Tiempo de tango

Fuente: Mijaíl Sinitsin

Fuente: Mijaíl Sinitsin

Al igual que en otros países el tango se prohibió durante mucho tiempo en Rusia por ser un baile inmoral y extremadamente sensual. Llegó a San Petersburgo a principios del siglo pasado y en 1914 el ministro de instrucción popular prohibió nombrarlo en instituciones educativas. Durante los años 20 fue atacado por el nuevo gobierno que vio en esta danza una continuación de los valores burgueses. Pero esto no evitó que compositores soviéticos retomaran elementos musicales del tango para crear una música propia. El tango se afianzó en la Unión Soviética a partir de la muerte de Stalin especialmente en los clásicos del cine como 12 sillas de 1976 donde Andréi Mirónov baila tango con Liubov Polishchuk.

Actualmente el tango en Rusia es muy popular. Por su misma naturaleza apasionada y trágica y porque se identifica con sus tradiciones de baile de salón, el ruso siente el tango como algo cercano. Basta con echar una mirada a los programas de las escuelas de baile y en muchas seguro se ofrecen clases de tango. La oferta y la demanda es cada vez mayor desde que en 1998 se abrió la primera escuela de tango argentino en Rusia y el país ha figurado siempre en los primeros puestos de los campeonatos mundiales de este baile. Un ejemplo de esto es Vladímir Jórev, campeón de Europa de tango estilo salón y finalista en el Campeonato Mundial de tango en 2010. Vladímir es bailarín profesional. Comenzó a bailar desde los 4 años danzas folclóricas rusas y a los ocho empezó su carrera en bailes de salón. Su encuentro con el tango hace siete años fue avasallante. "Conocí el tango cuando trabajaba en una escuela de danzas en Moscú y vino a nuestra escuela un maestro de tango argentino. Con él tuve pocas clases pues estuvo solo tres meses en Rusia. Mucho tiempo me entrené con mis alumnos porque había pocas oportunidades de practicarlo profesionalmente en ese momento. Mi maestro volvió al año y fue cuando me metí de lleno. Así que decidí radicarme en Argentina para perfeccionarme como bailarín profesional de tango". Allí vive desde 2009. Para Vladimir el nivel de los bailarines rusos de tango en Rusia es muy bueno, aunque "sí se diferencia del que se baila en Argentina, sobre todo por la mentalidad de quienes bailan. Yo creo que en Rusia hay muchas ideas equivocadas alrededor del tango como danza pues pocos conocen lo que es el verdadero tango, el que siendo contemporáneo tiene profundas raíces en su tradición histórica y mantiene lazos con la era dorada en los años 30, 40 y 50 del siglo XX".



El tango es un misterio. Entrevista con Raúl Bravo en Rusia


Que un personaje de la talla de Raúl Bravo visite por segunda vez Moscú demuestra el interés creciente de los rusos por esta danza. Y el que sea precisamente un bailarín ruso, Vladimir, su asistente, es un hecho que habla por si mismo. "Raúl fue testigo del desarrollo del tango pues conoció a los inventores de muchas figuras que ahora se bailan en todo el mundo. Incluso el mismo creó muchas de ellas. Trabajando con el maestro obtengo parte de su experiencia colosal y la oportunidad de continuar esa tradición que se puede perder porque los que quedan como él se pueden contar con los dedos de la mano".

Raúl es una persona encantadora. A primera vista puede parecer demasiado serio y estricto. En clase, su seriedad se derrumba en cuanto se acerca a una pareja que baila y les corrige los movimientos, al principio serio y al final con una sonrisa como regalo.

- ¿Qué impresiones le ha causado Rusia las veces que ha venido?



De Rusia lo único que conocí en la primera visita fue la Plaza Roja. Lamentablemente uno viene a trabajar y queda muy poco tiempo para conocer el país. Pero sobre Rusia en cuanto al tango puedo decir que tiene un buen nivel. El tango se ha hecho popular en el mundo, por eso podés encontrar a un japonés, ruso, chino, italiano que bailan tango bien. Si te gusta el tango, te interesa, vas a aprender. No es verdad que los argentinos bailemos mejor que otros. La cuestión es la actitud frente al aprendizaje y la práctica.

- ¿En qué ha cambiado el tango desde que Ud. empezó a practicarlo?


Antes hombres del barrio se reunían y bailaban tango. Nos encontrábamos 4 o 5 personas e intercambiábamos los pasos que nos inventábamos. No era bien visto que una mujer bailara en la calle, se decía que era cuestión de prostitutas. Durante la era militar en Argentina estuvo prohibido. No podías decir que eras maestro de baile, pues era como decir que era gigoló. No es verdad porque los clubes sociales hacían las milongas y las señoras iban con las chicas para cuidarlas. Alguna se tenía que enamorar, es lógico. Pero en general el hombre tenía el papel central. Decían “Raúl Bravo y su compañera”, no la nombraban. Ya después de la dictadura se le dio a la mujer un lugar importante y el rol que tiene ahora.

- En Rusia el tango está muy de moda, ¿cómo ven los jóvenes argentinos ahora esta danza?


En Argentina tal vez sólo un 3 o 4 % de la gente baila tango y los jóvenes son los que aprenden ahora. Hay una generación que no baila, por la dictadura. Porque si ibas a un baile te llevaban preso o te desaparecían. El tango se hizo fuerte en Argentina cuando entró a otros países como Estados Unidos o Alemania. Cuando empezó a venir la masa grande de extranjeros para aprender, entonces le dieron otro status. Entendieron que era un buen negocio también para Argentina y lo empezaron a ver de otra forma.

- ¿Qué hace al tango tan universal?


Lo que se expandió en el mundo fue la danza, no el tango en sí. Porque cuando se canta y no sabés español no podés entender. Cuando las orquestas iban a Europa hacían sólo estribillos y el cantante estaba en un segundo lugar. Incluso el tango entró en Hollywood sólo como danza.

- ¿Qué experiencia como maestro recuerda especialmente?


Tuve una vez un grupo de gente de 60 años que nunca había bailado y como trabajábamos con un teatro a fin de año hicimos una presentación. El teatro se llenó totalmente con sus familiares y amigos. Era una emoción ver eso. Lo más lindo es que tu profesión no importa en el tango. Baila un carnicero con una doctora. Todos bailan juntos. Es como una terapia también.

- ¿Qué consejos le puede dar a alguien que quiere practicar tango?


Tenés que ser metódico. Tenés que entrar y saber por qué. Es un misterio el tango. Esta danza es muy atrapadora y cada vez te gusta más.

- ¿Qué beneficios puede traerle bailar tango a una persona que no es profesional?


El tango tiene su básico como cualquier deporte o gimnasia. No tenés que ser profesional para bailar. Lo vas aprendiendo de a poco, primero la base, luego lo más complicado. También hay que tener un poco de sentido musical y corazón para bailarlo. Además no es como los boliches donde van los pibes, hay peleas y drogadicción y las chicas están muy perdidas. Al contrario, como sigue siendo manejado por la gente grande, la juventud se acopla, escuchan a los mayores y hay mucho respeto. Es una danza muy linda para relacionarse socialmente porque hay gente de todos los niveles culturales. Hay extranjeros que van se han aprendido español y van a Argentina a aprender tango, por ejemplo. El tango acerca a la gente porque van muchas mujeres que se han quedado solas, separadas, viudas. Los hombres igual.

Raúl Bravo y el tango

“Nací en Santafé. Yo practicaba box profesional pero perdí la final para la Olimpiada, y lo dejé. Entonces unos amigos me invitaron a una milonga una vez y ahí empezó todo. Una vez en una gira me rompí la rodilla. Por eso dejé de bailar y me dediqué sólo a la enseñanza. Yo no puedo explicar lo que sentía cuando bailaba tango. Cada tango se escogía como si fuera hecho para la orquesta que la tocaba y el que la cantaba. Los poetas que han escrito las letras de los tangos han sido “bochos” (inteligentísimos). Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, director de cine. Todos los poetas se sentaban en dos confiterías que hay todavía en el centro, “La Paz”. Se reunían de 5 a 8 de la tarde, tomaban vermú. Después cada uno se iba a su boliche, como “El Estaño” en Montevideo y Corrientes. Allá iban todos, el Troilo, Homero Manzi. Incluso iba Gardel porque había una tintorería y dejaba el sombrero allí mientras se tomaba el café. Todo eso está en las canciones. Nosotros vivimos el barrio de donde salieron las historias que se cantan en los tangos. Como el que dice “Pompeya y más allá inundación”. Pompeya es un barrio que estaba junto al río. De la otra orilla, pasando el puente había inundaciones, porque era un terreno más bajo. Esto lo entiende el que vivió en esa época. Todos los tangos salieron de la realidad. Es la historia de la vida cotidiana, la historia del hampa, de un tipo que tenía mucho dinero y lo perdió en un día, es una vida real que se cuenta. Aparte tiene una música hermosa. Yo empecé en el tango a los 25 años con gente muy grande 70 y 80 años que iban a las milongas a tomar una copa. Estaba el tipo del hampa, el trabajador, obrero de una fábrica o maestro, todos eran iguales dentro de la milonga y se cumplían unos códigos muy estrictos. El joven debía decirle “usted” al mayor. Tenías que mostrar mucho respeto a los mayores, a las mujeres. No podías discutir con una mujer o faltarle el respeto porque te podían expulsar de la milonga, no su novio o marido, sino cualquier otro de allí.

Ahora el tango es un trabajo más. Hay muchos que entraron en esto porque vieron un negocio, no porque les gusta. El día que el tango deje de dar un poquito se van a ir muchos”.

Raúl Bravo y el tango

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