Las empresas rusas abandonan las grandes ciudades por las pequeñas

Fuente: Itar Tass.

Fuente: Itar Tass.

Ante la apertura o el traslado de oficinas, los jefes y empleados van detrás. Pasa en todo el mundo: desde Francia hasta la India y, ahora también en Rusia. Casi un cuarto de los hombres y mujeres de negocios moscovitas estarían dispuestos a dejar la capital y trasladarse a cualquier otra ciudad rusa.

La moscovita Tatiana Gladysheva tarda en 5 minutos en llegar al trabajo en hora punta. Después de la jornada laboral pasea por el bosque y respira aire puro: “¡Aquí el entorno es magnífico!” Además, Tatiana tiene un piso en el centro de la ciudad.


La cómoda vida de esta moscovita se explica fácilmente: no trabaja en la capital. En el 2009 Tatiana, junto con su empresa, la fábrica de repostería “Bolshevik”, se trasladó a la región de Vladímir, por lo que puede enumerar las infinitas comodidades de la vida en la provincia.


“Me gusta mi nuevo hogar”, explica a Ogonka Tatiana Gladysheva, gerente de producción de la empresa Bolshevik. “En Sobinke el paisaje es maravilloso. Imagínate, sales de casa en verano y te encuentras con una barbacoa, admiras tus flores... Y en cuanto a las ventajas de la civilización, todas están en Vladímir: cines, teatros, cafeterías, restaurantes, discotecas...”


La fábrica de repostería dejó la ciudad por completo: derivaron no sólo las plantas de fabricación, sino también a todo el personal administrativo. Una profesional del nivel de Tatiana podría haberse quedado en la capital y encontrar trabajo en otra empresa. Sin embargo, ella se mudó a una nueva vida.


“¡Y no me arrepiento! Por supuesto, la dirección me respaldó: me ofreció un puesto interesante, me pagaban la vivienda y me abonaban los gastos de los viajes a Moscú”, explica Tatiana. “De todos modos tenía miedo: nuevo trabajo, nuevo lugar, gente desconocida... En principio planeaba venir sólo para un año, pero me gustó: la fábrica se está desarrollando, hay nueva producción y la gente se implica. Al fin y al cabo entendí que me gusta mucho vivir aquí. Aquí se encuentra todo lo que una persona necesita, no como en Moscú. Así que me instalé en Sobinka”.


Tatiana no es una excepción entre los moscovitas que se han trasladado. Los analistas de las agencias de contratación afirman que actualmente emerge una nueva tendencia: la marcha de los trabajadores fuera de Moscú. La regla de oro de los hombres de negocios “cuanto más cerca de Moscú, mejor” ha pasado de moda. Si en el 2006, según las encuestas realizadas por el portal Superjob.ru, solo el 15% de los moscovitas estaba dispuesto a mudarse a una nueva ciudad por trabajo, en mayo de este año el 24% de los directivos superiores y medios incluyó en su currículum que estaba dispuesto a mudarse. Además, la movilidad de los directivos ha estado creciendo de manera constante desde el año pasado.


“Muchas empresas con el fin de ahorrar en gastos administrativos se van de Moscú y sus empleados se ven obligados a marcharse junto con la empresa”, dice Natalia Grishakova, dirigente de la empresa Malakut, HR.


Por supuesto, el personal administrativo no se traslada a pleno campo, sino a oficinas nuevas: la migración de los ejecutivos de Moscú se lleva a cabo en el contexto de la deslocalización de los negocios de la capital.


“El proceso de producción de las empresas industriales de Moscú comenzó hace mucho tiempo, y es lógico que vaya necesitando cada vez más subdivisiones administrativas”, considera Elena Chernenko, directora del centro de analística y consultoría de la facultad de economía de RANHIGS. “Para una gestión eficaz se necesitan gerentes cualificados y así reducir paulatinamente la saturación de personal directivo de Moscú”.  


Trabajadores desplazados


Hay que precisar que existen varias modalidades de traslado. En primer lugar, se desplazan las propias empresas, y después, el personal. En segundo lugar, las compañías de la capital derivan algunas de las unidades que tenían en Moscú y ofrecen nuevos puestos de trabajo. En tercer lugar, las empresas envían a gerentes capacitados a las oficinas regionales para aumentar la producción y formar al personal del lugar.


“A las empresas les sale rentable trasladar sus oficinas”, dice Elena Chernenko. “Es mejor que los jefes estén lo más cerca posible de la producción para que por lo menos entiendan qué es lo que dirigen: es suficiente con dejar en la capital una sala en la que los clientes puedan ver muestras de los productos y participar en diferentes exposiciones”.


Sin embargo, hay otro factor que aumenta el atractivo de cualquier área de las afueras de Moscú: la solución de los problemas de vivienda.


“Cuando nuestra oficina estaba en Moscú muchos jefes y managers alquilaban viviendas”, explica Oksana Rogova, empleada de la compañía Blum, que se dedica a la producción de mobiliario de cocina. “Pero después de 2007, cuando nos mudamos al distrito de Domodedovski, se compraron una casa a las afueras de Moscú”.


Con sus propias normas


Los traslados de las compañías de la capital a las regiones prometen mejorar la vida local. Tatiana Gladysheva, por ejemplo, recuerda que cuando en 2009 fue a Sobinka se sorprendió por la ausencia de coches en las calles y de niños jugando en los parques.


“Es el detalle del que mejor me acuerdo: parques vacíos y poca gente en las calles”, dice Tatiana. “Y ahora me da la sensación de que la ciudad está llena de vida con las madres y sus carritos. Se han creado muchos puestos de trabajo, existe la posibilidad de ascender profesionalmente y la comunicación y las carreteras han mejorado”.


Es obvio que los tópicos de la cultura de la oficina, todavía no del todo asentada, se han convertido en la norma para muchos residentes de las regiones, ya que el proceso de deslocalización desde Moscú lo están llevando a cabo grandes y medianas empresas. Por ejemplo, en Tver, donde viven algo más de 400.000 personas se han abierto 14 centros de llamadas procedentes de Moscú, en cada uno de los cuales pueden trabajar más de mil personas.


“Se trata de uno de los tipos más extendidos de migración a las regiones”, opina Natalia Zubarevich, directora del programa regional del Instituto Independiente de Política Social. “La lógica del proceso es evidente: la mano de obra es más barata que en Moscú, al igual que el alquiler de oficinas. Así pues, se reducen en lo posible todos los gastos. Como resultado, contamos con centros de atención telefónica en Tver y con centros de desarrollo de software en Nizhny Nóvgorod y Voronezh”.


Para organizar el trabajo, desde la capital se ha enviado a un gran número de managers. Sin embargo, si la tecnología es sencilla, como en un call-center, dejarán de ser tan necesarios. Después de algunos meses, los trabajadores locales comienzan a responder a las llamadas, a encargarse de la contabilidad y a programar como sus maestros de la capital.


Es diferente cuando se ha de organizar desde cero una producción complicada. La deslocalización no sólo requiere personal de oficina, sino también viajes de negocios de los dirigentes de las empresas por un periodo de unos cuatro meses aproximadamente. Según las estadísticas de las agencias de empleo, el número de personas dispuestas a emprender largos viajes de negocios está creciendo a gran velocidad.


Viajes de negocios que no terminan


No es casualidad que muchos consideren la idea de vivir fuera de Moscú como algo actual. Cuanto más difícil se vuelve la situación en cuanto a infraestructura y seguridad social en la capital (listas de espera en los jardines de infancia, hospitales, buenas escuelas) más empiezan a notarse las ventajas de las regiones donde estos problemas no existen.


Piotr R., por ejemplo, desde hace varios años trabaja en la oficina de Moscú de “Sibur-Neftekhim”. En Moscú creció y estudió y, aún así, ahora piensa seriamente en el traslado regional de su empresa.


“Ahora hemos inaugurado una nueva empresa en Tobolsk. Para el proyecto será necesario contratar personal”, dice Piotr. “Eso es exactamente mi especialidad, la contratación, y quiero ir allí. En primer lugar, el salario no será inferior, sino, en todo caso, más alto. Además, los precios son más bajos en Tobolsk y ahorraré dinero. En segundo lugar, la empresa me proporcionará una casa en plena naturaleza: es genial, porque tengo mujer y un hijo pequeño. Llevarlos de Moscú al bosque más cercano son 15 minutos. En cambio, aquí estarán en medio del bosque. En mi opinión, ¡es una opción excelente!”


Además, Piotr no tiene miedo a la hora de tomar esta decisión: el contrato para trabajar en Tobolsk es para dos años y después puede volver a Moscú.


“Nuestro personal está acostumbrado a vivir y trabajar en un solo lugar, y a considerar su hogar una casa de campo en la que pasan los fines de semana con la familia”, opina Mijail Chernish, jefe del Instituto de sociología RAN. “Por eso pueden, siendo todavía “moscovitas”, mudarse temporalmente a una nueva ciudad o región para mejorar sus finanzas y acumular nuevas experiencias. Sin embargo, el dinero no es suficiente para hacer que las personas se muevan: el trabajador actual exige además de que su trabajo sea interesante y que mejore sus condiciones de vida”.


Por tanto, como la motivación del empleado no es solo material, esto exige mayor esfuerzo por parte de la empresa. No obstante, los expertos aseguran que las grandes inversiones en la movilidad de personal son rentables.


“Por eso, los hombres y mujeres de negocios moscovitas que trabajan en grandes empresas recorren el país constantemente”, dice Natalia Zubarevich. “Formarán al personal de diferentes lugares mientras en las regiones se dé un déficit de personal cualificado”.

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