación que no ha tenido acceso a ellos». La tercera componente de Automática, la editora Ángela Egúzquina, nos habla de las dos obras restantes: «’Por el mundo’, que ha llegado a las librerías en mayo, continúa la azarosa travesía de Alekséi, por lo que ya comienza a ser un mundo de adultos. En él, veremos su aprendizaje de oficios y, lo que es más importante, su despertar a la literatura. ‘Mis universidades’ saldrá en octubre, cerrando la trilogía.”

Cuando les pregunto por la acogida que están teniendo las dos primeras entregas, Darío Ochoa responde visiblemente contento: «Estamos entusiasmados con las buenísimas críticas que estamos recibiendo, y el último título no defraudará. Enrique Moya Carrión, que firma la traducción, ha hecho una labor impresionante y estamos muy satisfechos de haber puesto de nuevo en circulación este tríptico sobre la Rusia prerrevolucionaria».

‘Me llaman capuchino’ de Daniil Jarms

Desde que Automática se puso en funcionamiento, supieron que era necesario publicar a Daniil Jarms (1905-1942), magnífico poeta del absurdo, cuyas obras, extrañamente, han pasado totalmente inadvertidas en España. La historia de cómo llegaron a él nos traslada a un salón de libros usados en la capital británica: «Un domingo al mes, se celebra en el International Hotel de Londres una importante feria de libros de anticuario, raros y descatalogados, y fue allí donde dimos con un librito titulado ‘Russia’s Lost Literature of the Absurd’. Eran trabajos, más o menos breves, de Daniil Jarms y Alexander Vvédensky, dos de los máximos exponentes del grupo vanguardista OBERIU. Nos pareció un hallazgo sublime», suscriben los tres. Para adentrarnos en sus páginas, vertidas al español por Fernando Otero, tendremos que esperar al último trimestre del año.

‘El tren cero’ de Yuri Buida

Pero no piensan limitarse a los clásicos de la narrativa rusa. Una vez pasado el verano podremos leer ‘El tren cero’ (‘Don Domino’, en ruso) de Yuri Buida (Znamensk, 1945), en versión de Paul Viejo. Publicado por primera vez en 1993 y nominado un año después para el más importante galardón de las letras rusas -el Premio Booker-, ha obtenido magníficas críticas en otros países de Europa donde ya se ha publicado. La novela ha sido comparada con obras de Chinguiz Aitmátov, Víktor Pelevin y Dostoievski. La acción transcurre en una estación de ferrocarril siberiana cuya existencia obedece a un único tren, que efectúa parada cada medianoche. «Esta breve e impactante obra de Yuri Buida cayó en nuestras manos en 2011. Desde las primeras páginas quedamos atrapados por el torbellino de sensaciones y acontecimientos que conforman el pequeño mundo “aislado” en el que habitan sus personajes. Una realidad que gira en torno a la aparición, cada noche, del misterioso tren Cero y que ofrece una poderosa imagen de la situación del individuo bajo el régimen estalinista», afirma Darío Ochoa.

Lejos de quedarse ahí, ya tienen en marcha otros nombres rusos que irán anunciando más adelante. Está claro, con la editorial Automática, la literatura rusa tiene cuerda para rato.

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