Respeten los cómics

Fuente: Tatiana Shrámchenko

Fuente: Tatiana Shrámchenko

Los cómics apenas han tenido peso en la sociedad rusa. En general, se han asociado con la literatura de baja calidad y solamente en los últimos tiempos han conseguido hacerse un hueco. Desde el 2002 se celebra en Moscú el festival de cómics KomMissia, que ha ganado mucha popularidad. Dentro del marco del festival, ha surgido Respect, una exposición itinerante en la que se muestran historias que tratan sobre problemas sociales.

El secreto de la impopularidad

 

Hace algunos años era imposible hablar de la industria de los cómics en Rusia, más concretamente, no había de qué hablar. Apenas existía, y no sé formó como un género autodidacta y de pleno valor.

 

Se dice que Rusia es la nación más lectora en el mundo,  aunque los lectores rusos no saben leer cómics, y no asimilan imágenes y texto en su conjunto. En pocas palabras, en Rusia, no leen cómics, solo ven los dibujos.

 

Además, las historias dibujadas están fuertemente asociadas con la masa y, por regla general, con la literatura de baja calidad, con la que es una estupidez perder el tiempo. Destruir este estereotipo y enseñar el lenguaje de los cómics es muy difícil, especialmente cuando se trata de las generaciones mayores de 40 años. Sin embargo, las personas más jóvenes se acercan  más a esta capa de la cultura pop.

 

Misión de KomMissia 

 

Desde 2002 se celebra anualmente en Moscú el Festival Internacional de cómics, KomMissia. Empezó como un proyecto artístico de aficionados y gradualmente se convirtió en un importante evento cultural, que acabó adquiriendo respeto como proyecto social.

 

En el otoño de 2009, una serie de artistas y aficionados de las historias dibujadas escribieron una solicitud a la Unión Europea y recibieron una subvención para la realización del proyecto Respect. Además de los rusos, toman parte artistas procedentes de Ucrania, Alemania, Reino Unido, España, Bélgica y otros países, y las historias que dibujan tratan de temas sociales de manera crítica. Las historias viajan por todo el mundo en forma de exposición itinerante.

 

Basado en el concepto de 'respeto', Respect atrae la atención sobre una serie de problemas sociales utilizando los cómics como herramienta y también disipa el mito arraigado en Rusia de que las historias dibujadas son una manifestación superficial e inútil.

 

 

Según los organizadores, “el proyecto está dirigido principalmente a los jóvenes, pues es precisamente en este círculo donde las tensiones sociales estallan más a menudo en forma de brotes de violencia. El lenguaje de los cómics es el de mayor éxito para hablar de ello, porque los dibujantes están acostumbrados a trabajar con ambos significados, texto e imagen, y los jóvenes lo perciben positivamente".

 

Misión 2012

 

Este año el festival KomMissia tuvo lugar en Moscú del 27 de abril al 27 de mayo. En el marco del proyecto Respect se presentaron trabajos de 22 autores. Los trabajos de los participantes extranjeros se tradujeron al ruso, especialmente para la exposición. Cada artista trató los problemas más cercanos para ellos, y en conjunto, la selección resultó muy diversa y agudamente actual.

 

Para los artistas rusos los temas más acuciantes fueron el de la inmigración, el poder político y el nacionalismo. Konstantín Komardin presentó su trabajo Gobierno legítimo, una alegoría sobre el tema de la intrusión del poder en la sociedad. Un grupo de terrícolas llegan a un planeta desconocido y descubren una civilización pacífica altamente desarrollada, que, sin embargo, no es una institución de poder. Los terrícolas enseñan a los indígenas a  'elegir un presidente', pero en lugar de la noción de poder, lo que llega al planeta es la hostilidad.

 

Por su parte, Jijus, de 44 años, es el dibujante ruso de cómics más famoso. Cuenta una historia sobre un genocidio de peces. Hubo un tiempo en el que los peces y las personas vivían juntos, pero una vez el presidente decidió que los peces tenían la culpa de todos los males de la humanidad y decidió 'limpiar' el país y los envió unos campamentos submarinos especiales.

 

El belga Thierry Bouüaert (48 años) trajo a Moscú comics sobre la guerra civil basados en conflictos étnicos. La trama transcurre en 'un abstracto país europeo', sobre cuyo fondo, dos héroes, un francés y un valón, se van transformando gradualmente de enemigos en amigos. En la actualidad, el dibujante trabaja en un cómic sobre la juventud rusa de la década de 1990.

 

Durante los tres años de su existencia, la exposición itinerante Respect, ha tenido tiempo de viajar mucho. El proyecto acaba de regresar de Helsinki, y el 25 de mayo se dirigió a Majachkalá, capital de Daguestán.

 

Bloguero stixdan (Steve Danilen), 20 años, estudiante de la Facultad de Periodismo de San Petersburgo:

 

“Conozco cerca de 50 artistas altamente cualificados en Rusia que se dedican a los cómics.  Sin embrago, si buscamos por todo el país, en algún sitio seguramente encontraremos, no pocos, aunque poco conocidos, fanáticos de los cómics, maestros de alto nivel del género, que, por desgracia, solo dibujan en su tiempo libre. Se ganan la vida como todos los demás artistas de cómics en Rusia: dibujando ilustraciones para libros y revistas, para cine y arte conceptual de multimedia (principalmente videojuegos).

 

En general, las principales editoriales rusas, tales como Azbuka, Eksmo, Rosmen y AST, están empezando a mostrar interés hacia el género, pero su política editorial no está suficientemente elaborada, las publicaciones se pueden realizar en formato de colección y el coste es extremadamente caro para un público mayoritario. En gran medida se basa en la compra de libros de cómics con licencia en el extranjero, pero los diseños totalmente originales, que no tienen grandes nombres, permanecerán en nuestro país en forma de autoedición, y por lo tanto se propagarán en círculos pequeños.

 

Se puede entender a los editores. Es mucho más rentable comprar un cómic de éxito por cinco dólares la página, que pagar a nuestros artistas 300 ó 400 dólares por tira. Y el proceso de creación de cómics lleva mucho tiempo. Para hacer uno de alta calidad artística, un profesional hace una sola banda durante un par de días, pero solo si es su trabajo principal, por el que le pagan bien. Es posible hacer una  producción de cómics en cadena. Un grupo de 5 ó 6 artistas puede producir sin parar episodios de una serie de cómics, por ejemplo, cada mes.  De momento no es tan fácil ganar dinero en Rusia con los cómics, y el género es poco conocido”.

 

Más información en: http://www.respect.com.mx/

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