Sobre los pasos de Pushkin

Fuente: Flickr.

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Esta semana se conmemora el 213.° aniversario del fundador de la literatura rusa moderna. Alexánder Pushkin fue autor de ´Eugenio Oneguin´, una obra narrativa en verso que dio comienzo a la tradición de la novela rusa, reconocida en el mundo entero; sus obras teatrales y cuentos han inspirado óperas, canciones y ballets, y es difícil encontrar a un ruso que no sepa recitar sus versos de memoria. Es por eso que no ha de sorprender que todas las ciudades y los pueblos rusos se adjudiquen un pedacito de la historia del dramaturgo.

Se lo relaciona con una infinidad de iglesias, casas de campo y residencias señoriales y hay monumentos en homenaje al aclamado escritor en muchos sitios. Frente a la escuela moscovita que está emplazada en su posible lugar de nacimiento se encuentra un busto de bronce en honor al dramaturgo, bautizado allí a la vuelta, en la Catedral de la Epifanía, con su glorioso color turquesa.
 
“Los minutos de la infancia”
 
Otro de los cientos de monumentos en homenaje a Pushkin se encuentra cerca de Zajárovo —ciudad ubicada a una hora de Moscú, hacia el oeste—, en un pequeño huerto que alguna vez perteneciera a María Hannibal, abuela materna del escritor. El joven Pushkin pasó varios veranos allí, en los bosques de abedul que están a la orilla del lago y, años después, escribiría: “Mi Zajárovo (…) se reflejaba en el espejo de las aguas con sus cercos, su puente y su arboleda umbrosa”, y recordaría “con cuán sosegada belleza fluyen los minutos de la infancia”. La estatua muestra al poeta cuando niño, inclinado sobre el regazo de su abuela, libro en mano, con la mirada en el horizonte, profética, cual si ya fuera consciente de que ese entorno natural estaba alimentando su futura grandeza.
 
El museo, ubicado dentro de la casa restaurada, que es de madera y cuenta con un belvedere, sigue la misma línea. Se utilizan todo tipo de objetos del siglo XIX para evocar sensaciones del pasado, y todas las vistas y los recovecos de la casa están adornados con citas de sus obras. Sobre el escritorio se ubica un busto de Pedro I que reafirma la historia de la familia: el bisabuelo de Pushkin era Abram Petróvich Hannibal, el príncipe africano que fue capturado y luego se convertiría en un noble ruso con cargo de general, apadrinado por el Zar.  Años después, Pushkin comenzaría a escribir una novela sobre Hannibal cuyo título se ha traducido como ´El negro de Pedro el Grande´.
 
En la cercana localidad de Viaziomi, afuera de la hermosa Iglesia de la Transfiguración, que data del siglo XVI, se erige una columna de mármol que indica el lugar en donde descansan los restos de Nikolái Pushkin, hermano menor del poeta, quien muriera a los seis años de edad. En un poema, Pushkin describe una visita otoñal al cementerio "en donde los muertos dormitan en solemne paz”. Esta finca lindera ha tenido varios dueños, entre los que se encuentra Borís Godunov, a quien Pushkin retrató en una de sus más famosas obras teatrales. La casa actual, que cuenta con un jardín de limeros, fue construida por la familia Golitsin a fines del siglo XVIII. Pushkin solía quedarse allí cuando su dueña era Natalia Golitsin, quien serviría de modelo para la añosa condesa de su cuento acerca de la locura y el juego, ´La reina de picas´.

“Estoy casado... y feliz”
 
Si bien a los doce años de edad Pushkin se vio obligado a abandonar ese idilio infantil para ir al liceo en Tsárskoye Seló, cerca de San Petersburgo, el dramaturgo volvería a visitar esa región con nostalgia una última vez justo antes de casarse. Luego de convertirse en un poeta famoso mientras se encontraba en el liceo, Pushkin se metió de lleno en la vida política y literaria de San Petersburgo, aunque su participación en los movimientos por la reforma social lo llevaría a la censura y el exilio. Viajó por el Cáucaso y Crimea y permaneció dos años en la finca de su madre en Mikhailovskoe. Más tarde, escribiría acerca del placer que sintió allí con esa "vida de campo, baños rusos y fresas".
 
En 1831, Pushkin se casó con Natalia Goncharova en la iglesia de la Gran Asunción, en el centro de Moscú. Los novios se enamoraron en un baile y el poeta finalmente obtuvo permiso para casarse con la bella muchacha de 17 años, aunque el día de la boda estuvo acuciado por "malos augurios" (se cayeron los anillos y se apagaron las velas). Hay una pequeña estatua de oro que retrata a la pareja debajo de una cúpula afuera de la iglesia, de la que hay una versión más grande frente al piso de la calle Arbat en donde los recién casados pasaron los primeros meses de su matrimonio.
 
Las cartas que escribió Pushkin en esa época indican otro breve período idílico: "Estoy casado... y feliz", escribió, "Mi único deseo es que nada cambie (...) Este estado me es tan nuevo que siento que he nacido de nuevo". No obstante, después de unos meses en la misma ciudad que su suegra, empacó las maletas y volvió con su esposa a San Petersburgo. "No me gusta la vida de Moscú", afirmó, "Aquí uno no vive como quiere, sino como quieren las viejas".
 
“Un cuerpo helado en el trineo”
 
Eugenio Oneguin prefigura la muerte del propio Pushkin: el héroe se bate en duelo a pistolas, en la nieve, con su amigo Lenski, un poeta, cuyo cuerpo congelado termina cargado en el trineo en el que llegaron. Este caso en que la vida imita al arte es especialmente llamativo, ya que uno de los temas principales de esa novela es la relación entre la literatura y la vida real.
 
En 1837, durante una tarde de invierno, Pushkin viajó en trineo desde la avenida Nevski hasta la zona del Río Negro de Petersburgo —que en ese entonces estaba repleta de bosques y casas de campo estilo “dacha”— en donde George D’Anthes lo hirió de muerte en el estómago; el poeta se había convencido de que el oficial de caballería francés estaba cortejando a su esposa (y que habían llegado a más, quizás) y lo retó a duelo.

 
La tragedia de la escena que tendría lugar a continuación, con la sangre de Pushkin derramada sobre la nieve, ha inspirado cientos de poemas, obras y retratos, uno de los cuales puede verse en el museo de Pushkin ubicado en Moscú, sobre la calle Prechistenka. En este inmenso depósito de Pushkinalia, que bien vale la modesta suma de la entrada, hay exhibiciones acerca de las obras más importantes de Pushkin y páginas manuscritas con numerosas enmiendas, cubiertas por los dibujos y garabatos característicos del escritor. El museo también ilustra la vida del poeta hasta su prematura muerte; el retrato reconstruye la escena del duelo y muestra al agonizante bardo con su troika forrada en piel.
 
De vuelta en Petersburgo, el museo literario más famoso de la ciudad es el último hogar de Pushkin en la vieja casa de Volkonski, en donde el poeta agonizó durante dos días después del duelo. Junto con otras de sus pertenencias, en el museo se exhibe su mascarilla mortuoria y el último chaleco que vistió, completo con el orificio de bala que dejó el disparo mortal. Además, hay un obelisco de granito en el lugar en donde ocurrió el duelo y otra estatua en la estación de metro más cercana.
 
“Durante un largo tiempo el pueblo me honrará”
 
Uno de los monumentos a Pushkin más importantes es la estatua de bronce que se erige en el cruce entre el Anillo de los Bulevares y la calle Tverskaya. En la base se encuentra una leyenda que predice: “Durante un largo tiempo el pueblo me honrará...”. Fue descubierta en 1880, con el acompañamiento de los discursos pronunciados por Fiódor Dostoievski e Iván Turguénev.
 
El monumento también atrajo a escritores posteriores. Por ejemplo, la poetisa Marina Tsvetáyeva escribió: “¡Puedo ver esos (...) hombros africanos, cargados y vencidos con todas las nieves rusas!”. A su vez, el “hombre de metal en un pedestal” aparece como artista invitado en ´El maestro y Margarita´, de Bulgákov, y desempeña un papel simbólico fundamental en Kys, la novela distópica de Tatiana Tolstaya. En esas grandes obras, y en muchas otras, Pushkin se ha convertido en una metáfora del ser ruso por excelencia. En la ceremonia de inauguración, Turguénev declaró que la estatua “anuncia[ría] a las generaciones futuras nuestro derecho a llamarnos una gran nación, porque esta nación ha engendrado a este gran hombre".


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