Viksa: una ciudad de vanguardia

Fuente: Yolanda Delgado.

Fuente: Yolanda Delgado.

Del 1 al 3 de junio en esta ciudad, situada en la región de Nizhny Novgorod, a menos de 300 kilómetros al Este de Moscú, se ha celebrado la segunda edición del Festival de Street-Art Ovrag 2012. Los jóvenes han podido disfrutar de clases magistrales de grafiteros, Djs, videoartistas, talleres de danza, animación, deportes extremos, y de otras muchas disciplinas, y han transformado el medio urbano en obras de arte permanentes.

Los comisarios del festival, el coreógrafo Constantin Gross y el arquitecto Dmitri Alexeev, plantearon el festival como una plataforma en la que debían encontrarse dos épocas señaladas del arte, dos tipos de filosofía, la era de la vanguardia rusa del siglo XX y las corrientes del s. XXI.  El lema de los futuristas: "Salgamos a la calle, será una fiesta para todos", congeniaba a la perfección con el objetivo de lograr la implicación ciudadana en la ciudad.

Tatiana Pigariova, responsable de cultura del Instituto Cervantes de Moscú nos cuenta que este festival es "un proyecto muy novedoso en Rusia, primero porque se celebra lejos de Moscú o de San Petersburgo, lugares donde habitualmente tienen lugar este tipo de eventos. Otra característica es que está promovido por la alcaldía de la ciudad de Vyksa y patrocinado por la "Fundación de apoyo a la familia, a la maternidad y a la paternidad". Un concepto de fundación muy europeo pues incluye además a la figura paterna". Este año, además de contar con artistas de toda Rusia, se ha invitado a un grupo de arquitectos extranjeros de prestigio internacional, entre los que se encontraban: John Powers de Nueva York,  Thomas Nugent de Gran Bretaña y Lorenzo Fernández-Ordóñez, representando a España.  Los comisarios del festival, se dirigieron al Instituto Cervantes para que este propusiera un arquitecto español. " Como se sabe, España es un país muy apreciado en Rusia. Son muchos los lazos sentimentales y culturales que unen a los dos países.   Uno de los objetivos del Instituto, aparte de nuestro programa de actividades, es fomentar la participación de los españoles en todo tipo de eventos internacionales. Nos pusimos entonces en contacto con Lorenzo Fernández- Ordóñez y aceptó nuestra invitación. En Vyksa presentó su proyecto: Torre Trémula", nos cuenta Tatiana Pigariova.

Tuvimos la oportunidad de acercarnos al Estudio Guadiana que dirige Lorenzo Fernández-Ordóñez (Madrid,1964), cuando no está dando clases en la Escuela Superior de Arte y Arquitectura de la Universidad Europea de Madrid. Nos recibió en su despacho de arquitectura y urbanismo y charlamos sobre su experiencia en este festival de arte urbano.

¿Cómo surgió tu participación en este festival?

En el 2005 participé en la Bienal de Arquitectura española en Moscú donde impartí una conferencia, organizado por el Instituto Cervantes en un lugar llamado Art Play. Por esa razón, el Instituto Cervantes tuvo la amabilidad de invitarme este año al festival de Vyksa. Les estoy muy agradecido por la oportunidad que me han dado.

¿Qué ambiente te encontraste?

El ambiente ha sido fantástico, en el sentido creativo. La gente tenía unas ganas enormes de participar. Este año, a diferencia del año anterior, hemos acudido arquitectos y artistas consolidados de varios países y también artistas rusos. Por ejemplo estaba Pavel 183,  que un artista urbano ruso de mucha calidad, que pintó sobre un edificio una alegoría del tiempo. También participó un grupo de danza de Nueva York. La verdad es que hubo artistas de muchas y variadas disciplinas que a los chavales les han venido muy bien. Es la primera vez en mi vida que he dado una conferencia a tantos jóvenes con muchas ganas de aprender. Ha sido un festival con una enorme energía positiva…Muchos de los ayudantes que trabajaban allí, habían estado en la India. Eran personas muy especiales. La filosofía de la vida era muy diferente. La influencia del hinduismo y sus valores, la solidaridad, la creatividad… Este mundo hippie me sorprendió mucho encontrarlo en Rusia.

¿Y en qué consistió tu actuación?

Constantin Gross, uno de los organizadores, y Tatiana Piriagova, me contaron que les gustaría que diera una conferencia sobre arquitectura y que presentase una propuesta para la construcción de una torre, que llamé "Torre Trémula". La obra consta de tres cuerpos separados entre sí. Hay una torre de 4 metros que vibra cuando recibe impulsos externos. Los otros dos cuerpos son sensiblemente más bajos. Y a diferente escala. Las torres tienen un muelle en su eje central que posibilita el movimiento. Me interesa la sensación de que los objetos que creo sean sensibles al espectador.

¿Y cómo se consigue?

En 2008, hicimos la fuente de Niebla en Bilbao, y lo que más me gustó es que la fuente invitaba a que la gente participara. Tener una obra en un parque y que la gente juegue con el elemento, que no sea estática es estupendo. He trabajado con Chillida, Chirino, artistas de la generación de mi padre, pero también me interesan mucho los artistas que juegan con la cinética. Los materiales para la Torre Trémula son el acero, muelles y bandejas. El eje de la torre es un muelle, y las bandejas de metal se enganchan y se mueven.

¿ Y qué tal resultó la construcción?

Pues cuando llegué a Vyksa me encontré con la sorpresa de que los muelles tenían que traerlos de Siberia y que tardarían de 3 a 4 semanas. La verdad es que después de ir hasta allí, me sentí muy frustrado. El resto de los arquitectos, los rusos, el americano, estaban trabajando ya en sus obras.

¿ Qué hiciste en esa situación?

 Pues cuando me enteré de que no podía contar con el material, me ofrecieron el material de desecho de las otras torres. Quedaba apenas un día y medio para la inauguración del festival. Empecé a tomar medidas de lo que quedaba y pensé en hacer una cosa muy arriesgada pero me tiré a la piscina…Al final lo proyecté, y lo monté, y estoy muy satisfecho con el resultado de "Torre Descalza". Me lo pasé como un niño pequeño.

Me encantó que la gente se pusiera a hacer fotos, y a disfrutar con la torre. Los rusos la celebraron mucho. Me dijeron que les recordaba a las torres de agua de su país justo cuando en el momento de salir se queda congelada. Conseguimos una obra muy ligera, que le va muy bien al parque. De todas maneras la Torre Trémula también se va a construir.

¿Cómo es la ciudad?

Vyksa es una ciudad muy interesante que gira alrededor de una fábrica metalúrgica, la OMK, fundada por los Batashev en 1700. Es una ciudad estratégica y muy bien comunicada, con recursos naturales como el hierro y el agua está canalizada. En el interior de la fábrica se encuentra la torre de agua de Shúkov,  conocido sobre todo por la torre de radiodifusión que hay en Moscú. Por eso a los arquitectos se nos propuso crear nuestras propias torres en el parque. La torre de Shúkov es espectacular. Tiene ese toque artesanal y elegante.  Shúkov estuvo trabajando durante unos años en la fábrica, y eso se nota en su obra.

Por otro lado la gente de Vyksa, el ambiente a nuestro alrededor…Los chicos voluntarios nos tenían devoción. La mayoría eran estudiantes del instituto técnico que estaban haciendo las prácticas y estaban felices. Empezábamos a las 9 y terminábamos todos los días a las 12 de la noche. Ha sido una inyección positiva. Me trataron con muchísimo cariño.

Con toda seguridad Fernández Ordóñez ha dejado huella en Vyksa. No solo su "Torre Trémula" permanecerá en el parque de Vyksa en homenaje a la ciudad y a Vladímir Shúkov, también quedará su "Torre Descalza" construida con escasos materiales y superando el contratiempo. El arquitecto español supo mantenerse fiel a su filosofía: hacer arquitectura en un paisaje singular, buscando la complicidad del ciudadano.

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