“Megabeca”, o cómo hacer que los rusos regresen a su país

Foto de PhotoXPress

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Por segundo año consecutivo, el Ministerio de Educación lleva a cabo el concurso científico “Megagrant”, organizado con la participación de universidades nacionales y centros y laboratorios de investigación a nivel mundial. Poco después de comenzar, “Megagrant” dejó de funcionar durante dos años debido a la falta de financiación. Las “megabecas” ascienden a 5 millones de dólares.

De acuerdo con las normas del concurso pueden presentar su solicitud ciudadanos de cualquier país. El requisito principal es que el participante supervise personalmente el laboratorio y la investigación que se llevará a cabo en él durante cuatro meses como mínimo. Generalmente los científicos suelen trabajar hasta dos años en las universidades o en los centros científicos rusos. En total, se han recibido 517 solicitudes. Entre los ganadores hay rusos que llevan a cabo sus actividades en diferentes lugares del mundo, diez estadounidenses, seis franceses y cuatro alemanes.

¿Quiénes son estos científicos? ¿Qué es lo que quieres conseguir con participación? ¿Le gustaría  quedarse en Rusia?

Alexéi Kavokin, físico, 41 años


Puesto: profesor y jefe del departamento de nanofísica y fotones en la Universidad de Southampton, Reino Unido.

Centro universitario en Rusia: Universidad de San Petersburgo

Alexéi Kavokin defendió su tesis a principios de los años 90 en el Instituto Físco-técnico A.F. Ioffe de Leningrado. Unos años más tarde recibió una invitación para trabajar en el extranjero. Pronto adquirió la categoría de doctor en Francia convirtiéndose en el más joven del país. A mediados del 2000 se trasladó al Reino Unido.

“Podría volver aquí (a Rusia) a trabajar, si se me ofreciese un puesto fijo con condiciones que correspondiesen a los estándares mundiales. Pero es poco probable que reciba una propuesta así ya que en Rusia todavía no hay sueldos altos para los científicos”, dice Kavokin. La posibilidad de vuelta de los científicos rusos va demasiado despacio, considera, pero que el programa es un paso importante para que Rusia salgo al mercado intelectual mundial sin perder su personal.

“Defendiendo una tesis en Rusia, una persona obtiene el puesto de investigador o de profesor de universidad y aquí se acaba la posibilidad de ascenso profesional. En el resto del mundo, existe desde hace años una institución posdoctoral: una vez defendida la tesis se puede ir a otra institución durante algunos años, a otro país, donde se dedican al trabajo científico. Sin embargo, en Rusia no existe el concepto “posdoctorado”, por eso nosotros vamos a trabajar en ello, para que se ponga en práctica”,  dice Kavokin acerca de sus planes.

“Yo me dedico a la cuestión de la interacción de la luz y la materia en los cristales. Una de las cuestiones que estamos tratando de resolver es cómo hacer que la luz que pasa a través de un cable de fibra óptica, lleve decenas de miles de información más que en la actualidad”, - dice el científico. Uno de los pioneros en este campo fue el mismo Kavokin, por eso el científico decidió presentar la solicitud para la “megabeca” junto con la élite científica de San Petersburgo.

En la Universidad Estatal de San Petersburgo, Kavokin creará un laboratorio experimental, el primero en el mundo para el estudio de la propagación de las corrientes de espín.  “Quiero reunir a los jóvenes especialistas más activos en este ámbito que trabajen tanto en Rusia, como en el extranjero. Y espero que sea una gran oportunidad para una nueva revolución científico-técnica. Sin embargo, durante el proceso de creación del laboratorio habrá que hacer frente a bastantes obstáculos burocráticos”, se queja el científico.

George Smoot, astrofísico y cosmólogo, 67 años


Puesto: Universidad de California en Berkeley, investigador principal del Laboratorio Nacional. Lawrence Berkeley, EE UU, profesor de la Universidad Diderot de París.

Centro universitario en Rusia: MGU

George Smoot nunca ha estado en Rusia, pero los rusos lo conocen de primera mano: ha trabajado como científico, trasladándose de EE UU a Europa tras la caída de la URRS. En el año 2006, Smoot recibió el premio Nobel por sus investigaciones sobre el Big Bang y el estudio de las primeras etapas de universo.

Smoot es una persona única. Además de ser uno de los científicos más importantes, tiene un gran sentido del humor, que utiliza para su principal objetivo profesional: la popularización de la ciencia. Se presentó al concurso “Are You Smarter Than a 5th Grader?” y apareció haciendo de sí mismo en la popular serie sobre jóvenes físicos “The big bang theory”. El mismo físico explica esta actividad: “Los científicos deben explicar su trabajo al público en general, el público tiene que saber en qué emocionantes investigaciones se gasta dinero y así entender y respetar la ciencia”.

Sobre el nivel de la ciencia rusa y sus tradiciones en cuanto a la educación, Smoot habla de manera cálida, pero desearía que las condiciones para trabajar fuesen mejores: “En Rusia y en el resto del mundo trabajan muchos científicos rusos. A pesar del alto nivel de los departamentos de investigación rusos, el equipo de los astrofísicos y cosmólogos está obsoleto”. Precisamente por esta razón el apoyo del gobierno es indispensable. “Becas similares las hay en muchos países como en Emiratos Árabes o en Corea del Sur. Es una manera efectiva para elevar el nivel de la ciencia en el propio país: recrutar a los mejores especialistas extranjeros e igualarse a ellos”, considera Smoot.

Le atrae el trabajo en Moscú por el acceso a las principales investigaciones. “Nuestros esfuerzos actuales se centran en el proyecto de observación de estallidos de rayos gamma (alta energía). Las observaciones y el análisis de los mismos puede decir mucho acerca de cómo se comportan en todo el universo y sobre la evolución del universo como un todo”, explica el científico.

Vladímir Spokoini, matemático, 52 años


Puesto: profesor de matemáticas y economía en la Universidad Humboldt de Berlín, jefe del grupo de investigación del Instituto Weierstrass de Berlín.

Centro Universitario en Rusia: Instituto Fisico-técnico de Moscú (MFTI)

Vladímir Spokoini nació en Moscú, fue a la escuela científica soviética y defendió su tesis en el departamento de matemáticas de la MGU. En los años 90 se marchó al extranjero. Primero a Francia y más tarde a Alemania, donde pasó de ser asistente de investigación a profesor universitario y, más tarde, director de laboratorio.

“Si hace medio año me hubiesen preguntado si pienso en volver a Rusia, la respuesta habría sido un ´no´ rotundo. ¿Por qué? Porque tengo un trabajo, tres hijos, todos ellos estudian en Alemania. Volver con mi familia a Rusia apenas tendría sentido”, reconoce. Sin embargo, parece que el destino de la ciencia rusa no le es indiferente y ante la oportunidad de desarrollarla no se niega. “Es un proyecto interesante. La penas es que el tiempo asignado sea tan corto: dos años no son nada en lo que a ciencia se refiere”, declara.

El ámbito de trabajo de Spokoini es la predicción del futuro. Responde a preguntas sobre si el calentamiento global se producirá en 2050 o cuál será la tasa de interés de un banco. “Contamos con especialistas provenientes de diversos ámbitos que tienen problemas a la hora de procesar enormes cantidades de datos de una estructura compleja”, explica.

Spokoini espera crear sobre la base del MFTI, el primer laboratorio de Rusia para este tipo de predicciones. Lo fundamental es que el equipo de científicos más importantes ya se ha formado. Muchos de ellos, como él, volverán a Rusia desde el extranjero. Ahora queda espacio para los nuevos, para reclutar estudiantes y futuros doctores.

Yulia Kovas, psicóloga


Puesto: profesora en el Goldsmiths College de la Universidad de Londres, directora del laboratorio InLab, co-directora del Instituto de Psicología ruso-británico de psicogenética.

Centro universitario en Rusia: Universidad Estatal de Tomsk

Yulia se graduó en la facultad de filología de Universidad Herzen de San Petersburgo. Después emigró a Londres y allí quedó fascinada por la psicología y la neuropsicología. Más tarde se doctoró en genética del comportamiento.

Kovas no quiere volver a Rusia para siempre ya que en Londres tiene un puesto de trabajo fijo en la universidad. Sin embargo, después de enterarse de la existencia de la “Megabeca”, entiende que es una oportunidad única para aplicar su experiencia al máximo. “Creo que la esencia de esta subvención es integrar la ciencia rusa en la comunidad científica mundial. Desde el laboratorio de Tomsk tengo la intención de trabajar una larga temporada, no sólo los próximos dos años. Para hacer ciencia en Rusia no hace falta vivir allí”.

En Rusia, Kovas tiene un objetivo específico: estudiar las diferencias entre las habilidades matemáticas de personas de todas las edades. Cuanto más alta sea la alfabetización matemática en un país, mayor será el progreso tecnológico. Durante su investigación, Kovas también planea establecer un registro sobre los hombres de negocios y los estudiantes de primaria, lo que servirá para futuras investigaciones. “En Londres estoy trabajando en un proyecto muy amplio en el que participan gemelos y queremos llevar un estudio similar a Rusia”, explica.

Osamu Shimomura, químico y oceanólogo, 81 años


Puesto: Profesor emérito del Marine Biological Laboratory en Woods Hole (Massachusetts)

Centro universitario en Rusia: Universidad Federal de Siberia

Osamu Shimomura se doctoró en la Universidad de Nagoya en Japón y en 1960 se trasladó a los Estados Unidos. En 2008 recibió el Premio Nobel de Química por el descubrimiento y desarrollo de la proteína fluorescente verde (junto a Martin Chalfie y Roger Tsien).

Según Shimomura, los científicos rusos han llegado a posiciones de liderazgo mundial en sus áreas de interés: “El desarrollo de aplicaciones prácticas de la bioluminiscencia está en marcha en muchos países pero los estudios fundamentales sobre este fenómenos casi han dejado de existir en todas partes, excepto en Rusia”.

Es en Siberia, cerca de Manchuria, donde se crió el japonés y además donde ha sido invitado por la Academia de las Ciencias de Rusia y su viejo amigo, Josef Gitelson. “Teniendo en cuenta la situación actual de la ciencia, decidí aceptar esta oferta y tener la oportunidad de trabajar con grandes científicos rusos”, dice el oceanógrafo.

Shimomura investigará en Rusia los secretos de la emisión de los hongos. “La clave para el mecanismo de la bioluminiscencia sería un gran descubrimiento científico y podría beneficiar a la humanidad, pero todavía no sabemos cómo”, dice acerca de sus actividades el químico.

Versión abreviada de información extraída de la revista «Bolshói górod» (bg.ru) y «Gazeta.ru».

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