Dictado de lengua rusa en todo el mundo

Fuente: RIA Novosti

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El 21 de abril 15.000 personas de diferentes edades en 85 ciudades de todo el mundo, incluidas algunas tan diversas como París, Ekaterimburgo, Berlín, Irkutsk, Londres, Samara o Vladivostok, escribieron un dictado de lengua rusa. El texto de la prueba lo escribió el escritor Zajar Prilepin.

Tradicionalmente, los estudiantes rusos pasan horas estudiando lengua y literatura clásica rusa con métodos de recitación y dictado que empiezan en los primeros cursos. Con con la aparición de Internet y el paso del habitual examen escrito a final de la escuela a uno basado en tests, se dice que la competencia lingüística de la generación más joven ha empeorado. El “Dictado general” hizo un llamamiento a todos los rusos a comprobar su nivel de ruso.


Se trata de una acción ideada por los estudiantes de la Universidad Estatal de Novosibirsk en el año 2004. Al principio solo participaron 150 personas. Sin embargo, en el 2010 esta actividad reunió a 2.400 personas. La geografía del dictado también se fue ampliando de forma estrepitosa y el año pasado lo escribieron casi 5.000 participantes de 12 ciudades de Rusia y el extranjero. Para la redacción de los textos se empezó a invitar a conocidos escritores: el 2010 Borís Strugatski, escritor de novelas de ciencia ficción , en 2011 fue el turno de Dmitri Bikov.


El texto de este año, que en pocas horas sobrevoló de Boston a Vladivostok, fue elaborado por el famoso escritor y filólogo Zajar Prilepin. “Resultó difícil, complicado tanto por la escritura como desde el punto de vista de su contenido. Hablo de lo que le espera a nuestro estado, pueblo y nación. Cualquier nación tiene que poner el listón muy alto e incluso si sólo un 1% de la población llega a este nivel ya está bien. Si se baja el listón, no vendrá nada bueno, como tampoco no podemos simplificar las nanotecnologías o obligar al cirujano a realizar operaciones sencillas”.


En el dictado escrito por el opositor Prilepin se plantean temas candentes relacionados con el destino de Rusia. En un fragmento se dice: “Si el país que lleva el nombre de Rusia de repente se da cuenta que ha perdido un buen trozo de su territorio y una parte significativa de su población, se podrá decir, que al principio de los años 2000 no pudimos dedicarnos a estas cuestiones, y que durante esos años nos ocupamos de asuntos más importantes que la conservación del Estado, la identidad nacional y la integridad territorial. Pero si el país queda intacto, significará, que el lamento por la indiferencia de los ciudadanos hacia el destino de la Patria era como mínimo infundado”. El propio escritor dictó su texto a los habitantes de Novosibirsk, ciudad situada  3200 km de Moscú.


Prilepin considera que su participación en el dictado es parte de una misión importante aunque se sorprendió de las reacciones que provocó su acción. “La lengua es un sistema que no sólo se ordena a sí misma sino que también regula nuestra vida. Por eso todos aquellos que de una forma u otra relacionen su vida con el futuro del país y que tengan intención de educar aquí a sus hijos tienen que entender que el espacio lingüístico es el espacio de nuestras vidas, el de nuestro futuro. Todo lo que estemos en condiciones de realizar dependerá de hasta qué punto entendamos y conozcamos la lengua rusa”.


Los moscovitas atendieron el dictado de la voz del conocido escritor Dmitri Bikov. “¿Saben lo que resulta interesante? Antes la gente escribía prácticamente sin comas lo que, claro, es una señal de la falta de competencia pero a la vez también lo es de libertad. Ahora ha llegado el tiempo de los que se curan en salud: tienen tanto miedo de dar un paso en falso, de infringir las normas, que ponen comas por todas partes. Si se lo permitieran las pondrían después de cada palabra”, explicó Bykov a los periodistas.


En la capital participaron 600 personas. En el aula grande de la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Sociales de Moscú, uno de los sitios donde tuvo lugar el dictado, no quedaban prácticamente sitios libres. La mayoría de los participantes eran estudiantes pero también había gente que no se había sentado en un pupitre desde hacía varias décadas.


La gente salía del aula con los rostros resplandecientes, excitados, como en la infancia, discutiendo los puntos más difíciles. María, estudiante del décimo curso, ya escribe dictados de forma regular en la escuela y el proyecto despertó su interés por comprobar su nivel de competencia lingüística. “Me enteré del 'Dictado general' por Facebook y en seguida me entraron ganas. Incluso en París escriben este dictado, ¿no es genial? Es una acción muy poco habitual y muy interesante, algo que une. En la escuela nos acostumbramos a que los dictados son algo horrible y difícil y a éste la gente viene con alegría”.


Según los datos preliminares, sólo obtuvieron la nota más alta (un 5, según los estándares rusos) un 1% de los participantes, 4 (notable) un 10%, mientras que más de un 60% recibieron una puntuación de 2 (suficiente), informa RIA Novosti. Los que lo deseen pueden recibir el certificado de participante con su nota. Los resultados de las convocatorias anteriores indican que también más del 50% de los participantes sacaron un 2 (suficiente). Sin embargo, esta puntuación no desanima sino que motiva a los participantes a corregirse, según reflejaban los comentarios en las redes sociales correspondientes a convocatorias anteriores. “El año pasado fui a para junto con mi pareja grupo de la mayoría. Volveré a participar este año, hay que corregirse”.


Por su parte, es escritor satírico Dmitri Bikov declaró: “El texto del dictado que redacté el año pasado era más fácil que el que ha escrito Zajar Prilepin. Probablemente yo también cometería algún error”.

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