La fotografía como diván

El mismo día que apareció la lista de seleccionados para el visionado de porfolios en el festival de artes visuales más importante de España, nos pusimos en contacto con Jana Romanova (San Petersburgo, 1984). Es la única representante rusa entre quienes podrán presentar y debatir sus trabajos con especialistas del ramo. «Gracias por esta agradable sorpresa, la notificación me ha llegado después de tu correo». La entrevista se demoraría unos días. Romanova estaba cubriendo las jornadas de protesta a raíz de las elecciones rusas. «Ciudadanos de mi país», un título que destila simpatía hacia el germen de una pujante sociedad civil.

"Waiting" y  "Special Conditions" © Jana Romanova

La XV edición del Festival Internacional Photoespaña, que se celebrará del 30 de mayo al 22 de julio de 2012 en Madrid y Lisboa, tendrá como lema «Desde aquí. Contexto e internacionalización». Una de las actividades paralelas que el certamen organiza es el visionado de porfolios, del que saldrá el Premio Descubrimientos, otorgado por un jurado internacional. Conlleva la producción de una exposición personal en la edición del año siguiente.

Periodista de formación, todos los proyectos visuales hasta la fecha de Jana Romanova pivotan en torno a la idea de la identidad, desde ópticas diversas y complementarias. Desde los inicios de la fotografía, el retrato fue el género que más empujó su popularización. Los estudios de retrato se multiplicaron en las ciudades desde mediados del siglo XIX cuando se consiguió reducir drásticamente los tiempos de exposición. Pero el deseo de inmortalizarse en una placa no fue la única razón que atrajo el interés de la cámara hacia la representación del individuo. El estudio etnográfico o el archivo policial pronto rivalizaron en el mismo terreno. También la fantasía de ser otro. El supuesto de que la fotografía era una imagen fiel a la realidad otorgaba al «Je est un autre» rimbaudiano la condición de posibilidad de una identidad transformada. Uno de los primeros falseadores de la imagen gracias al montaje de negativos, Oscar Gustav Rejland, ya se presentaba a sí mismo como un «yo» desdoblado en «Rejlander el pintor presenta a Rejlander el voluntario». Casi un siglo y medio después, la iterativa Cindy Sherman celebra su retrospectiva en el MoMA. De una manera u otra, la pregunta ha sido siempre la misma: ¿Quién soy yo? ¿Quién es el otro?

«Waiting» es el trabajo más lírico de Jana Romanova y el único editado en formato libro hasta la fecha. Esta serie de cuarenta fotografías –el mismo número de semanas que dura el embarazo- emplea la serialidad, la repetición del punto de vista, para espiar el sueño de cuarenta parejas jóvenes antes de empezar un nuevo día. Un dúo que espera la llegada de un hijo que crece en silencio en el vientre de la futura madre. Sabemos que pronto abrirán los ojos porque los rayos del sol ya entran por la ventana, entonces volverán a la rutina, a la batalla diaria, a la renovación del compromiso. Uno puede pensar en «Los durmientes» de Sophie Calle, pero Romanova no nos hace sentir fríos espectadores de gente extraña suspendida en la fragilidad e indefensión del sueño. La información que nos da una persona con su lenguaje corporal también se explora en «W». Preguntándose qué es la belleza femenina, Romanova pide a una serie de mujeres que posen de la manera que se sientan más cómodas buscando, en esa decisión libre, los destellos de la feminidad, que la artista sitúa en la frontera de la construcción cultural y lo innato.

Como profesional del periodismo, «Special conditions» es la incisiva reflexión sobre la identidad de los profesionales que tercian cada día con el accidente, la catástrofe y la muerte. En los noticiarios apenas son siluetas o figurantes uniformados en un escenario iluminado por los focos. ¿Qué sentido tienen esas noticias? ¿De qué nos informan? Durante dos años se empotró a estas unidades de rescate y emergencias para mostrar la vida de los testigos de nuestra condición mortal.

Los juegos de rol vivieron su gran apogeo antes de que avatares, juegos en línea y Second Life monopolizaran los deseos de ser otro. Era la forma barata de hacer más atractivo un álter ego poblador del Medievo o de «una galaxia muy lejana». Y si es necesario, si el humano no se acerca al héroe, es el héroe el que se acerca al humano. La tendencia a que los superpoderes se democraticen, que recaigan en el ciudadano de a pie, está presente en series como «Héroes» y, en la vida real, en los ciudadanos que optan por adquirir una identidad «fantástica». El documental «Superhéroes» de Michael Barnett muestra esas dobles vidas de licra y antifaz. En «Players», Romanova pide a los antiguos forofos en la adolescencia de la Tierra Media, la Mesa Redonda o la Francia de Richelieu que sacudan el polvo de aquellos disfraces y vuelvan a lucirlos con orgullo.

Cuando volvemos a hablar con Jana Romanova acaba de llegar del FotoFest de Houston, donde Rusia ha sido el país invitado.

Ferran Mateo.- Tu formación es de fotoperiodista. ¿Cuándo crees que el fotoperiodismo se convierte en arte?

Jana Romanova.- Siempre me he planteado la fotografía como una manera de dar la oportunidad al espectador para que pase por la misma experiencia que el fotógrafo, por eso no es tan importante si es «arte» o «periodismo». Lo único importante es si el fotógrafo tiene algo que compartir más allá de lo que está documentando.

FM.- Apuestas por proyectos de largo recorrido. ¿Lo combinas con otro tipo de encargos?

JR.- No se trata tanto de una cuestión de apostar sino de cómo entiendo los proyectos. Si de verdad quieres decir algo, no puedes llegar a un sitio y plantar la bandera. Necesitas entender a la gente o la situación desde dentro. De lo contrario, el resultado es lo más parecido a una serie de fotografías bellas que hablarán más de la propia fotografía que del tema en cuestión. Aparte de los proyectos personales, como los demás fotógrafos, tengo otros encargos de prensa, pero casi nunca se corresponden con la actualidad más rabiosa, sino que son más bien narrativos.

FM.- Como parte de una nueva generación de fotoperiodistas rusos, ¿cuáles crees que son los temas en los que ponéis más interés? Por ejemplo, en un artículo reciente sobre Arbugaeva vimos la disposición a documentar las minorías étnicas. En tu caso «People of the land» trata de los últimos Maaväci que, como escribes, constituyen «una cultura moribunda».

JR.- Durante mi estancia en Houston, con motivo del FotoFest, este fue un tema que discutí bastante con otros fotógrafos de diferentes países. Se dijo que los fotógrafos jóvenes rusos, los comprendidos entre los veinte y treinta años, estamos en tierra de nadie, que somos una generación compleja. Nacimos en un país con un régimen político y una realidad determinados, crecimos en la Perestroika y luego, como profesionales, nos enfrentamos a un país distinto. Lo que hacemos, creo, refleja las distintas caras de un mismo sentimiento, que tal vez se puede calificar de nostalgia ante algo que no llegó a ser.

FM.- Ahora estás muy centrada en mostrar las protestas que se han producido en Rusia. ¿Cómo es la gente que ha salido a la calle? ¿Qué les une? Tus fotografías de estos hechos han intentado, sobre todo, con tu juego de luces, individualizar a la masa. Hablo de «Ciudadanos de mi país».

JR.- He estado cubriendo todas las manifestaciones que se han producido desde las elecciones de diciembre hasta las presidenciales de marzo y lo he hecho porque tenía un gran interés en crear un retrato de los llamados «nuevos manifestantes rusos». Y lo que descubrí es que mucha gente no estaba realmente interesada en la política. Sin embargo, el hecho de manifestarse era para ellos como una iniciativa nueva que creaba lazos entre personas de clases y tipologías diferentes. Aunque parezca que las movilizaciones no hayan cambiado nada, creo que cuando la gente se une contra una «fuerza exterior» se generan las sinergias más creativas e interesantes. En mi opinión, se debe, en parte, a la falta de una idea nacional cohesionadora –y con eso no quiero decir nacionalista- que ha faltado en los últimos veinte años. Otra cosa que me ha gustado es encontrarme con gente muy positiva, con mucha luz y esperanza. Asistían a las manifestaciones con una sonrisa y flores en la mano. Ése fue el retrato que me interesó.

FM.- ¿Qué esperas de tu participación en Descubrimientos?

JM.- Lo más interesante para mí son los comentarios que me puedan hacer los comisarios de arte y editores europeos. Nunca sabes cómo reaccionarán ante estos proyectos sobre la nueva Rusia, si pueden interesar al público europeo. Los visionados de porfolios siempre me aportan ideas nuevas para perfeccionar mi trabajo y hacerlo más accesible a la gente, no sólo a los profesionales.

FM.- Veo que hace unos días has cambiado el nombre de la serie «Heroic Heroes» por el de «Special conditions». Este último término hace referencia a una cláusula en ciertos contratos de trabajo que otorga más días de vacaciones por desempeñar oficios que contribuyen a salvar vidas en accidentes, catástrofes. Trabajar con la muerte se convierte en una «condición especial» a efectos legales. Por otra parte, también has tratado otro tipo de personajes heroicos en «Players», los que se disfrazan de personajes fantásticos…

JR.- «Players» es mi primer proyecto fotográfico y surgió de una forma casi espontánea. Trabajaba como diseñadora en una editorial donde me asignaban sobre todo encargos de publicidad y me aburría mucho. Me pasaba los días sentada desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde. De hecho, ninguno de mis compañeros quería estar allí, todos tenían sus proyectos: escribir un libro, abrir un restaurante, viajar a los Estados Unidos… Pero nadie se iba porque, como yo, tenían miedo de no encontrar otro trabajo y no poder pagar el alquiler. Siempre queremos ser «otro», pero las «circunstancias» nos frenan. Y «Players» fue una manera de mostrarlo. Aparentemente, son unas fotografías divertidas, una colección de héroes en la oficina, pero también son tristes. Espero que muevan a la reflexión. Y sí, tienes razón con el otro proyecto, que fue el siguiente a «Players»… Seguí a esos trabajadores «especiales» durante tres años en su centro de operaciones. De alguna manera, crecí como persona en aquel lugar, fotografiando todo lo que hacían, veían, y a las víctimas que rescataban. Añadí las imágenes televisivas más adelante cuando me di cuenta de que los periodistas nos seguían al lugar del accidente y, al volver a la central, veíamos las imágenes en al televisión. Los oficiales de rescate que desempeñaban su trabajo se sentían recompensados porque sentían que habían hecho algo por alguien. Aunque la verdad es otra. Los espectadores de este tipo de noticias no se quedan con esta información, al día siguiente ni se acordarán. Es sólo un ruido de fondo. Para mí, fue un desafío hacer ver que debemos actuar y no sólo mirar.

Ahora estoy editando «Special conditions» para que se convierta en un libro. Se llamará «The book of a rescue officer» e incluirá una especie de cartilla oficial que tendrá la misma apariencia que las que se entrega a los oficiales de rescate de la Federación Rusa recién licenciados. En esta cartilla aparece toda la información del día a día de cualquier oficial y se invita al lector a rellenarla con sus «actos heroicos» a lo largo de su vida. Es como una invitación a la acción.

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www.janaromanova.com

Su serie «Waiting» puede visitarse en el IEFC hasta el 30 de abril.

Comte Urgell, 187 de Barcelona

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