Rusia en fotografías

Fuente: Rafael Milaj

Fuente: Rafael Milaj

Rafal Milaj es un fotógrafo polaco con raíces rusas. En 2011 salió en ​​ruso su libro '7 habitaciones´, resultado de varios años de trabajo en Rusia. El 6 de mayo en Moscú se inauguró una exposición con el mismo nombre. En una entrevista con Rusia Hoy, el fotógrafo dijo que después de la visita a la exposición al espectador deben quedarle preguntas, cuyas respuestas se encuentran en el libro.

¿Cómo surgió la idea de realizar un proyecto relacionado con Rusia?
 
En 2004 mi abuelo me enseñó el árbol genealógico y descubrí que tenía raíces rusas y familiares en Rusia. Esto fue una buena razón para venir aquí. El primer viaje duró tres meses y medio. Al principio no tenía intención de realizar el proyecto que hoy se llama 7 habitaciones. Simplemente quería fotografiar Rusia. Pero al cabo de tres años entendí que era imposible, es decir, meter todo el país por el objetivo. Y decidí centrarme en esas personas con las que comparto el tiempo continuamente, con las que me relaciono y a las que siempre vuelvo.  Y así ocurrió que vine a visitarlos y les hice fotos. Y así, poco a poco fue surgiendo este proyecto.
 
Estas personas nacieron en la URSS, tienen entre 20 y 30 años. Yo también nací en una Polonia, y vivo en otra. Por eso, me resulta muy cercano este fenómeno. Creo que si has vivido algo que intentas transmitir, el relato del artista solo puede ser sincero.  Casi todas las fotos del proyecto 7 habitaciones, podían haberse sacado en Polonia, en Europa del este. La mayoría de las imágenes son universales. Solo algunas de ellas nos dan una pista de que es Rusia. No es un relato sobre el país, sino de personas. Cada habitación está relacionada con el espacio en el que viven con sus familias o en soledad.

¿Qué impresión te gustaría dejar a los espectadores?
 
La fotografía es manipulación . No existe una realidad objetiva. Cada artista deja su impresión. Atrae su parte de mundo, a la que precisamente dirige la atención. En cierto momento me dediqué a otro proyecto: Black Sea of Concrete (Mar Negro de hormigón), sobre fotos de gente que vive en la costa del mar Negro, en Ucrania. Son lugares muy bonitos del bello e indescriptible mar Negro. Precisamente entonces entendí que la fotografía miente. En el ciclo del mar Negro entendí que había elegido esas imágenes que se adaptan a mi concepción del mundo, y a mi comprensión de ese lugar.  En mis fotos están presentes la nostalgia, la melancolía. Tengo mi propio punto de vista, es muy subjetivo. Es mi visión del mundo en conjunto. Fotografié lo que sentía. Hay cierta tristeza dentro de mí que se transmite a través de las fotografías. Quiero que el público elija, que sea su decisión cómo verlas.

¿Cómo elegiste a los personajes del proyecto 7 habitaciones?

En un principio había más personajes  y elegirlos no fue fácil. Sin embargo, aquellos a los que volvía a ver siempre en el transcurso de seis años, entendía que se quedarían.  La idea de esta exposición consistía en ir a verla y recibir las primeras emociones e impresiones. Sin embargo, deben quedar algunas preguntas por responder que le harán volver para saber algo sobre los personajes. Para eso se creó el libro 7 habitaciones. En él hay algunos textos que no explican, sino que añaden información. El relato llega a ser mucho más personal y averiguamos algo más sobre los mismos personajes. Todo esto junto, debe funcionar. La exposición, por sí misma, no tiene pleno valor: había que añadir otros medios, textos, etc.  Así lo hago con otros proyectos, trabajo con archivos, con música, con vídeos... La fotografía no puede transmitir toda la realidad. Por ejemplo, mi proyecto Disappearing Circus está basado en  los  medios: ahí aparecen mis fotos, videoentrevistas y melodías. De esa manera, el relato resulta más profundo.  

Háblanos más detalladamente de tus personajes.

En las fotografías vemos sólo 6 habitaciones. La séptima está solo en forma de texto, en el libro. Se trata de personas que decidieron suicidarse después del colapso de la Unión Soviética, las que vivieron la mayor parte de ella. Es importante poner estas historias en un contexto histórico.


El punto clave es que todos los personajes pasan por un proceso de transformación. Nacieron en un país, y empezaron a vivir en otro. Cuando la Unión Soviética se disolvió, mis héroes tenían entre seis y trece años. Los cambios importantes tuvieron lugar en el momento de su infancia. Cada personaje cuenta su historia en el libro. Lena, por ejemplo, tiene un horóscopo escrito especialmente para ella. Stas es historiador de profesión, él y yo hablamos mucho: cuenta la historia de Rusia en las diferentes crisis. Vasia es una persona muy interesante. He estado pensando en la posibilidad de incluirlo en el proyecto. Después de todo, hay gente común, como yo. Y Vasia es una estrella en Ekaterimburgo, participa en un espectáculo de travestis. Sin embargo, yo estaba interesado en otra parte de su vida, en lo cotidiano, en el día a día con su familia.

¿Tienes lugares preferidos en Rusia?
    
Lo que prefiero no son los lugares sino las personas. Puedo decir que he tenido amistad con todos los personajes y que me recibieron estupendamente. En el proyecto, solo hay tres ciudades: Moscú, Ekaterimburgo y Krasnoyarsk. Tuve que elegir entre un gran número de ciudades. Sin embargo, la elección, como he dicho, no fue algo fácil, por supuesto. Simplemente volví precisamente a estos lugares.

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