El "Gandhi ruso" desafía a Putin con una huelga de hambre indefinida

"La comparación con Gandhi es exagerada, pues él logró lo que se proponía en un país (India) mucho más poblado que Rusia. Nosotros aún no hemos ganado nada", asegura a Efe Shein en conversación telefónica desde la ciudad meridional rusa de Ástrajan.

Shein, miembro del partido socialdemócrata Rusia Justa desde 2005, decidió dejar de comer el 16 de marzo tras salir derrotado en las elecciones municipales celebradas el pasado 4 de marzo ante el candidato oficialista.

"No teníamos alternativa. Es la tercera vez que el partido oficialista Rusia Unida nos roba las elecciones en Ástrajan. Había que utilizar un medio de lucha política más radical, por eso dejé de comer", señala.

Historiador de formación y con aspecto de intelectual y asceta -maneras suaves, frente amplia, enjuto y con gafas- Shein afirma que se siente bien de salud y de ánimo, aunque no le sobran las energías.

"Estoy cansado, pero por lo demás no siento ningún malestar. Debe ser porque soy vegetariano. Eso me está ayudando mucho, ya que sólo bebo agua y tomo glucosa", dice con voz pausada.

Shein ha convencido a los que le acompañaban en su odisea para que beban zumo, pero él se mantiene en sus trece, aunque espera no tener que prolongar su acción hasta tener que ser hospitalizado y alimentado a la fuerza.

"No es como una huelga de hambre en la cárcel, donde las condiciones son hostiles. Aquí estoy rodeado de amigos y activistas. No sé cuánto tiempo seguiré. Depende de las autoridades. Estoy a la espera de su decisión sobre el fraude", explica.

El opositor asegura que su partido "tiene numerosas pruebas de fraude, que pueden ser vistas por todo el que lo desee en internet", donde ha colgado extractos de los vídeos con las grabaciones de la votación en los colegios electorales de Ástraján.

"El fraude está grabado en vídeo. La legislación rusa dice que se puede hablar de falsificación cuando se adultera un acta electoral. Además, a los observadores no se les permitió verificar el escrutinio. Eso es fraude", subraya.

Shein fue inesperadamente invitado esta semana a Moscú para ver los vídeos de la votación por el presidente de la Comisión Electoral Central (CEC), Vladímir Chúrov, lo que fue interpretado por la oposición como una victoria.

"Aún no hemos recibido todos los vídeos. Tampoco sabemos cómo se votó en una cárcel y un hospital", apunta.

El opositor insiste en que no cejará en su empeño hasta lograr la anulación de los resultados electorales, aunque podría interrumpir su huelga de hambre si la CEC admite públicamente el fraude.

La otra opción es que el tribunal que aceptó a trámite su denuncia de fraude y celebrará su primera vista el 26 de abril ordene repetir las elecciones, lo que, reconoce, "sentaría un peligroso precedente" a nivel nacional.

Por el momento, Chúrov admite que hubo numerosas violaciones del procedimiento, aunque niega que haya detectado irregularidades que supusieran una manipulación de la voluntad popular, pero esto no desanima a Shein.

"La revisión de los vídeos aún no ha terminado. Todavía tengo esperanzas de que podemos ganar", indica Shein, quien cree que el Kremlin está detrás del fraude que denuncia.

El "Gandhi ruso" acusa directamente al influyente subjefe de la administración presidencial, Viacheslav Volodin, que tiene estrechos lazos con los dirigentes locales.

Según los resultados oficiales, Shein obtuvo menos del 30 por ciento de los votos en las elecciones a la alcaldía de Ástrajan, ciudad de medio millón de habitantes.

Su rival, el oficialista Mijaíl Stoliárov, niega el fraude, defiende su victoria en las urnas y acusa de chantaje a Shein, al tiempo que pone en duda que su huelga de hambre sea real, debido a su intensa actividad pública desde mediados de marzo.

"Nadie ha reconocido los resultados electorales, ni siquiera los ultranacionalistas. La inacción de las autoridades es lo que ha dividido a la sociedad entre los que quieren elecciones libres y los que quieren fraude, y los segundos son muchos menos", replica Shein.

Shein se ha convertido de la noche a la mañana en una figura para la oposición, desmoralizada y desorientada tras la victoria en los comicios presidenciales de marzo del primer ministro ruso, Vladímir Putin, quien ha desaprobado la huelga de hambre del opositor.

"Nuestra acción de protesta es política y moral, ya que incluye demandas políticas, pero también morales, como que no se debe engañar, mentir e ignorar la voluntad popular", resalta. EFE

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