El ruso Shalunov sorprende en Logroño por el desacuerdo de los favoritos

El joven ciclista ruso, que a sus 20 años ha logrado hoy el triunfo más importante de su carrera, ha estado escapado con diferentes compañeros y ha llegado a tener más de cuatro minutos de diferencia.

Pero ha llegado a las calles de Logroño con menos de medio minuto de ventaja sobre el español Pablo Urtasun, del Euskaltel, y el colombiano Giovabnni Baez, que no han tenido fuerza para alcanzarle y se han jugado al sprint la segunda posición, con más suerte para el vasco.

El recorrido de la Vuelta a La Rioja, 190 kilómetros, era similar al de las anteriores ediciones, con tres cuartas partes de la carrera previstas para que muchos corredores se dejaran ver y un tramo final, de unos 30 kilómetros y con dos puertos, previstos para que los equipos más fuertes impusieran su estrategia.

El Movistar y el Euskaltel, los dos equipos de más categoría en la Vuelta, tenían clara esa estrategia, pero fallaron en sus cálculos. El Movistar, comandado por Juanjo Cobo, empezó bien, con el ciclista español metido en la primera escapada, y David López y Enrique Sanz en otro grupo que se fue del pelotón principal antes del primer puerto, en el kilómetro 80.

Pero el conjunto con más "caché" en carrera (junto al vigente ganador de la Vuelta a España estaba el reciente vencedor en la Vuelta a Castilla León, Javier Moreno, que sufrió una leve caída) no hizo mucho más.

El colombino Camilo Suárez, del EPM, fue el primero de los "modestos" en avisar, con una fuga que le mantuvo en cabeza unos 35 kilómetros, hasta que dos jóvenes rusos, Alexande Riabkin, del Caja Rural, y Eugeny Shalunov, del Lokosphinx, se colocaron en cabeza poco antes del kilómetro 110 de carrera.

Restaba la parte más dura de la prueba y, quizás por eso, los favoritos "dejaron hacer" a los rusos durante bastantes kilómetros. Demasiados para sus intereses.

En 25 kilómetros de escapada (en el 132) los dos rusos alcanzaron su máxima diferencia, cuatro minutos y veinte segundos, sobre un pequeño grupo de perseguidores encabezado por ciclistas del Euskaltel, que fue el primer equipo en comprender que el tiempo se echaba encima a los equipos que quisieran ganar en Logroño.

Pero el equipo vasco se vio muy solo en su persecución y, por eso, no pudo culminarla.

En la subida al primero de los dos puertos finales, a 24 kilómetros de meta, Shalunov se vio más fuerte que su compañero de fuga y se quedó en solitario, todavía con tres minutos de renta sobre un Euskaltel pedía ayuda y no la encontraba.

Aún así, el cansancio y el tener que competir con un equipo de máximo nivel, hicieron mella en el joven del Lokosphinx, que apenas siete kilómetros después en la cima de Moncaletre, el último puerto, a dieciocho kilómetros y medio de Logroño, ya solo tenía un minuto y quince segundos de ventaja.

Pero eso le bastó para que casi todos sus perseguidores, salvo Pablo Urtasun y el colombiano Baez, tercero el año pasado, perdieran la fe en alcanzarle y pudiera llegar la capital riojana con una renta mínima para conseguir el triunfo más importante de su carrera.
      

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