¿Qué hacer con Pussy Riot?

El 4 de marzo fueron detenidas dos de las componentes del grupo: Nadezhda Tolokónnikova y María Aliójina. Fuente: Itar Tass

El 4 de marzo fueron detenidas dos de las componentes del grupo: Nadezhda Tolokónnikova y María Aliójina. Fuente: Itar Tass

El grupo feminista se dio a conocer tras su escandalosa actuación en la catedral más importante de Rusia. No está claro del todo cómo castigar a las chicas y cómo deben responder ante tal delito. Tanto la sociedad, como la iglesia y la ley tienen opiniones divididas.

El 21 de febrero de 2012, cinco chicas con máscaras se precipitaron hacia el púlpito de la catedral de Cristo Salvador de Moscú e intentaron improvisar allí un concierto gritando: “Madre de Dios, Virgen María, echa a Putin”. La actuación duró menos de un minuto y quedó frustrada por el servicio de seguridad del templo.


El 2 de marzo la policía de la capital abrió una causa penal en base al artículo sobre “vandalismo”, según el cual las acusadas se podrían enfrentar a un castigo de hasta cuatro años de prisión. Se anunció la búsqueda de las chicas y el 4 de marzo fueron detenidas dos de las componentes del grupo: Nadezhda Tolokónnikova y María Aliójina. Poco después apresaron a Ekaterina Samutsevich. Las jóvenes han sido encarceladas durante 60 días mientras se llevan a cabo las investigaciones.


La actuación de Pussy Riot despertó la atención del público y dio lugar a una polarización de opiniones dentro de la sociedad laica y, también, en la esfera ortodoxa.


El principal debate público tiene lugar, como es habitual en la Rusia moderna, en los blogs. “Yo no voy a preguntar si es digno de perdón promover payasadas similares en mezquitas y sinagogas, no sólo en las iglesias ortodoxas. Pero incluso en la biblioteca el vandalismo es vandalismo, ¿no?”, escribió, por ejemplo, el blogger pioneer-lj. “No hace falta pegar a Pussy Riot, pero si fuese necesario se podría. Pero si ustedes son cristianos, aliméntenlas con blinis, o mejor, propónganles ayunar”. “Los provocadores ceden en su comportamiento cuando se les muestra misericordia”, dijo otro blogger, Maxím Petrenchúk. Podría decirse que los bloggers se dividían en dos bandos: “Castigar y sancionar” y “Entender y perdonar”.

La jerarquía de la Iglesia Ortodoxa Rusa y una gran parte de creyentes exigieron un castigo para las feministas con el objetivo de condenar sus actos de vandalismo y para que reconocieran su delito. Los representantes oficiales de la Iglesia Ortodoxa anunciaron que no consideran necesario el encarcelamiento bajo custodia de Tolokónnikova, Aliójina y Samutsevich sino que deberían recibir una fecha de encarcelamiento real recordando que los órganos de investigación hacen su trabajo de forma independiente a la Iglesia. Sin embargo, Kirill, patriarca de Moscú y de Toda Rusia, considera inadmisible el intento de justificar a las jóvenes. Según sus palabras, en el país “no hay futuro si empezamos a mofarnos delante de los grandes santos y menos aún si algunas personas consideran que esta mofa es un acto de valentía, una expresión de protesta política adecuada, un acción apropiada o una broma inofensiva”.


A su vez, el Consejo Interreligioso de Rusia (que incluye a organizaciones ortodoxas, islámicas, judías y budistas) llamó a Pussy Riot a mostrar su arrepentimiento públicamente. Sin embargo, los miembros del grupo se negaron a hacerlo, y ello provocó una mayor radicalización de las posturas de los representantes de la Iglesia Ortodoxa. En algunas iglesias de la capital, incluso se leyeron solicitudes de creyentes que apoyaban un castigo legal para las feministas.

Sin embargo, también se escuchan y se hacen llamamientos a favor de la tolerancia. Vladímir Legoida, jefe del Sínodo del departamento de información de la Iglesia Ortodoxa Rusa no encuentra ninguna razón por la que las chicas deban permanecer entre rejas. Según su opinión, lo importante es que todo se lleve a cabo de acuerdo a la ley: “La Iglesia, a lo largo de los años, siempre ha pedido misericordia. Y esta situación no debería ser una excepción.  En algún sector de la sociedad existe la falsa creencia de que las chicas que cometieron el delito han de permanecer bajo rejas por imposición de la Iglesia, pero eso, por supuesto, no es así. Además, los medios de comunicación y la atención pública parecen estar centrados en la vida personal de las jóvenes, algunas de las cuales son madres de niños pequeños. Las participantes en esta actuación, al parecer, no tenían plena conciencia de la gravedad de lo que iban a hacer, por lo que inspiran la compasión de muchos. Es bueno que nuestra sociedad sea capaz de tener compasión y perdonar a quienes se burlan de los sentimientos de otros”.


Serguéi Smirnóv, abogado del colegio “Yúkov, Jrénov y Asociados”, no considera que la actuación de Pussy Riot tenga responsabilidad penal alguna: “Hay elementos que implican  una infracción administrativa en virtud de 'vandalismo'. Y por ello creo que la prisión preventiva y el proceso penal por 'vandalismo' carecen de fundamento y no cumplen la ley. Sin embargo, una restricción de 60 días constituye una práctica común, no hay nada particularmente estricto en ello. Cuando la investigación pide la detención preventiva, por regla general, el tribunal suele inclinarse por dos meses. Me resulta difícil predecir lo que sucederá después. Pero, por desgracia, la práctica de nuestro sistema de nuestro sistema judicial es tal, que tiendo a pensar que si el caso llega a un tribunal y no es un juicio por jurado (y en esta situación, no lo es), es probable que el caso termine en una condena”.


La abogada de Pussy Riot, Violetta Vólkova, ya ha anunciado que en caso de que haya una condena para la chicas procederá a realizar una apelación contra los tribunales rusos en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. “Nunca antes este tipo de casos habían sido calificados como delitos penales”, explicó.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies