Malbec: el orgullo nacional se exporta

Fuente: Flickr

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El pasado abril más de 30 ciudades en todo el mundo celebraron el Día Internacional de Malbec, idea de varios enólogos argentinos que se llevó a la práctica con apoyo gubernamental. En Moscú el evento tuvo lugar el 27 de mayo. El vino tinto Malbec, que se ha convertido en motivo de orgullo nacional para los argentinos, junto con símbolos como el tango o la carne de res, continúa su marcha triunfal por el mundo y va haciendo méritos para quedarse. Este año Rusia no se ha quedado al margen y ha celebrado por segunda vez el Día Internacional del Malbec, con degustaciones y seminarios en los que participaron diplomáticos latinoamericanos de Argentina, México, Perú, Colombia y expertos sumilleres rusos.

En la sala del club privado Salón del Gusto, situado en el centro de Moscú, se preparó una cata de diferentes vinos Malbec. Los expertos invitados tuvieron la oportunidad de conocer 26 variedades de Malbec argentino. Todos ellos se exportan a Rusia desde Argentina, y el rango de precios de los productos presentes en la degustación es amplio: desde el segmento más comercial tipo Malbec Rose de 400 rublos (unos 13 dólares) hasta el Malbec de culto Luigi Bosca, de 6.000 rublos (algo más de 200 dólares).


Las botellas de vidrio oscuro eran sacadas cuidadosamente de las cajas e iban ocupando un lugar central en la sala, mientras los rayos solares modulaban los matices de color, desde el rosado intenso hasta el burdeos más aceitoso, que armonizaban perfectamente con el interior de De Gusto, decorado con elementos de los años 20 y 30, en un estilo art deco.


El experto en vinos, Ígor Serdiuk fue el encargado de realizar una breve explicación acerca de la vinicultura argentina para los sumilleres presentes: “En Argentina, la cepa Malbec encontró su segundo hogar y floreció con todo su esplendor. No es posible confundir el Malbec argentino con otro: es  un vino de aroma denso, que combina perfectamente con los platos tradicionales argentinos, que son las carnes a la parrilla y todo tipo de bistecs”.


Actualmente, el vino argentino disfruta de un momento de gran popularidad en el mercado ruso, por lo que la lección acerca de la industria del vino en Argentina, y en especial, sobre las regiones productoras, fue una útil información para los invitados a la degustación. A pesar de que los rusos están acostumbrados a ver vino argentino en las estanterías de los supermercados y están dispuestos a comprarlo, para la mayoría de los sumillers, familiarizados con las marcas más prestigiosas, los vinos argentinos no son todavía muy conocidos. La mayor parte de las exportaciones de vino argentino a Rusia pertenecen al segmento más comercial, tal como recuerda Ígor Serdiuk.


Los vinos argentinos baratos comenzaron a abundar en el mercado ruso cuando los esfuerzos de los exportadores se centraron en este gama de productos, y supone una curiosa herencia de principios de los años 2000. Hay una sencilla y lógica solución. Rusia no es un país  donde guste el alcohol mediocre. La gente es exigente con los buenos vinos, y prefiere uno del “Viejo Mundo”. Costaría mucho convencerlos de pagar unos dólares más por un vino latinoamericano desconocido. Es necesario promocionar el nuevo producto de mayor precio, lo que requiere gran cantidad de medios, aunque los importadores de vino argentino no van a dejar pasar.

Sin embargo, gracias a una importante inversión extranjera y nacional en la segunda mitad de los años 90, y mediante la introducción de mejores practicas en la producción y comercialización, Argentina se ha colocado, poco a poco, en una posición avanzada en el mercado de vinos internacional. Hoy en día, los vinos argentinos comerciales están entre los más competitivos de su sector, con una gran relación calidad-precio.


Aunque la situación de las importaciones a Rusia cambia poco a poco. Una muestra de ello es que de los 26 Malbecs presentes en la degustación, 13 de ellos pertenecían a la gama más alta. Lo más probable es que en el futuro próximo la importación de vinos argentinos de lujo no haga más que crecer.


Así lo confirma a Rusia Hoy Javier Santander, director del departamento económico y comercial de la embajada de Argentina en Rusia: “El mercado ruso es importante para nosotros y es una de las principales direcciones en la exportación de vinos. En los últimos diez años los hábitos de consumo de los rusos han cambiado drásticamente, y hay mucho más poder adquisitivo. Con ello ha aparecido el deseo de probar nuevos productos. Esto también se aplica al vino. Rusia se encuentra actualmente entre los veinte países que importan más vino argentino. Se consume más, y el mercado sigue creciendo. Esperamos que este crecimiento no sólo se de en el sector del mercado más masificado sino también en los productos premium, algo que en mi opinión, ya está sucediendo.»


El aumento de las exportaciones totales a Rusia está relacionado con un mayor consumo de vinos secos en el mundo, una moda de los vinos del Nuevo Mundo, y también por una agresiva campaña de promoción en el extranjero, llevada a cabo por enólogos argentinos.

Según datos del Servicio Federal de Aduanas de Rusia, el volumen de las importaciones de vino en el 2011 aumentó en un 17% en comparación con 2010, cuando Rusia importó 300,9 millones de litros de vino.


“Estamos haciendo esfuerzos importantes para promover Malbec en el extranjero”, declaró Javier Santander. “En Rusia estamos trabajando estrechamente con el sector privado, y lo que es más curioso, a menudo no vamos nosotros al sector privado, sino que es al revés. Por ejemplo, este mismo evento, que se lleva a cabo con nuestro apoyo, fue iniciado por la parte rusa. Y se trata del tercer o el cuarto evento dedicado al Malbec este mes en Moscú. Estamos muy contentos de ver que en el mercado ruso se promueven nuestros productos, esto quiere decir que no trabajamos en vano para mejorar la calidad de nuestros vinos”.


Praćticamente todas las muestras recibieron notas altas durante la degustación, la única excepción correspondió a los vinos de menor calidad.


“Uno sólo puede preguntarse cómo Argentina logró crear un vino totalmente independiente y original por ese precio”, dice Ígor Serdiuk, mirando a través de la luz el casi negro Trivento Malbec Reserva en una copa. “Quisiera destacar que este es uno de los Malbec más baratos y recibió una medalla de plata en el Salón de Tokio del año 2011”. Serdiuk coloca cuidadosamente la copa en la mesa y concluye: "Por eso trabajamos con ellos..."


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