Los BRICS muestran una tendencia a la consolidación

La postura de los países BRICS en relación a Teherán no coincide con los planteamientos de Estados Unidos y sus aliados más cercanos. Fuente: AP

La postura de los países BRICS en relación a Teherán no coincide con los planteamientos de Estados Unidos y sus aliados más cercanos. Fuente: AP

La cumbre de BRICS celebrada la semana pasada en Nueva Delhi, no trajo sorpresas ni sensaciones fuertes, pero demostró claramente el deseo de unir a los estados más poderosos del mundo en desarrollo.

China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica, cada año más y más personas sienten su poder e influencia en los asuntos internacionales, como de hecho, advirtió el economista jefe de Goldman Sachs, Jim O'Neill que acuñó hace 10 años la abreviatura de los países BRIC, a la que se añadió el año pasado la ´S´de sudafrica. Estos países son los menos dispuestos a aceptar el orden mundial existente basado en el dólar como moneda mundial y el uso de la fuerza sin consenso internacional. Sin embargo, este deseo no es destructivo: se dirige no tanto a unirse contra el centro de poder tradicional, liderado por Estados Unidos, sino a la solidaridad para proteger los intereses de las economías en desarrollo.

En Delhi, por ejemplo, los principales bancos de los países BRICS firmaron acuerdos para financiar proyectos conjuntos entre sí en las monedas nacionales. Los acuerdos prevén el establecimiento de los mecanismos básicos para la realización y financiación de proyectos en las monedas nacionales entre los bancos autorizados de los BRICS. Con la excepción del Consejo de Asistencia Económica Mutua —la organización de integración económica del bloque soviético, con sus rublos transferibles que dejó de existir en 1991— se trata, al parecer, de la primera vez en la historia tras la Segunda Guerra Mundial que se crea una institución financiera internacional que no utiliza el dólar como medio de pagos internacionales. Sin duda, no quiere decir que los BRICS renuncien al dólar, pero es un claro intento de restar importancia a su papel en la quinta parte del espacio económico mundial. Esto significa debilitar la influencia de la Reserva Federal de EE UU en su propia economía. Y esta es una seria tendencia.

Otro ejemplo, en el ámbito de la política mundial es la situación en torno a Irán. La postura de los países BRICS en relación a Teherán no coincide con los planteamientos de Estados Unidos y sus aliados más cercanos. Ya en 2011 los países BRICS, para evitar víctimas entre la población durante el conflicto en Libia, se abstuvieron conjunta y solidariamente en el Consejo de Seguridad de la ONU al adoptar la resolución que podría permitir la intervención militar de la OTAN. Ahora le ha llegado el turno a Siria.


Rusia y China vetaron la resolución del Consejo de Seguridad que contenía lagunas para interferir en los asuntos internos de Siria. India votó "a favor". Sin embargo, en una cumbre en Nueva Delhi, los países BRICS se expresaron a favor de la regulación del conflicto en Siria sólo a través de negociaciones. El anfitrión de la cumbre, el primer ministro indio, Manmohan Singh, llamó la atención sobre ello al comentar el resultado de la reunión. 

Aún más categórica fue la declaración conjunta sobre Irán. "Reconocemos el derecho de Irán al uso pacífico de la energía nuclear, de conformidad con sus obligaciones internacionales y apoyamos la decisión de los asuntos a través de medios políticos y diplomáticos y mediante el diálogo entre las partes interesadas, incluida la OIEA e Irán, así como de acuerdo a las disposiciones de las correspondientes resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU", dijo en la Declaración de Delhi. Pero en lo que se refiere al ataque a Irán: "No podemos permitir que la situación en Irán se convierta en un conflicto, con consecuencias catastróficas que no cumplan los intereses de nadie." En lo que se refiere a las sanciones contra Irán, ignoran conjuntamente las decisiones no establecidas en la ONU, en particular, el embargo de petróleo.


Es evidente que la posición consolidada de los BRICS en los asuntos internacionales más urgentes, es principalmente una reacción a los métodos violentos que se utilizan en contra de aquellos estados que están "fuera de sintonía" con los líderes del mundo occidental. Los BRICS tampoco van siempre al mismo ritmo, y de forma preventiva formulan las normas de defensa colectiva, por supuesto, en la política. Y esto también es una tendencia.
Hasta qué punto es grupo es estable y hasta qué punto son estables las tendencias demostradas, se trata de unos temas de los que más se habla en el mundo los medios.
BRICS es tan estable como el G8, un club informal sin ninguna base contractual formalizada de los órganos ejecutivos y otros atributos de una organización internacional. Es una plataforma para el desarrollo de posturas comunes. Durante la crisis de los años 2008-2009, el G8 se convirtió en 20, sin embargo, el mecanismo no cambió en nada, solo añadieron sillas a la mesa redonda. Es posible que BRICS absorba nuevos miembros. Se han oído deseos para "conocerse mejor", desde México e Indonesia.


Otro problema del que hablan con frecuencia y persistentemente son las tensiones entre la India y China causadas por su larga disputa fronteriza. Nadie lo niega, sin embargo, la magnitud de las tareas que tratan los BRICS es mucho mayor que los conflictos fronterizos. Y en el formato de los 20, las dos potencias se llevan bien.


Los BRICS combinan la idea de fortalecer la independencia y la soberanía, una representación coherente de los intereses de los países en desarrollo. Uno de los objetivos, según declaró Dmitri Medvédev, "podría llegar a ser una transformación gradual de los BRICS en un mecanismo completo de interacción sobre las principales cuestiones de la economía mundial y la política."

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