Inolvidable concierto de la Orquesta Nacional de Rusia

Mijaíl Pletnev. Fuente: Roman Goncharov.

Mijaíl Pletnev. Fuente: Roman Goncharov.

“L´Enfant terrible" de la cultura rusa. El poder de la música se encuentra en manos del profesionalismo y así lo han confirmado los oyentes del Templo Amijai. A Mijaíl Pletnev es a quien se debe la excelencia de las interpretaciones de la RNO. José Serebrier es un director que disfruta mucho trabajando con la RNO.

Desde el momento de su nacimiento en 1990, tras la caída del comunismo, en el espacio de la cultura rusa la RNO era llamada"L´ enfant terrible": fue la primera orquesta privada que reunía a la elite musical de Moscú y era dirigida por el destacado pianista de la actualidad Mijaíl Pletnev.  A lo largo de su existencia, el conjunto ganó una indiscutible fama mundial y el reconocimiento del público y de la crítica en todo el mundo. En 2008 la revista de música clásica Gramophone nombró a la RNO entre las veinte mejores orquestas del mundo. En una oportunidad el Maestro Kent Nagano se expresó acerca de la calidad de esta agrupación musical de la siguiente manera: “Sus inolvidables interpretaciones nos recuerdan la grandeza de la cultura rusa. Detrás de su brillante juego hay algo más que sólo profesionalismo: el desarrollo de una ineludible tradición.” La RNO ha realizado más de 75 grabaciones para Deutsche Grammophon y otras compañías discográficas. Sus conciertos son muy esperados y deseados por las audiencias en todo el mundo.   

 

            
El público que asistió al concierto el 30 de abril de 2012 en la sala del Tiemplo Amijai, se sentía afortunado y exclusivo; tuvieron la oportunidad de conseguir las entradas para el único concierto de la Orquesta Nacional de Rusia que había llegado a Buenos Aires después de trece años de ausencia. Con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación y de la Casa de Rusia fue posible abrir la nueva temporada musical organizada por la Comunidad Amijai. A pesar de las pequeñas dimensiones que no son totalmente adecuadas para instalar una orquesta sinfónica, desde los primeros instantes en la sala se creó una increíble atmósfera de comunicación entre los oyentes y los artistas; un peculiar intercambio de sentimientos por el amor hacia la música. El concierto se abrió con la Obertura “Egmont” de Beethoven, que con poderosos acordes iniciales cautivó al público por la solidez y belleza del sonido. La obra del indomable genio del romanticismo fue seguida por la interpretación del Concierto para Violín de Tchaikovski, con Alexéi Brini en calidad de solista. Esta famosa pieza del gran compositor ruso es conocida por todos los amantes de música clásica, por eso durante la interpretación muchos espectadores se movían al ritmo de la música. Los grandes tutti orquestales y la melancólica canzonetta desembocaron en el vertiginoso final después de la cual el público explotó en estridentes aplausos.      

     
La segunda parte del programa incluía la Sinfonía Nº 8 de Dvorák. A pesar de que esta sinfonía es menos conocida que la celebre Sinfonía Nº 9 “Del Nuevo Mundo”, su melodismo, la luminosidad y la frescura no pudieron dejar de emocionar al público. Con un lirismo especial fue interpretado el tercer movimiento, la música del cual responde a la tradición de motivos eslavos y elementos de vals. Al finalizar el programa, la Orquesta tocó a bis unas cortas piezas de Bach, Dvorák y Piazzolla.            

La excelencia de las interpretaciones e increíble habilidad técnica de la RNO en primer lugar se debe a su director titular Mijaíl Pletnev. Se trata de un artista cuyo talento como pianista, director y compositor asombra al público de todo el mundo. Su musicalidad abarca una deslumbrante gama emocional que ayuda a lograr inolvidables interpretaciones. Debido a su intensa vida artística y a las obligaciones como pianista concertante, en esta gira por América Latina la RNO fue acompañada por un director invitado: el famoso José Serebrier.  

José Serebrier. Fuente: Clive Barda

La colaboración de Serebrier con la Orquesta Nacional Rusa no fue una simple casualidad: el músico nacido en Uruguay es hijo de padres rusos y polacos, y es amigo personal de Mijaíl Pletnev. Serebrier ha dirigido las principales orquestas del mundo. Su discografía cuenta con numerosas grabaciones para sellos más importantes. Hace dos años, el Maestro Serebrier realizó un memorable concierto en el final del Primer Festival Internacional “Semana de Mstislav Rostropovich”, donde junto a la RNO interpretó Las Campanas y Vocaliz de Sergey Rachmaninov y Obertura Festiva de Shostakovich. Acerca de sus recientes grabaciones de la música del famoso compositor ruso Glazunov, el diario The New Yorker apuntó: “Es posible que nadie haya tocado la música de este compositor con más color y entusiasmo…” A la pregunta realizada a José Serebrier acerca de qué es lo que lo hace sentir satisfecho trabajando con la Orquesta Nacional de Rusia, contestó que cada uno de los integrantes de la Orquesta podría ser un solista, que el grupo de cuerdas es el mejor del mundo y que nadie puede tocar el pianissimo mejor que los músicos de RNO.    

Después del concierto en Amijai los organizadores del evento invitaron a los integrantes de la Orquesta a una tradicional cena porteña, con choripanes, empanadas y vino. Tatiana Porshneva, la asistente de Concertmaster y Alexánder Gottgelf, el cellista principal de la Orquesta, para resumir la gira recordaron el memorable concierto en Brasil con el famoso pianista Nelson Freire, interpretando el Concierto para piano Nº 20 de Mozart, y lamentaron que el intenso ritmo del viaje no les permita quedarse más días en Buenos Aires.


Fotos de la orquesta

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