“Ser embajador de Rusia en Argentina es una gran responsabilidad”

Víctor Koronelli. Fuente: Ana Novikova.

Víctor Koronelli. Fuente: Ana Novikova.

Conversamos con Víctor Koronelli, embajador de Rusia en Argentina.

¿Cuál es su apreciación del desarrollo actual de las relaciones bilaterales entre Rusia y Argentina?


Se encuentran en fase de un evidente ascenso. Los últimos dos, tres años destacan por una dinámica muy positiva. Se establecen y se estrechan contactos constructivos tanto entre los grandes empresarios, como a nivel gubernamental. Así, en el año 2008 la mandataria argentina, Cristina Fernández de Kírchner fue a Rusia. Y en 2010 el entonces presidente Dmitri Medvédev visitó Argentina. Además, el 8 de mayo ella hizo una llamada a Vladímir Putin, que acaba de asumir la presidencia, para felicitarlo e invitarlo para que visite Argentina.

 Hablando de encuentros que ya están programados, se espera que la Presidenta viaje en 2013 a San Petersburgo, donde se va a celebrar la cumbre del G 20.

A nivel de Ministerios de Relaciones Exteriores también hay bastante interacción. El canciller argentino, Timerman, viajó a nuestro país el año pasado. Y también se reunió con su par ruso en septiembre de 2010 en Nueva York, durante la Asamblea General de la ONU. Es importante destacar, que ambas Cancillerías tenemos puntos de vista y posiciones en común.

¿Cómo evalúa los avances en cooperación económica?

También van 'in crescendo'. El año pasado, después del bajón de 2010, el intercambio comercial no solamente aumentó, sino que se equilibró en gran medida. Las estadísticas rusas hablan de 1.872 millones de dólares. 806 millones corresponden a la importación argentina desde Rusia y 1.066 millones a la importación rusa. A pesar de que se mantiene un saldo favorable para Argentina el comercio bilateral ya es más equilibrado. Cabe mencionar que la importación argentina se estructura en torno a fertilizantes rusos (46%) y combustible diesel (42%). La importación rusa a su vez tiene como puntos fuertes la fruta fresca (30%) y la carne o subproductos (25%). Lamentablemente, la exportación de carne argentina se ha reducido y el nicho que antes le correspondía en el mercado ruso, se ha ido ocupando por la importación desde Australia, Uruguay y Paraguay. Pienso que a Argentina le costaría volver a recuperarlo.

Hablando de agricultura, ¿hay algún proyecto nuevo?

Hay propuestas muy interesantes desde las regiones de Rusia. En vez de comprar carne como tal, se está articulando la demanda por el ganado vivo o material genético. En Rusia hay una infraestructura y una mano de obra suficiente para lo que podríamos llamar 'desarrollo ganadero'. Particularmente, la región de Riazán está mostrando mucho interés. Ojalá haya respuesta por parte argentina.

¿En qué fase se encuentra la realización del proyecto del nuevo bloque de la central nuclear Atucha, donde iba a participar Rusia?

Creemos que el ámbito tecnológico es, en general, uno de los más prometedores. Sobre todo, en lo que se refiere a la energía atómica y la colaboración que Rusia podría prestarle a Argentina en este área. Nosotros disponemos de tecnologías muy avanzadas y además se trata de un ámbito que excede el tema comercial. Sería un  intercambio enriquecedor para ambos países en cuanto a inversiones y aportes científicos.  Esperamos propuestas concretas. Por ejemplo, si hay una llamada a una licitación, nosotros participaremos con entusiasmo.

¿Qué resultados se esperan de la 10ª Comisión Intergubernamental Ruso-Argentina que se llevará a cabo este año? Cuáles son los objetivos y las expectativas de este encuentro?

La Comisión tendrá lugar en Buenos Aires entre septiembre y octubre, la fecha está por concretar. La importancia de un encuentro de este tipo radica en que permite ajustar los lineamientos de trabajo, detectando al mismo tiempo las 'estrecheces' que deben ser manejadas con cautela. Además, se trata de buscar nuevos rubros que generen proyectos en conjunto.

 Anticipando el encuentro, en abril se reunieron Sergio Dánkvert, en calidad de presidente de la parte rusa de la Comisión y sus análogos argentinos. Fueron unas reuniones muy provechosas.

¿Hay planes de colaboración bilateral en el espacio?

Creo que es un tema que tiene mucho futuro. Por ejemplo, para seguir vigilando la caída de la 'basura cósmica'.  Nuestras instalaciones, que determinarían los lugares exactos de caída de los deshechos, se podrían instalar en territorio argentino. También podríamos poner acá una estación de GLONASS, lo que sería de provecho mutuo.

En febrero se firmaron acuerdos interbancarios. ¿Qué documentos son y qué importancia tienen para las relaciones comerciales entre nuestros países?

Efectivamente. Se trata del 'Memorándum de entendimiento e intención de cooperación entre ROSEXIMBANK S.C. y el Banco de Inversión y Comercio Exterior S.A.' y también hay otro memorándum de intenciones para la cooperación sin fines de lucro, llamado 'Pronósticos geopolíticos y económicos para los negocios', con el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP). Como señalan los nombres, se trata de un acercamiento previo. Se espera que en el futuro se establezca una colaboración entre los bancos regionales rusos y sus potenciales socios en Argentina.

Personalmente, ¿qué es lo que le gusta más de Argentina y los argentinos?

Es un país con mucho potencial humano, natural y cultural. Además, históricamente es el principal socio de Rusia en América Latina. Llevo acá sólo siete meses pero siento que es una experiencia enriquecedora, ya que me estoy introduciendo en su historia, sus paisajes, su gente y también en las realidades de los inmigrantes rusos que se radicaron en esta tierra. Ser embajador de Rusia en Argentina es una gran responsabilidad, pero también me siento realizado.

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