Nueva inmersión al fondo del océano

Fuente: Itar Tass

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Entrevista a Anatoli Sagalevich, submarista ruso que ha realizado más de 50 inmersiones al lugar en el que se hundió el mítico transatlántico y que participó con James Cameron en las escenas de filmación de la película “Titanic”.

El 15 de abril de 1912 la noticia de la catástrofe marítima más impresionante de la historia conmocionó al mundo. En su primer viaje transatlántico, el Titanic, que había sido construido con la última tecnología  chocó contra un iceberg y se partió por la mitad en la parte inferior izquierda. En la víspera de este aniversario el corresponsal de RBTH, Iliá Stúlov entrevistó a Anatoli Sagalevich, submarinista ruso que   ha realizado más de 50 inmersiones para acercarse a los los secretos del Titanic enterrados en el fondo del océano.

 
Anatoli Mijáilovich, usted ha estado en más de una ocasión el lugar del hundimiento del legendario transatlántico. ¿Recuerda la primera impresión que le causó el encuentro con el Titanic?


Es difícil olvidarla. Fue en julio de 1991. Entonces trabajaba con Stephen Low en la película Titanic. Lo que vimos en las profundidades nos impresionó y conmovió. De hecho, hasta hoy, cada vez que hago una expedición de rigor al barco me acompañan estos mismos sentimientos. Son dos piezas de un enorme armazón que yacen separadas por, más o menos, una milla y media. El suelo entre ellas está lleno de objetos dispersos caóticamente. La primera vez llegamos con faros submarinos a la parte delantera del transatlántico. En seguida vi el extremo del mástil partido, y su “nido de cuervos”, el encorvado puesto del vigía que seguramente fue el que viera primero cómo la muerte se acercaba a la embarcación. La bodega destrozada desde la que se veían las estructuras de automóviles, que evidentemente pertenecían a los pasajeros ricos. Más adelante, la cubierta de estribor, a través de la borda destruida se ve el interior del camarote del capitán Smith, el baño y la cama. Después, los camarotes de los oficiales separados del mundo exterior por unos ojos de buey cuadrados. En general, detrás de cada detalle, de cada nuevo ángulo se podían ver las huellas de la repentina tragedia. En mi vida he visto muchos restos de barcos en el fondo del mar. Pero el Titanic es realmente la materialización de una gran catástrofe humana que entrelaza los cientos de tragedias de sus pasajeros. Nadie esperaba esa noche que una nave tan moderna pudiera estar expuesta a algún peligro. Y, para el Titanic, el primer viaje fue el último, así como para su creador, que se encontraba a bordo. El ser humano pagaba por el exceso de seguridad en sí mismo.

¿En qué estado se encuentran actualmente los restos del transatlántico?


La última vez que nos sumergimos para acercarnos al Titanic fue en el año 2005. La estructura, por supuesto, sufre el paso del tiempo, pero el armazón está mejor conservado. Se conserva bien. Lo único que cambia en el interior de la nave son las placas conmemorativas que colocan los submarinistas. La primera la colocó nuestro colega americano Robert Ballard en 1986, marcando el punto exacto en el que se hundió. Fue el primero que se sumergió hacia el Titanic, en el Elvin. Desde entonces, otros exploradores de las profundidades han seguido con la tradición.

¿Cuándo tuvo James Cameron la idea de rodar la película más famosa sobre el Titanic?


Todo tuvo lugar ante mis ojos. Conocí a Jim durante el estreno de “Titanic” de Stephen Low, en abril de 1992. Entonces Cameron tuvo la idea de filmar una película de ficción sobre la gran tragedia. Jim quería ver el aparato desde las profundidades y llevar a cabo escenas únicas. Le gusta llegar hasta el final. Por eso, después de un par de meses vino a Rusia, se subió en nuestra base de suministros “Akademik Mstislav Keldysh” y en los “Mir”. Todo aquello reafirmó aún más su deseo de hacer una película. Al mismo tiempo, Cameron compartía conmigo las dudas más importantes. Algunas se centraban en el rodaje bajo el agua. Se necesitaba una buena historia, y emocionante. Pero todavía no tenía ni el leitmotiv. Entonces, desde la posición de un hombre que mira una época de fractura en su país natal, le sugerí: “El mundo está cansado de sangre y violencia, de la rigidez y la vanidad vulgar, muestra la relación entre las personas, muestra el amor”. Comenzamos con un diálogo que, seguramente, recordamos los dos: “¿Qué es para ti el amor, Tolia?”, preguntó Cameron, y pensando respondí: “¡El amor es un vuelo!”. Jim voló a los Estados Unidos, nos mandábamos faxes con regularidad. En los Mir había mucho trabajo del creador de “Terminator”, nada menos. Dos años más tarde, acabamos de completar una expedición en el submarino nuclear “Komsomolets”. Parecía que la idea de la película estaba enterrada, cuando, de repente, recibí en mi apartamento una llamada de Cameron: “Tolia, todo decidido, ¡comenzamos a trabajar!” Y entonces comenzó el trabajo preparatorio rutinario por ambas partes.


¿En qué consistía ese trabajo?


Algunos creen que es suficiente elegir una zona determinada y sumergirse en un punto, grabar allí y ya está. Pero no es así. Hay que preparar y revisar el equipo y la maquinaria. Para asegurar el éxito de la inversión y una filmación de calidad hubo que adelantar urgentemente el progreso científico y tecnológico. El proceso de trabajo para sumergir y elevar la cámara en las profundidades dura varias horas, mientras que la acción de la película dura unos minutos. Además, se creó especialmente la cámara Panavision. Por encargo de Jim, Kodak ideó una película tres veces más fina de lo habitual. Y, a pesar del coste económico y del trabajo de cámara, en las profundidades bastaron 20 minutos. Por eso, durante el rodaje de “Titanic” se trató de hacer todo de la manera más eficiente posible.


¿De qué manera?


Antes de cada inmersión realizábamos una reunión en la cubierta de la maqueta del “Keldysh” a la vez que trabajábamos la interacción, en teoría, de los dos Mir. Aunque sabíamos que todo lo acordado en la parte superior, iba a enfrentarse a muchas sorpresas en las profundidades, en forma de corrientes, sedimentos del fondo y fenómenos similares ante los que tendríamos que improvisar. Por lo tanto, cuando nos sumergimos, lo primero que hicimos fue ensayar todas las maniobras y sincronizarnos. Entonces, a continuación, comenzamos a filmar.


¿Se sumergía Cameron a menudo con vosotros?


Siempre. En los 19 días que duró la primera etapa nos sumergimos 12 veces. Al principio Jim quería grabar ocho tomas para la película, pero al final grabó más de 30. Trabajaba con pasión y entusiasmo. Hay que entender que la temperatura en el aparato no superaba los 12 grados, pero, la concentración en el trabajo era tal que después de sumergirnos nos teníamos que retirar el sudor de la cara.


¿Puede decirse que después de la filmación de “Titanic”, Cameron quedó fascinado por las profundidades marinas?


Sí, así es realmente. Jim, en cooperación con las tripulaciones de los Mir, filmó un par de películas de divulgación científica. Tuvo la idea de crear un nuevo aparato de aguas profundas, y donó mucho dinero para la construcción del Deepsea Challenger, que fue construido durante ocho años en Australia y a finales de marzo se sumergió hasta el fondo de la Fosa de las Marianas. El que es un genio, es un genio en todo. Así que para nuestros submarinistas, él es, en primer lugar, un compañero que sabe hacer su trabajo.


Esta inmersión, ¿no supone una alerta para los Mir? Dicen que ya tienen sus propios dispositivos, ¿siguen necesitando los rusos?


No creo. Con el Deepsea Challenger tienen la oportunidad de alcanzar mucha más profundidad. Pero es un dispositivo diseñado para una persona. Imagínese un ancho de cápsula de 109 centímetros. ¿Usted sería capaz de trabajar en ella? Especialmente durante unas horas. Por cierto, justo antes de su récord de buceo, Jim compartió su intención de continuar la construcción de un dispositivo de doble profundidad.
Hoy en día, pocos países pueden presumir de dispositivos en aguas profundas, pero los sumergibles Mir todavía siguen sin un igual en lo que respecta a características tácticas y técnicas. Actualmente está en marcha un dispositivo de prueba de profundidad en China, y en EE UU se completó el ultra-moderno "Alvin 2". Pero nosotros seguro que no nos quedaremos sin trabajo en un futuro próximo. Sin embargo, si hablamos de alertas, el sonido va hacia otro lado.

¿Puede dar más detalles?


En nuestro país, a menudo encontramos una actitud extraña hacia la hidronáutica. Recientemente y sin aviso, funcionarios rusos han decidido que nuestro trabajo no es más que un contrato de arrendamiento comercial. Más de veinte años de laboratorio de Mir lo contradicen. Mantuvimos los sumergibles, reparamos los dispositivos y los conservamos en buen estado. Todo esto se hizo a expensas de las ganancias conseguidas durante las expediciones. Además, hay que tener en cuenta que cada uno de nosotros regresó con valiosos materiales científicos y diseños únicos. Como resultado de nuestra investigación se han escrito 16 libros y más de 800 artículos, traducidos a numerosos idiomas. Todo esto fue posible gracias a la participación en expediciones internacionales. Si únicamente nos hubiésemos sentado, es probable que en Rusia, no hubiese ni submarinistas ni Mir.


Por cierto, el salario para un piloto de dispositivos de aguas profundas no excede los 15 000 rublos (algo más de 500 dólares).
Ahora han cambiado las reglas. Las autoridades deben evaluar cuál es el valor de arrendamiento de los sumergibles Mir, y más adelante lo dará a conocer. ¿Qué conlleva esto? En primer lugar, interrumpir los programas académicos. Entonces, ¿cómo evaluar los daños de estas innovaciones?
   

Sin embargo, cualquier expedición debe estar preparada. El “Mstislav Keldysh” se encuentra en la misma situación que nuestros dispositivos. Una vez más, por tercer año, se encuentra en el puerto de Murmansk por cuestiones de beneficio comercial. Cada temporada, sólo funciona durante un mes. El lugar donde se encuentran los Mir está prácticamente destruido. El presupuesto mínimo para su recuperación es de 360.000 dólares, además del tiempo. Sin embargo, ninguno de los que arrendadores potenciales invertirá en él. Y se puede entender que no lo hagan.
 
En el año del aniversario del “Titanic”, ¿se planea alguna inmersión al lugar donde yacen los restos?


La única pregunta es, con cuánta rapidez serán capaces los funcionarios de la Propiedad y la Agencia de Gestión de la Propiedad de calcular las tasas, y llevar a cabo las operaciones. Nuestros socios alemanes tienen el deseo de organizar una inmersión en el Mir a los restos del Titanic y otro barco hundido durante la Segunda Guerra Mundial, el Bismarck. La preparación de la subasta, según nos han explicado, tardará al menos dos meses. Después, hay que preparar la expedición. Por esta razón, permanece abierta la pregunta sobre si podremos realizar este año la próxima expedición al Atlántico occidental.

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