El plan de Annan está condenado a convertirse en papel mojado

Dibujo de Niyaz Karim

Dibujo de Niyaz Karim

El principal inconveniente del plan de Kofi Annan es que es irrealizable. Como plan, no está mal; pero no tiene en cuenta la situación de guerra civil que se vive en Siria.

La guerra civil en Siria, acompañada por la presión de la comunidad internacional al presidente Bashar el Assad, obliga a entender en qué medida, tuvo suerte Abraham Lincoln. La supresión del separatismo de la Confederación de Estados Unidos costó más de 600.000 vidas. Es posible imaginar lo tirano que habría parecido Lincoln, si hubiera existido en su época, Twitter, Facebook, el canal de televisión Al Yazira, la OTAN y la ONU. Hoy, sin embargo, lo consideramos un héroe nacional de Estados Unidos, un baluarte de la democracia y un presidente mártir. Es posible que en el mundo futuro, al menos en el árabe, describan con estas palabras a el Assad, al que hoy en día tildan de tirano. En la historia se han visto casos más raros.



El plan del secretario general de la ONU, Kofi Annan, y la Liga Árabe para resolver la situación en Siria que apoyaron EE UU y Rusia no está mal. Sólo tiene un inconveniente: es irrealizable, al igual que todas las propuestas que no coinciden con la lógica de la guerra, especialmente la guerra civil.



De momento, los militares sirios han expulsado a los rebeldes del Ejército Libre de Siria (ELS) de Homs, Idlib y los suburbios de Damasco. El centro de la lucha se traslada a las montañas y a los alrededores rurales. La iniciativa estratégica está en manos de el Assad. Es poco probable que conceda a los opositores la oportunidad de reagruparse y recuperar su eficacia en combate, sobre todo porque además del ELS, en Siria actúan los escuadrones islamistas y bandas criminales que no se someten a nadie, incluido el buró militar del  Consejo Nacional de Siria (CNS). El destino reciente de Gadafi y sus partidarios es demasiado revelador para que Assad confiara en la comunidad internacional, cuyo representante es  Kofi Annan. Sobre todo porque a sus espaldas está Irán, y porque en la Liga Árabe ha surgido grietas: Argelia, Irak y  Líbano no están dispuestos a seguir ciegamente los pasos de los políticos Arabia Saudí y Qatar.



En la última conferencia del grupo Amigos de Siria en Estambul se ha reconocido al CNS como "el único órgano que puede representar al pueblo sirio". Esta decisión contó con el apoyo de los países de la UE y Estados Unidos, mientras que Turquía y las monarquías árabes del Golfo Pérsico creían que el ELS era más adecuado para representar ese papel. Al mismo tiempo, la Conferencia decidió agilizar el suministro de armas, municiones y equipos de comunicaciones a  la oposición. El aumento de la asistencia humanitaria, alrededor de dos terceras partes caerá en manos de los insurgentes, permitirá que los rebeldes tengan un mayor acceso a comida y medicamentos.

La Conferencia dio al traste con los planes de Qatar y del Ejército Libre de Siria  para conseguir un suministro prioritario de armas y dinero. Al mismo tiempo, Qatar está tratando de que se unan a las filas del ELS combatientes libios, a través de Turquía y Jordania. A pesar de la presión de la monarquía árabe, no se tomó  la decisión de intervenir.  Doha y Riad se sometieron  porque no podían resolver por su cuenta  la situación en Siria. Las primeras intervenciones en la crisis fueron las de EE UU y la UE, con la correspondiente reducción de la importancia de la Liga Árabe. La OTAN tomó en cuenta las lecciones aprendidas en Libia: Occidente trata de llevar al poder en Siria una oposición secular. El ELS debe convertirse en el brazo armado de la CNS, que pagará a sus combatientes y se ocupará del suministro y de la organización. Como consecuencia de ello se intensifica  la lucha entre el jefe del ELS, el coronel Riad al-Assad y el líder del buró militar CNS, el general Mustafa al-Sheij.



Respecto al plan de Annan, cabe señalar que la liberación de los presos políticos y la creación de nuevos partidos políticos para participar en las elecciones sólo puede ser el resultado de las negociaciones de la oposición y del presidente después de que la primera se niegue a "la retirada incondicional de Assad." En cambio, el CNS no está listo para ello, y además, debido a la conferencia en Estambul, se abre el camino para su financiación. Las monarquías del golfo Pérsico proporcionarán, vía Turquía, 500 millones de dólares. Trípoli transferirá 100 millones de dólares para las necesidades del ELS. Mientras que la UE otorgará 150 millones de dólares "para ayuda humanitaria".



El Plan Annan contradice el pleno desarrollo de este proyecto, con el inevitable robo de la inmensa mayoría de los fondos asignados. Por lo tanto, se espera un proceso de  acusaciones mutuas. Así las cosas, parece que no es posible un diálogo pacífico en Siria, y no solo a causa de Assad, sino también  porque la oposición y sus patrocinadores no lo necesitan.



Por su parte, la postura de Moscú, es simple y pragmática. Rusia no protege a Assad, sino sus propios intereses. No experimenta simpatía por los rebeldes  y los resultados de la primavera árabe solo pueden reforzar esta impresión. Al mismo tiempo, el nivel de confianza hacia Occidente, después del asunto libio, es bajo. Pero en contraste a lo que podría ocurrir en la época soviética, no va a enviar tropas a Siria. Parece que esto es todo lo que les queda a los críticos de Rusia.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies