Rivalidad sincronizada

Fuente: Legion Media

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Ningún otro deporte ha conocido en la última década una rivalidad directa entre Rusia y España como la de la natación sincronizada. Ambas selecciones han copado los medalleros durante este tiempo. Pero su rivalidad ha traspasado la mera barrera de la pugna deportiva llegando a un ámbito casi artístico, la contraposición de dos estilos antagónicos de entender la natación sincronizada. Si Rusia representa la perfección ortodoxa desde el clasicismo, España sería la vanguardia heterodoxa. Una rivalidad que indirectamente ha enriquecido al deporte y ha contribuido a su popularidad. 2012 escribirá dos nuevos capítulos, con los Europeos en mayo y los Juegos Olímpicos en agosto.

Esta disciplina es olímpica desde 1984 y forma parte del programa de los Campeonatos del Mundo de natación desde 1973, pero no ha sido hasta la última década cuando Rusia se ha erigido en dominadora, estableciendo una dinastía como nunca haya conocido la natación sincronizada en su relativamente corta historia. Los resultados marean: Rusia ha ganado todos los oros olímpicos (seis de seis) en las tres últimas ediciones de los Juegos, además  de 22 de los últimos 27 oros mundiales. Destaca el nombre de Anastasia Davídova, con cuatro oros olímpicos y 12 mundiales, nombrada Mejor Nadadora mundial de sincronizada de la pasada década por la FINA (Federación Internacional de Natación).

La escuela rusa de deportes artísticos, heredada de la tradición soviética, es tan exigente como efectiva. Sesiones espartanas de entrenamiento y reclutamiento desde edades tempranas. “Entrenamos y competimos juntas desde los 14 años. Nunca discutimos y nos entendemos con una simple mirada o expresión de la cara. Somos como hermanas”, explica Davídova a la revista de la FINA sobre su compañera Yermakova, con la que ha compartido seis oros entre Juegos Olímpicos y mundiales. Nacieron en el mismo año (1983), en la misma ciudad (Moscú), bajo el mismo nombre (Anastasia), estudiaron en la misma escuela y, sobre todo, tienen la misma complexión corporal, una ventaja notable en la sincronizada. Ambas se encuentran ya en la recta final de sus carreras, pero el dominio ruso en la piscina tiene el recambio generacional asegurado. Con solo 21 años, Natalia Ischenko ganó el oro en las dos pruebas individuales de los mundiales de Roma 2009, reivindicándose como la heredera de Davídova, status que corroboraría repitiendo hazaña en los siguientes mundiales, en Shanghái 2011.


Japón, Canadá y EE UU fueron históricamente los principales competidores de Rusia en sincronizada. Pero en la última década ha emergido una nueva potencia, España. Dos nombres están necesariamente ligados a ese ascenso: Anna Tarrés y Gemma Mengual. La primera, que participase como nadadora en Los Ángeles’84, es la ideóloga del proyecto. Aprovechando la onda expansiva de los Juegos Olímpicos en Barcelona contribuyó, primero desde el Club Kallipolis y a partir de 1994 también desde la federación, al ascenso a la élite mundial de la sincronizada española, imprimiendo al equipo nacional un carácter heterodoxo y una fuerte personalidad. Pero hoy no estaríamos aquí hablando de sincronizada en España si no fuese por Gemma Mengual, la estrella en la piscina, el producto más acabado del proyecto de Tarrés. El pasado febrero anunció su retirada a los 34 años, una edad inusualmente alta para una nadadora. En su palmarés hay 18 medallas mundiales y dos olímpicas.

La que fuese compañera de Mengual en las disciplinas por parejas, Andrea Fuentes, se ha convertido en capitana del equipo español: cuenta con seis medallas en los últimos mundiales, incluida la plata en solo libre. “No podemos competir con Rusia o China, donde hay muchísimas más chicas y pueden elegirlas iguales de talla, color de piel, elasticidad y peso. Como en España nos dedicamos muy pocas a este deporte, hay mucha diferencia entre nosotras, pero hemos sabido aprovecharlo para hacer cosas distintas, como que la más alta y fuerte lance a la más pequeña a una distancia considerable”, explica Fuentes en una entrevista a la revista Ronda Iberia.

En los dos últimos campeonatos del mundo, Rusia se ha colgado 13 de los 14 oros posibles. El único que se dejó por el camino lo ganó precisamente España, en Roma 2009, en la disciplina de rutina libre combinada. Cabe puntualizar que Rusia no participó en aquella prueba. La rivalidad deportiva entre ambos equipos alcanzó en aquellos campeonatos su punto álgido, saltando de la piscina a los medios de comunicación, con fuego cruzado de declaraciones. Anna Tarrés, seleccionadora española, preguntada durante los campeonatos en una entrevista en El País digital acerca del tema de los jueces afirmó: “Lo que hay es poder político por delante, hay que lavar los platos sucios dentro de la Federación Internacional”. Por el equipo ruso, Davídova también se despachó con unas declaraciones altisonantes: “Las españolas son unas mentirosas, nos han robado todas las coreografías”. Las aguas terminaron volvieron a su cauce, al de la competición en la piscina y a la cordialidad fuera del agua.

La rivalidad asistirá en los próximos meses a dos nuevos episodios. En mayo, del 12 al 27, se disputa en Amberes (Bélgica) el Campeonato de Europa de Natación, que hará las veces de pre-olímpico. Y es que en agosto llega el plato fuerte con los Juegos. La competición de sincronizada tendrá lugar entre el 5 y el 10 de agosto en el Centro Acuático de Londres. Y si 2012 se queda corto, no habrá que esperar demasiado. Para mayor gloria, los próximos dos campeonatos del mundo de natación se disputan precisamente en España y Rusia, en 2013 y 2015, respectivamente.

Anna Tarrés – seleccionadora española de natación sincronizada

Los equipos español y ruso de sincronizada nos respetamos como cualquier deportista que sepa diferenciar la rivalidad profesional con la relación personal. Las relaciones son totalmente fluidas. Respeto mucho su trabajo y somos rivales a nivel deportivo pero grandes compañeras de viaje. Técnicamente, Rusia nada más limpio y sincronizado. En España, la marca de la casa es la creatividad, por lo que intentamos despuntar en nuestras coreografías, siempre buscando movimientos imposibles, saltos y plataformas que no se hayan hecho nunca. Todo con la finalidad de sorprender por su ingeniosidad y dificultad técnica. Nuestra creatividad no viene solo dada en el agua, también en la composición musical y en la confección de los bañadores, resultado del trabajo en equipo.

La reciente retirada de Gemma Mengual supone el final de la carrera de la deportista española más laureada de la historia. La natación sincronizada no existía en alta competición en nuestro país y con ella, y el resto del equipo, no solo se consiguió una cobertura mediática a nivel nacional, sino muchas victorias a nivel internacional. Sin embargo, el relevo generacional está garantizado. La media de edad del equipo ha bajado seis años y la exigencia competitiva sigue igual o incluso es mayor. Solo quedan tres deportistas de las nueve que nadaron en la olimpiada pasada. Este equipo se enfrenta a unos Juegos Olímpicos por primera vez y se está trabajando para obtener medalla. No es exagerado calificar a Andrea Fuentes como sucesora de Gemma. Como solista tiene su propio estilo, sólo necesita más competición para poderlo consolidar y desarrollar este talento personal.

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