Antes de llegar al Espacio, la estratosfera

Foto tomada desde la estratosfera en la que se puede apreciar la curvatura del horizonte. Fuente: Proyecto Icarus.

Foto tomada desde la estratosfera en la que se puede apreciar la curvatura del horizonte. Fuente: Proyecto Icarus.

La estratosfera es una de las capas de nuestra atmósfera que va desde los 15 a los 50 kilómetros de altitud. En ella se encuentra la capa de ozono, que nos protege de las radiaciones ultravioletas que azotan nuestro planeta desde el Espacio. En toda la capa hay muy poca humedad y según la altitud, las temperaturas pueden oscilar entre los -55 ºC y los 17 ºC.

Para poder llegar a ella, se comenzaron a dedicar esfuerzos a la aerostación, una disciplina de la aeronáutica que consiste en emplear aparatos más ligeros que el aire (globos).

Fue el 21 de noviembre de 1783 cuando los hermanos Montgolfier realizaron en París la primera ascensión tripulada de la Historia. 9 años más tarde, el 12 de agosto, tuvo lugar la primera ascensión española en globo en el jardín del Real Sitio del Buen Retiro. Las crónicas de la época describen detalladamente el vehículo y recalcan su carácter científico: “El globo utilizado medía treinta y un pies de diámetro y era de color rojo. La barquilla colgaba de seis cordones de seda, tenía forma de sofá y estaba decorada de tafetán rojo y galones de oro. En su interior, el piloto iba provisto de dos anclas, una bocina, termómetro y barómetro, así como de varias botellas que debían servir para recoger aire a distintas alturas para su posterior análisis.”

 
Sello conmemorativo del centenario de la primera ascensión española por parte del areonauta Vicente Lunardi. Fuente: Correos de España.

No sería hasta el 3 de marzo de 1904 que España lanzara el primer globo sonda meteorológico. Ese mismo año se celebró una Conferencia de la Comisión Internacional de Aerostación Científica en San Petesburgo, sirviendo de punto de encuentro entre científicos rusos y españoles.  Este evento se aprovechó para presentar y aprobar un plan de observación a gran altura de un eclipse solar que tendría lugar en la Península Ibérica el 30 de Agosto de 1905.

Este hito constituirá el inicio de una serie de esfuerzos enmarcados en la Prehistoria del INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), fundado en 1942.

La estratosfera fue coronada por primera vez el 27 de Mayo de 1931 por el inventor suizo Auguste Antoine Piccard, cuyo trabajo también se extendió a la exploración de las profundidades marinas.

En España, el Teniente Coronel Emilio Herrera fue el gran precursor de los viajes estratosféricos 3 años después del segundo y último viaje de Piccard a la estratosfera. En su carta del 1 de Marzo de 1958 a su profesor Francisco José San Martín explica cual sería su plan de vuelo y la base científica en la que se apoya su diseño: "Tras ser nombrado miembro de la Academia de Ciencias y bajo los auspicios de esta institución y de la Sociedad Geográfica, presenté un proyecto de ascensión estratosférica en un globo de 37.000 metros cúbicos, con barquilla abierta, en el que debía ascender a 26 kilómetros de altitud protegido por una escafandra del espacio, cuya descripción fue publicada en la revista Ciencia Aeronáutica, de Caracas".

Y es que la máxima altitud a la que Piccard había llegado fue 16,2 kilómetros. Herrera quería superar esta marca y además dotar al tripulante de una mayor libertad de movimientos dentro de la barquilla del globo, ya que Piccard había ascendido en una cápsula presurizada.

Para ello, Herrera diseñó en los talleres del Polígono de Aerostación de Guadalajara y en el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos lo que denominó “escafandra estratonáutica”. Se trataba de un traje de seda vulcanizada, el primer presurizado de la Historia cuyo hermetismo, sirva como anécdota, fue probado en el baño del piso que Herrera tenía en Sevilla.

A pesar de estar recubierto de un armazón metálico, las extremidades tenían pliegues para garantizar la máxima movilidad posible. Como el sistema de respiración autónomo estaba alimentado por oxígeno puro, Herrera diseñó un micrófono especial sin carbono para evitar una ignición accidental. El visor contaba con 3 capas de cristal: anti-golpes, filtro de ultravioleta y filtro de infrarrojo. Además, se realizó un tratamiento anti-vaho a cada una de ellas.

Recorte de periódico extranjero en el que se describe el traje inventado por Emilio Herrera. Fuente: ALT1040.

Para combatir las bajas temperaturas de la estratosfera, se añadió un calentador eléctrico al traje. No obstante, tras realizar una serie de pruebas en una cámara que simulaba grandes alturas, Herrera se dio cuenta de que el traje, al estar presurizado, se calentaba en exceso (33 ºC), con lo que tuvo que afrontar un nuevo reto: eliminar el calor sobrante producido por el cuerpo humano.

El equipamiento del traje se completó con termómetros, barómetros y varias herramientas para recoger muestras y realizar experimentos científicos sencillos.

Desgraciadamente, la Guerra Civil Española truncó el plan de vuelo de Emilio Herrera. Como ejemplo de la reutilización de material para la contienda, el traje fue cortado y usado para hacer chubasqueros para las tropas.

Por aquel entonces, Rusia también dedicó sus esfuerzos a la conquista de la estratosfera. El 30 de Septiembre de 1933, el USSR-1, tripulado por Prokofyev, Godunov y Birnbaum alcanzó los 19 kilómetros pulverizando la marca fijada un año antes por Piccard.

Prokofiev, Godunov y Birnbaum en el interior del USSR-1. Fuente: English Russia.

Enseguida se fijó la siguiente meta: 21 kilómetros, 5 menos que la propuesta por Emilio Herrera. El globo, llamado OAKh-1 (Osaviakhim), fue tripulado por Fedoseenko, Vasenko and Usykin. Este último, que era un experimentado aeronauta, había previsto los riesgos de volar en invierno y desgraciadamente sus temores se confirmaron. El OAKh-1 se estrelló matando a sus tres intrépidos ocupantes, no sin antes haber batido el record de altitud. La cima se fijó en 22 kilómetros (1 más que la meta original) y se aprendió de los errores cometidos. El OAKh-1 supuso un antes y un después en el plan estratégico científico para la estratosfera, además de un ejemplo de la determinación y el tesón rusos.

Stalin y Molotov transportan dos de las urnas con los restos de los héroes del OAKh-1 durante su Funeral de Estado. Fuente: English Russia.

Pero volviendo a España, veremos que el testigo de Emilio Herrera fue recogido por la NASA varias décadas después. La agencia estadounidense vio en sus diseños la base para la fabricación de los trajes de sus astronautas. Por ello, le ofrecieron a Herrera “un cheque sin limitaciones de ceros” a cambio de trabajar en su programa espacial. Herrera rechazó tan generosa oferta ya que la única condición impuesta por él era inaceptable para la NASA: que la bandera española ondeara en la Luna además de la estadounidense.

Al final, la NASA reclutó a Manuel Casajust, colaborador de Herrera. Casajust recibió de manos de Neil Armstrong una de las rocas lunares como muestra de reconocimiento del trabajo de su maestro.

En la actualidad, Rusia es un buen punto de partida para viajar a la estratosfera. Los cazas rusos MIG-29 y MIG-31 tienen un techo de 21-23 kilómetros y por un mínimo de 16.900 Euros, podremos viajar en cualquier de ellos para observar la curvatura del horizonte.

Volando en un MIG-29 a 21 kilómetros de altitud. Fuente: Jet Discovery.

Para terminar, es importante recordar que la gran aventura de la Humanidad en el Espacio se ha compuesto de pequeños pasos pero seguros. Como decía Konstantin Tsiolkovski, el padre de los viajes en cohete: “la Tierra es la cuna de la Humanidad, pero nadie puede vivir en una cuna eternamente”. Está claro que llegar a la estratosfera ha sido equivalente a auparse hasta el borde de nuestra cuna, observar las maravillas que nos esperan fuera y reunir las fuerzas necesarias para dar el salto.

MÁS INFORMACIÓN

INTA: 50 Años de Ciencia y Técnica Aeroespacial
José Manuel Sánchez Ron
Edita: Ministerio Español de Defensa/Secretaría de Estado de la Defensa-INTA
Madrid, 1997

Web del INTA

Diario de Madrid de Agosto de 1792 (Versión escaneada del número de que relata la primera ascensión española en globo)

Agencia turística que organiza vuelos en MIG-31 a la estratosfera

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