Comercio local en la frontera ruso-china

Fuente: Artem Zagorodnov

Fuente: Artem Zagorodnov

La ciudad de Blagoveshchensk, situada en el Lejano Oriente ruso, está separada de la ciudad china de Heihe, por el río Amur. En los 5 minutos que dura el viaje de un sitio a otro, se da un enorme contraste. Aunque, últimamente, debido al auge económico de China los contactos entre los que viven allí son cada vez más frecuentes. La población local desconfía de los planes chinos aunque también existen planes para aumentar el turismo, entre otros, aprovechando el yacimiento de restos de dinosaurios de la parte rusa.

La ciudad de Blagoveshchensk, situada en el Lejano Oriente ruso, fue testigo de un espectáculo de fuegos artificiales la noche después de que Vladímir Putin fuera elegido presidente. Pero el espectáculo de pirotecnia no procedía de Rusia, sino que los lanzaron desde la orilla sur del río Amur, que separa Blagoveshchensk de la ciudad china de Heihe. Las autoridades chinas decidieron celebrar la victoria electoral de Putin, durante cuyo periodo en el poder, tanto como presidente y primer ministro, el comercio bilateral ha logrado un aumento de cinco veces, hasta los 50.000 millones de euros (se prevé que el volumen de intercambio llegue a los 200.000 millones en 2020).
Pocos lugares en el mundo ofrecen un contraste tan agudo entre la civilización europea y la asiática como el viaje de cinco minutos en autobús a través del congelado río Amur, que durante el corto verano se puede atravesar en hidroala. También, los contactos entre los rusos y los chinos que viven allí son cada vez más frecuentes debido a los viajes sin visados para los grupos de turistas locales.

“Voy a descansar y comprar algunas cosas”, exclamó Valeri, un hombre alto y corpulento de unos  40 años, nativo de Blagoveshchensk, mientras entraba con entusiasmo en el autobús para hacer el viaje a través del Amur. Heihe cuenta con una oferta en ruso de centros comerciales, saunas, restaurantes, oficinas de dentistas y salones de té para los turistas que aumentan sus ingresos rápidamente. Hasta las señales de tráfico son bilingües.

Sin embargo, no todos están contentos con el auge en la parte china. “Ellos tenían allí un pequeño pueblo, con cabañas y caminos de tierra”, recuerda Nikolái Kujarenko, natural de Blagoveshchensk y jefe del Instituto Confucio local (la ONG con sede en Pekín que promueve la lengua y la cultura china en instituciones académicas de todo el mundo). “Ahora hay más rascacielos en aquel lado que aquí. Muchos residentes locales están preocupados de que ellos avancen económicamente a nuestro costa”.


En los periódicos locales abundan las historias de cazadores furtivos chinos que son detenidos por contrabando llevando cualquier cosa, desde madera protegida a piel de tigre. La mayor parte del comercio creciente entre ambos países corresponde a la materia prima exportada de Rusia y a los productos manufacturados importados desde China. La naturaleza de la relación económica está simbolizada por la tubería del Océano Pacífico Siberiano Oriental (ESPO) que distribuye petróleo crudo de Rusia que sirve para abastecer a las fábricas en China.


Una desconfianza permanente sobre el éxito de China ha hecho que muchos residentes locales lamenten el creciente número jóvenes de las regiones fronterizas de Rusia que consideran que su futuro académico y profesional depende de China y otros países vecinos. “Me parece que es nuestra (rusa) paranoia habitual”, dijo Kujarenko.


“Es cierto que hay un interés creciente entre la generación más joven por el aprendizaje de lenguas extranjeras, incluyendo el chino, pero esto es así en casi todos los países. Los estudiantes de aquí quieren estudiar en el extranjero y ampliar sus horizontes a través de las culturas extranjeras, como en cualquier otro lugar. Puedo nombrar solo unos cuantos que quieren trasladarse al extranjero de manera permanente”, explicó.


Sin embargo, esta sospecha ha llevado a que miles de ciudadanos chinos residentes en Rusia se enfrenten a una serie de obstáculos económicos y políticos. Dima (no es su nombre real) tiene casi 30 años y es propietario de varios restaurantes chinos en Blagoveshchensk. “No puedo poseer esta propiedad porque no soy ciudadano ruso”, explicó en ruso con un fuerte acento. “Los propietarios y las autoridades lo saben y se aprovechan. Me van a aumentar el alquiler de manera arbitraria y me van a desalojar si no estoy de acuerdo”.
 
Ofrecer Europa y dinosaurios a los chinos


Algunos funcionarios rusos han empezado a pensar en cómo pueden cambiar las relaciones económicas. Igor Gorevoi, el recientemente nombrado ministro de Economía  para la región de Amur, dijo que le gustaría empezar a atraer a los consumidores chinos, así como también sus baratos productos de consumo.


“Me parece que no hay manera de que podamos ser capaces de manufacturar más que los chinos”, explicó mientras tomaba té en su elegante oficina en el centro de Blagoveshchensk. “Sus productos son más baratos y mejores. Tenemos que mirar cuál es nuestra ventaja competitiva, y ofrecerles la única cosa que ellos no pueden producir”.


El plan de Gorevoi consiste en atraer algunos de los más de 100 millones de turistas potenciales que hay debido al rápido aumento de los ingresos de los que viven al otro lado del río. “En realidad, muchas ideas vinieron de un empresario de Hong Kong que visitó a Blagoveshchensk”, recuerda Gorevoi. “Él dijo que debería ser relativamente fácil convencer a algunos gigantes internacionales para construir hoteles aquí, y entonces los turistas acudirían en masa”.

Cementerio de los dinosaurios

Los restos se descubrieron en la orilla derecha del río Amur a principios de siglo XX. En 1911 se llevaron algunos de los esqueletos excavados a San Petersburgo y los exhibieron en el Museo del Instituto Geológico de la Unión. Durante muchos años las excavaciones estuvieron paradas, hasta que en 1999 un equipo ruso-belga volvió al sitio y descubrió el esqueleto completo de un mamut ornitorrinco, de 10 m. de longitud. Desde entonces, la zona ha sido declarada monumento federal, y se han desenterrado más restos.


La visión de Gorevoi se basa en la idea de que los chinos consideran a los rusos como gente europea y están entusiasmados por “visitar Europa”. “Si montamos alguna réplica de la Torre Eiffel, el Big Ben y una infraestructura fundamental para unas vacaciones familiares relajadas, estarán muy interesados en visitarnos”, explicó.


Gorevoi espera que el auge del turismo y los empleos en el sector servicios mantenga a los jóvenes en Blagoveshchensk. Ha dedicado gran parte de sus primeros seis meses en la oficina a obtener permisos para la construcción comercial en la frontera. El desarrollo en las zonas fronterizas es sensible y está controlado desde Moscú, porque puede ser una cuestión de seguridad nacional.

Sin embargo, ya son evidentes las primeras señales de progreso. Las grúas y los camiones salpican ahora la parte rusa de Amur, mientras la “Milla de Oro” de Gorevoi y los hoteles empiezan a tomar forma. El ministro está considerando la creación de un puente peatonal o un elevador aéreo a través del Amur.


Blagoveshchensk también es famosa por tener unos de los mejores restos preservados de  dinosaurios del mundo. En 2015 la región será la sede del principal puerto espacial de Rusia, actualmente en construcción. “Es nuestro Cabo Cañaveral particular. Esto es material de clase mundial”, exclamó Gorevoi.

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