Teoría y práctica para todos

Foto del Servicio de Prensa

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Sus fundadores, los jóvenes Askar Ramazánov y Danil Perushev, conciben T&P como una forma de ocio alternativo que auna la educación y el entretenimiento. A través de esta plataforma se pueden intercambiar conocimientos, organizar conferencias, seminarios y clases magistrales.

El proyecto “Theory and practice” ayuda a hacer que la ciudad sea un espacio más inteligente: en su página web se anuncian eventos educativos, parte de los cuales organiza por su cuenta el joven equipo del proyecto. Desde su lanzamiento han cambiado muchas cosas: ha crecido el número de ciudades participantes, se organizan más conferencias, existe una amplia sección de vídeos y han empezado a asistie a los eventos especialistas internacionales. La sección de ciencia ha empezado a gozar de mucha popularidad y, gracias a ella, el proyecto ha atraído la atención de la radio y la televisión. RBTH ha hablado del desarrollo del proyecto con Guelia Morózova, encargada de la organización de eventos.

 

Cuéntenos cómo surgió la idea de crear una sección dedicada a los jóvenes investigadores.


Primero organizamos un ciclo de conferencias científicas offline con investigadores de prestigio de la talla de KonstantínAnojin (miembro de la Academia de las Ciencias de Rusia y de la Academia de las Ciencias Médicas de Rusia), Tatiana Chernígovskaya (doctora en biología y filología) y Vladímir Kovalzón (doctor en biología). Fue un ciclo de conferencias dedicado al  al tema, “El cerebro y el comportamiento”. Se trataron asuntos relacionados con la conciencia, el lenguaje, la memoria y el sueño. Paralelamente, nos dimos cuenta de que la sección de ciencia de nuestra página web se quedaba a menudo sin contenido. Nos animamos a rellenar este hueco. En otoño de 2011, dos años después de aquel ciclo de conferencias, decidimos dar a conocer a qué se dedicaban los jóvenes investigadores.

 

Todo empezó con unos artículos. Nuestro corresponsal iba a visitar laboratorios con el fotógrafo, veía a qué se dedicaba este o aquel investigador, le pedía que hablara con más detalle de su trabajo y hacía un reportaje fotográfico original. A veces se daban situaciones cómicas. Por ejemplo, uno de los investigadores guardaba los análisis en cajas de té vacías.

 

Luego nos propusimos hacer más cosas. Decidimos organizar eventos offline con investigadores jóvenes. No anunciamos ningún tema concreto. Se trataba de reunir investigadores de todas las disciplinas: químicos, físicos, lingüistas e inmunólogos.

 

¿Cómo habéis dado con ellos?


Resulta que prácticamente todos los miembros del equipo de T&P tenían un amigo investigador. Y este, a su vez, conocía a otra persona del ámbito científico. Así nos hicimos con una lista enorme de gente joven de la que nos quedamos sólo con ocho personas. No sólo era importante que fueran especialistas jóvenes con éxito en su campo, también era importante que pudieran expresar su pensamiento científico en un lenguaje accesible para el público. A veces resultaba complicado, porque tendían a usar expresiones científicas, terminología complicada. Antes de la intervención, ensayamos tres veces con cada uno de ellos.

 

Ahora estamos por la mitad de este ciclo de conferencias. Decidimos que fuesen más bien seminarios. Se ve que se trata de volver un poco al formato universitario, pero así resulta más accesible. Primero hay 20 minutos para que el conferenciante se presente brevemente y cuente a qué se dedica, para continuar con las preguntas y las respuestas.

 

¿Cómo es el público que asiste a estas conferencias?


Se trata de gente muy diversa. Hay muchos que vienen preparados. Se leen el material relacionado con el tema de la conferencia que se publica con antelación en la página web. Hacen preguntas bien planteadas. Muchas veces se trata de colegas de los propios conferenciantes que trabajan en ámbitos relacionados, también hay estudiantes y gente que tiene curiosidad. Suelen tener de 25 a 35 años.

 

¿Dónde tienen lugar las conferencias?


Hace poco hemos creado un proyecto denominado “El tercer lugar” (http://placeplaceplace.ru). A grandes rasgos, es una idea que viene de EE UU. La casa sería el primer lugar; el trabajo, el segundo, y el tercer lugar correspondería a lo intermedio. Es decir, un espacio donde se puede trabajar con el portátil y, a lo mejor, hasta tomarse un café  a la vez que nos comunicamos. Hemos hecho una página web en la que hemos señalado estos espacios.

 

Organizamos las conferencias de los jóvenes investigadores precisamente en estos sitios. En este caso concreto, en bibliotecas. Es decir, un domingo unas 100-150 personas van a la biblioteca y llevan a cabo una especie de reunión científica. En cierto modo, ha sido una especie de shock para los bibliotecarios.  Una vez uno de los conferenciantes, un químico que trabajaba de consultor en una empresa de restauración, nos enseñó cómo se hacía un análisis químico utilizando las paredes de la biblioteca. Fue un espectáculo fascinante.

 

¿Qué tal está la situación de los salarios? ¿Hasta qué punto los investigadores jóvenes se las apañan para vivir de sus sueldos como científicos?


Algunos viven muy dignamente sólo con el salario de investigadores. Otros trabajan en proyectos paralelos. Normalmente, se trata de ámbitos relacionados. Hay gente que da clases en secundaria. Normalmente, hay pocos investigadores que estén trabajando en un laboratorio a tiempo completo. Algunos son consultores de varias empresas. Por ejemplo, el investigador al que ya he mencionado trabaja en “ciencia de la conservación”. En Rusia este ámbito existía antes de los años 1970, y ahora está volviendo a renacer. Se trata de hacer análisis químicos de iconos, paredes, etc. También existen consultores de éxito de empresas “visualizadoras”, dedicadas a representar el aspecto que tiene el cerebro, el virus del SIDA, las células, etc.

 

¿Cuál ha sido el objetivo del proyecto?


En cuanto dimos los primeros pasos en esta dirección, empezamos a recibir muchísimas cartas. Por ejemplo, de la emisora de radio “Kultura”. Resulta que el tema científico en Rusia suscita mucho interés, tiene demanda pero está poco tratado. Nadie escribe sobre los jóvenes investigadores, nadie organiza conferencias con ellos. Mientras tanto, nuestros científicos tienen mucho que decir. Nuestro objetivo consistía en hacer público lo que estaba ocurriendo en la ciencia rusa. Resultó que las cosas iban bien. Todo funciona a pesar de las dificultades burocráticas y los problemas de financiación. Esta última, por cierto, depende en gran medida tanto de la capacidad del investigador para encontrarla, como del laboratorio concreto en el que se encuentre. En Rusia existe la ciencia y nadie se muere por marcharse al extranjero.

 

Además, queríamos combatir los tópicos sobre los investigadores, como que se trata de gente aburrida y solitaria, con gafas, que se pasan todo el día en su laboratorio. ¡Nada de eso! El joven investigador ruso de hoy en día es simpático y activo. Casi todos ellos se mueven en un contexto internacional, viajan por el mundo, algunos escriben sobre música y otros trabajan como DJs.

 

Es poco probable que sigamos con el ciclo. Ocho conferencias es suficiente. En la ciudad se ha despertado un gran interés por la ciencia. Nuestro objetivo principal consistía en impulsar el tema, en despertar interés. Hemos cumplido nuestro objetivo. En la ciudad se han organizado muchos eventos científicos y, además, se inauguraron muchas cosas nuevas.

 

¿Qué implicaciones ha tenido para los investigadores que han participado en este proyecto?


Nos llaman desde la televisión y la radio. Ofrecen becas y piden los datos de contacto de los investigadores. Los científicos también adquieren experiencia hablando en público.

 

He aquí una selección de lo que dicen algunos de los participantes:

 

María Jachaturián, especialista en África:

 

El formato del evento está muy bien elegido: todo esto no se hace en una sala periférica de un centro de investigación, sino en edificios centrales. Hay un equipo que se dedica a organizarlo todo: la publicidad, la decoración... Ha sido una idea brillante publicar material complementario para preparar al público. Es genial que la gente vaya a las conferencias, es decir, adquiera conocimientos reales, aunque superficiales, aptos para una conversación irrelevante. Los eventos de “Theory and practice” tienden a convertirse en una parte inalienable de la nueva cultura urbana, junto con el cine y los bares.

 

Ilyá Tolstijin, matemático:

 

Yo personalmente estoy muy contento con el trabajo que hicimos con T&P, con el material preparados y con el público. Es importante mostrar que la ciencia en Rusia sigue desarrollándose vivamente, pero aún más importante es despertar interés.

 

Adquiera más información en: http://theoryandpractice.ru/ (en ruso)

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