El ruso que descubrió el Titanic

Durante más de 100 años, los oxidados restos de este barco de lujo han descansado en el fondo del océano. Hoy en día, gracias a la tecnología rusa, sabemos qué hay en las profundidades.

Evgueni Cherniaev es la viva imagen de un distinguido “héroe de Rusia”: un hombre con facciones duras, postura erguida, mechones grises en el bigote y una gran bandera rusa, cual blasón, en la manga de su chaqueta. Pero todo esto cambia cuando se sumerge en el mar del pensamiento, o en el mundo de las profundidades.

Cuando empieza a hablar sobre sus aventuras bajo el mar, la cara de este hombre de 57 años toma un aire infantil. Cherniaev habla de lámparas de bronce que siguen brillando tras décadas en el océano, botellas encorchadas, columnas de madera ornamentadas. Habla del barco que ha capturado la imaginación y el entusiasmo de miles de personas como ningún otro en la historia: el Titanic. El 15 de abril tiene lugar el centenario de su trágico naufragio y quizá nadie conozca mejor que Cherniaev los restos del barco, situado a unos 3.800 metros por debajo del nivel del mar en el Océano Atlańtico.

Ocho veces “Titanic”


Cherniaev, como piloto del sumergible Mir 2, ha realizado ocho expediciones al Titanic, lo que suma un total de unas 1.000 horas de inmersión. Dice que nunca pensó que fuera a desempeñar un papel en las historia del mítico barco, pero lo que ha ocurrido es que ha estado en el sitio adecuado en el momento oportuno.

La expedición del Titanic. Fuente: ITAR-TASS

Poco tiempo después de la caída el Telón de Acero, los rusos y los estadounidenses hicieron su primera expedición conjunta al Titanic. En 1985, el arqueólogo norteamericano Robert Ballard descubrió los restos del barco. Dos años después, la compañía finlandesa Rauma-Repola entregó a Rusia los sumergibles Mir 1 y Mir 2, que habían sido desarrollados en el Instituto Shirshov de Oceanografía en Moscú. Al mismo tiempo, la cadena canadiense IMAX estaba buscando un vehículo adecuado para rodar un documental llamado “Titanica”.

El destino del Mstislav Keldysh

El 1997 James Cameron volvió a traer a la memoria el trágico hundimiento del Titanic con su película, que ahora se estrena en versión 3D. El director escogió una embarcación rusa, llamada Akademik Mstislav Keldysh, para llevar a cabo la filmación bajo el agua. “No podríamos haberla hecho sin la tripulación del 'Keldysh' y el sumergible Mir”, dijo Cameron en el estreno ruso en Kaliningrado, donde está anclado el barco. Eso tuvo lugar hace 15 años. Actualmente la situación del Keldysh es algo más precaria. “¿1.500 euros al días en tasas portuarias?”, declara  Robert Nigmatullin, director del Instituto Shirshov de Oceanografía, “No podemos costearlo durante mucho tiempo”. Para poder hacerle frente, la embarcación ha comenzado a realizar viajes comerciales. “Es una pena”, declara Evgueni Cherniaev.

Aunque otras embarcaciones fuesen capaces de llegar a lugares tan profundos, ninguna cumplía los requisitos de los productores como las Mir. Además del amplio espacio para el cámara y los tripulantes, la Mir contaba con un ojo de buey (ventanilla) extra que facilitaba mucho la filmación. Cuando Stephen Low, el director, preguntó a Evgueni Cherniaev cuánta energía y luz podía ofrecer, Cherniaev fue directo: “Tendrá tanta luz como necesite”.

El 10 de mayo de 1991, el barco de investigación ruso Akademic Mstislav Keldysh zarpó desde Kaliningrado. Llevaba consigo los dos Mir y una tripulación internacional, entre ellos estaba Cherniaev.

Inmersión a las profundidades

En 1991, la situación en Rusia y en el Instituto Shirsov no era muy halagüeña. El país estaba en un periodo de agitación y la economía se había hundido. En esas circunstancias los investigadores marinos estaban preocupados por la mera supervivencia y no podían pensar acerca del futuro. Además, los pilotos de la Mir apenas tenían experiencia en expediciones a esas profundidades, y, por si fuera poco, el tiempo en el Atlántico tampoco parecía favorable.

Aunque cuando las dos Mir llegaron finalmente a los restos del naufragio del Titanic, todas las dificultades quedaron atrás. Cherniaev, que se vio forzado a compartir su pequeño sitio con el cámara de IMAX y otros dos miembros del equipo de rodaje, tenía que contorsionar su cuerpo para poder llegar al timón. Antes del Titanic había visto numerosos restos de naufragios, entre ellos el “Bismarck” y también había estado en el fondo del océano en el Polo Norte. Pero incluso 20 años después, se queda sin habla al recordar cómo vio aparecer en la oscuridad el esqueleto del Titanic. Su cabeza se llena de pensamientos que apenas puede poner en palabras. Dice que pensó en cómo debía navegar ese inmenso barco, en los valerosos hombres y mujeres que trabajaron a bordo y en la tragedia que supuso el hundimiento. Cherniaev pudo ver barandillas oxidadas, monedas de plata y vajillas intactas. “El agua es mi elemento, y cada expedición es como un cuento de hadas”. El del Titanic es su favorito.

Quizá el final feliz de esta historia fuese que, un par de años después, el director James Cameron comenzara a grabar la película “Titanic” con las tripulaciones de los dos Mir. La tripulación pasó hasta 18 horas bajo el agua, solamente para completar el descenso y el ascenso se necesitaron cinco horas. El director quería repetir una y otra vez las complejas tomas de los travelling. Cada inmersión se ensayaba hasta el último detalle en una maqueta que había dentro de una tienda situada en el muelle de Keldysh. Con el fin de simular aguas turbias, la tienda se llenaba de humo.

Evgueni Cherniaev con el director James Cameron. Fuente: Alexéi Vlasov/ RIA Novosti

“Cameron quería la mejor tecnología, el mejor equipo y los mejores submarinos”, declara Cherniaev. También ayudaba que el técnicamente astuto Cameron estuviera fascinado por el mundo submarino desde hace mucho tiempo. “Es como un ingeniero, entiende todo”.

Incluso después, Cameron siguió interesado por el mundo submarino ruso. En 2010 fue hasta el fondo del lago Baikal en una expedición con el Mir 1. Su última inmersión ha sido hace pocos días, y le llevó hasta el punto más profundo del oceáno, hasta la Fosa de las Marianas, 50 años después de que el investigador suizo Jacques Piccard descendiese por primera vez. El estreno del “Titanic” de Cameron en Rusia fue en Kaliningrado, donde está el puerto del Akademik Mstislav Keldysh. A Evgueni Cherniaev le encantó la película.

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