Aumenta la tensión en Corea del Norte

Foto de AP

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Corea del Norte vuelve a disputarse con Irán el título de principal agitador de la paz en el mundo.

 Hace pocas semanas Pionyang declaró que tiene la intención de lanzar un satélite artificial para conmemorar el centésimo aniversario de Kim II Sung. Sin embargo, prácticamente ningún país del mundo comparte el estado de ánimo conmemorativo con la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

El lanzamiento está previsto entre los días 14 y 16 abril. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y otras organizaciones internacionales ya han sido oficialmente informadas sobre los parámetros técnicos del lanzamiento y de las áreas de impacto de la primera  y segunda etapa del portador de cohetes. Corea del Norte planea invitar a los socios extranjeros a la puesta en marcha. Sin embargo, no se puede prever una gran afluencia de observadores.

Todos los actores internacionales clave: Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Corea del Sur, el secretario general de las Naciones Unidas y el representante de la Unión Europea condenaron el anunciado lanzamiento.

“Es una amenaza para la seguridad en la región, y está en desacuerdo con la reciente decisión de la RPDC de abstenerse del lanzamiento de misiles de largo alcance", dijo en un comunicado la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton. "La comunicación de Corea del Norte sobre la intención de lanzar un misil es una violación directa de sus obligaciones internacionales, así como una provocación en gran medida",  dijo en un comunicado.

A su vez, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, indica que la Federación de Rusia "nunca ha negado el derecho soberano de la RPDC a la exploración pacífica del espacio cósmico. Sin embargo, la resolución 1874 del Consejo de Seguridad de la ONU exige a Corea del Norte rechazar cualquier lanzamiento con el uso de tecnología de misiles balísticos, independientemente de si se trata de misiles con fines militares o portamisiles civiles".

La reación más dura fue la de Seúl. "Nuestro gobierno caracteriza el plan de Corea del Norte, el llamado 'satélite de trabajo', como una provocación  destinada a crear medios para proporcionar armas nucleares de largo alcance con tecnología de misiles balísticos", declaró el portavoz del presidente de Corea del Sur.

Además, se dio a conocer que Corea del Sur, como anfitrión de la segunda Cumbre sobre la no proliferación, prevista para los días 26 y 27 de marzo tiene la intención de aludir al tema del lanzamiento del satélite como un punto separado en el orden del día. Según el diario japonés Yomiuri, se espera que la cuestión de Corea del Norte se discuta en reuniones bilaterales al margen de la cumbre, que contará con la presencia de los jefes de Estado y de Gobierno de 53 países, incluido el presidente de EE UU,  Barack Obama y el presidente ruso, Dmitri Medvédev.

Es posible que fuera precisamente esto lo que Pionyang pretendiera al hacer una sensacionalista declaración sobre el lanzamiento.

Como sugiere el director del Centro de Estudios Coreanos de la Universidad de Moscú, Pável Leshakov, al parecer Pyonyang perseguía tanto objetivos internos, demostrar los últimos logros del Estado; como externos, mostrar el crecimiento de las capacidades militares.

La llegada al poder en Corea del Norte de un joven líder, Kim Jong II, después de la muerte de su padre Kim II Sung, a finales de diciembre del año pasado, ha generado la esperanza de reanudar las conversaciones sobre el programa nuclear de Corea del Norte.

El 23 y 24 de febrero tuvieron lugar en Pekín conversaciones entre el viceministro de Asuntos Exteriores de Corea del Norte, Kim Gye Gwan, y el responsable norteamericano de los asuntos de Corea del Norte, Glyn Davies. Según sus resultados, Pyonyang acordó una moratoria sobre los ensayos nucleares, el lanzamiento de misiles de largo alcance y las actividades de enriquecimiento de uranio en la planta de Yongbyon. Además, "Corea del Norte, en respuesta a una petición de EE UU y con el fin de mantener una atmósfera positiva en las conversaciones de alto nivel con  EE UU, acordó permitir que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) supervisara la moratoria de las actividades de enriquecimiento en el momento, lo que continuará como un diálogo productivo", dijo el representante del Ministerio de Asuntos Exteriores.

EE UU, a su vez, prometió proporcionar a Corea del Norte, que ha estado sufriendo de  malas cosechas e inundaciones, 240.000 toneladas de ayuda alimentaria con perspectivas de aumentarla.

Sin embargo, al parecer, el país asiático tiene la intención de entrar en la próxima ronda de conversaciones a seis bandas (EE UU, Rusia, China, Japón y las dos Coreas) sobre la desnuclearización de la península de Corea, y no en calidad de desesperado suplicante, sino como un participante en igualdad de condiciones, con la misma fuerza y  posibilidades militares.

Ante todo se trata de armas nucleares y sus medios de distribución, los misiles balísticos. La declaración sobre el lanzamiento del satélite, una vez más nos debe recordar, que Pyonyang está listo para realizar su aplicación.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, ha confirmado que el lanzamiento del satélite provocaría el rechazo de EE UU  para suministrar ayuda alimentaria.

Sin embargo, no hay que acostumbrar a Corea del Norte a escasas raciones. En cambio, las acciones de Occidente en Libil y las amenazas directas contra Siria e Irán influyeron en el curso de la política exterior de Corea del Norte más que el cambio de líder en diciembre.

 "Hay una sensación de que el aumento de la incidencia de violaciones manifiestas, e incluso el poder de injerencia externa en los asuntos internos de los países puede estimular ciertos regímenes autoritarios (y no sólo) para adquirir armas nucleares. Tengo, por ejemplo, una bomba atómica en el bolsillo, y nadie me va a tocar, por nuestro propio riesgo. Y el que no tenga bombas que espere  'ayuda humanitaria'",  dijo el presidente electo, Vladímir Putin, en un artículo sobre la política exterior rusa, publicado en la víspera de las elecciones de marzo.

La situación con Corea del Norte corresponde completamente  a esta idea.

En la situación actual resulta difícil predecir el destino de las conversaciones a seis bandas. Un escenario de soluciones de fuerza, tal vez sea incluso más peligroso que en el caso de Irán. Pero es ingenuo esperar que se derrumbe el actual régimen. Quedan entonces cambios de frío y calor en la región: sanciones, negociaciones, negociaciones, sanciones, diluido de vez en cuando con escaramuzas fronterizas de intensidad variable.

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